Las propiedades alimenticias de los escamoles, su recolección y sabor único, abren un abanico de posibilidades para disfrutarlos, que van desde bocadillos, entradas y platos fuertes; también hay amplia variedad de postres que incluyen su preparación.
¿QUÉ SON LOS ESCAMOLES?
Esta palabra proviene del náhuatl azcamolli, de ázcatl, que significa hormiga, y molli, guisado; juntos podrían traducirse como “guisado de hormiga”. Con el paso del tiempo se agregó al español y el término derivó en: escamoles.
Este nombre deriva de su procedencia, pues los escamoles son las larvas de las hormigas, por lo cual son catalogados como el “caviar mexicano”. Son abundantes en la región de Hidalgo, Puebla y Tlaxcala y se cultivan por temporada, extraídos entre marzo, abril y parte de mayo.
Para la su recolección primero se sigue el rastro de las hormigas entre magueyes, nopaleras, árboles de pirul o mezquite, hasta encontrar el hormiguero, donde se cava con cuidado para no destruirlo y sacar solo una parte de los huevecillos y, posteriormente, volver a cubrirlo. De esta manera los hormigueros permanecen productivos cada año.
Sin embargo, la demanda de escamoles ha incrementado, lo que ha afectado los hormigueros, pues mucha gente los saquea completamente o no los cubre de nuevo, por lo que terminan destruidos.
Además, los escamoleros se enfrentan al sol durante la recolección y también deben tener cuidado para no ser atacados por las hormigas o evitarlas en lo posible.
De igual forma deben tratar el producto con cuidado, lavarlo hasta cinco veces para retirar la tierra por completo. Debido a esto es que el precio suele alcanzar 2 mil pesos por kilo o más.
La recolección de escamoles es considerada como un ritual que se enseña en las familias hidalguenses a lo largo de generaciones, varios estudios han catalogado este alimento con alto nivel de proteína (60 por ciento), casi el triple de lo que contiene la carne (14 por ciento).
Existe una amplia variedad de platillos para disfrutar de los escamoles, desde comerlos solos como botana o bocadillos, como ingrediente en ensaladas, entradas y platos fuertes. Su delicado sabor también ha permitido a explorar otras combinaciones presentándolos en postres.