Historia 090

Esta es la historia 090 de 450 que te contaremos sobre León

Cuando abrió la mercería más antigua de León, ya no era Shunzo. En el letrero decía La Mariposa, y detrás del mostrador estaba Jorge Marumoto, el nombre que eligió para entrar a México y comenzar una nueva vida.

En 1927 tenía 15 años. Había nacido en Domani, en la prefectura de Shiga, Japón. Huérfano de padre y madre, con un hermano como único familiar cercano, aceptó la invitación de la familia Matsumoto para viajar a México a trabajar en el cultivo de flores. El plan era permanecer unos meses. El destino decidió otra cosa.  

Al llegar, las autoridades migratorias le exigieron un nombre en español y duplicaron su apellido en el registro. Desde entonces se llamó Shunzo Jorge Marumoto Marumoto.

El cambio de nombre marcó el inicio de una transformación más profunda: la fe y voluntad de un adolescente japonés que aprendería a abrirse camino en un país desconocido.

Trabajó primero con las flores. Más tarde fue administrador de una hacienda algodonera en Torreón, propiedad de un hacendado inglés. A finales de los años treinta regresó a la Ciudad de México y entró a laborar en la fábrica de lápices de la tienda departamental El Nuevo Japón, ubicada en el centro capitalino.

Ahí conoció el comercio organizado, la relación con proveedores y la disciplina empresarial. También forjó amistades decisivas, entre ellas la de Luis Kushida. En esa etapa conoció a su esposa, María del Carmen Funakoshi Mena, hija de padre japonés y madre mexicana, originaria de Guadalajara.

Shunzo Jorge Marumoto y su esposa María del Carmen Funakoshi Mena. Foto: Cortesía de la familia Marumoto

Se casaron y comenzó una vida itinerante cuando le ofrecieron un puesto de vendedor foráneo. Recorrió el país. Conoció mercados y formas de negociación.

La guerra y el despojo

En 1941, la Segunda Guerra Mundial cambió su destino. Tras el ataque a Pearl Harbor, México rompió relaciones con Japón y en 1942 le declaró la guerra. Las empresas japonesas fueron intervenidas y muchas cuentas bancarias confiscadas. El Nuevo Japón cerró. Jorge perdió sus ahorros.

Durante meses, ciudadanos japoneses estuvieron concentrados en el Club Japonés de la capital. Con un salvoconducto logró trasladarse a Guadalajara para reunirse con su esposa. Comenzaron de nuevo.

Abrió un negocio de accesorios para automóviles y un taller de hojalatería y pintura. Fue una etapa de trabajo intenso.

El llamado a León

Diez años después, en 1952, recibió una llamada que cambiaría su historia. Luis Kushida, ya establecido en Córdoba, Veracruz, le recomendó comprar una mercería en León que estaba en venta. Le dijo que era un buen negocio.

Jorge convenció a su esposa de mudarse con sus cinco hijos –Cristina, Jorge, Martha, Carlos y María Elena-. En mayo de 1952 llegó la familia a León.

La tienda se llamaba La Japonesa y estaba en la calle Madero, junto al Hotel León. Desde el primer día decidieron cambiar el nombre. Fue María del Carmen quien propuso llamarla La Mariposa, evocando una tienda de su infancia.

El nombre le gustó a Jorge: La mariposa vuela ligera y constante.

Disciplina y crecimiento

Quince años después, el propietario del Hotel León solicitó el inmueble. Jorge encontró entonces una finca prácticamente cerrada en Álvaro Obregón 106, a un costado de la Catedral. El edificio porfiriano, de arcos de cantera, techos altos y vidrios labrados con figuras, pertenecía a José Juan Andrade.  

Hubo acuerdo. Compró la propiedad y en 1966 La Mariposa estrenó domicilio. La familia se mudó al segundo piso. Casa y negocio quedaron bajo el mismo techo.

Carlos Marumoto recuerda el momento en que su padre reunió a los cinco hermanos: 

“Vamos a estar en una situación difícil, complicada, no pidan nada. Vamos a estar muy apretados”.

Carlos Marumoto, hijo de Shunzo Jorge Marumoto. Foto: Arcelia Becerra

Pensaron que dejarían el colegio, pero no ocurrió. Carlos, al igual que sus hermanos, continuó sus estudios en La Salle, el Lux, y llegó a la universidad. Estudió Ingeniería en Monterrey.

La disciplina era norma. El ahorro, práctica cotidiana. Pero nunca faltó lo esencial.

Cuando los hijos sufrían burlas, por su origen, Jorge les decía:

“La mejor manera de responder es ser mejores”.

Era un hombre firme, pero sereno.

El ingeniero Hernán Zorrilla de la Garza escribió en una ocasión sobre Jorge: “Es de convicción firme, de aguda visión, serio y ponderado, siempre seguro de sí mismo. No conoce el odio, el orgullo ni la envidia”.

Una tienda tejida por generaciones

Con el paso del tiempo, La Mariposa se convirtió en parte de la identidad de León. En una ciudad industrial y zapatera, la mercería abasteció a modistas, costureras, talleres de uniformes, sastrerías y pequeñas maquilas. También a amas de casa dedicadas al bordado, al tejido y a las labores domésticas.

La Mariposa se convirtió en parte de la identidad de León. Foto: Gerardo García

A su clientela se sumaron emprendedoras de manualidades, creadoras de bisutería y generaciones de estudiantes que acuden por listones y materiales escolares.

Su sello distintivo ha sido la confianza. Abuelas, hijas y nietas han acudido a La Mariposa durante décadas. 

El legado

Carlos se integró formalmente al negocio en 1973. Con el tiempo asumió la conducción. Introdujo ajustes estratégicos: sustituyó juguetes por artículos para el hogar y papelería escolar y especializada; exploró nuevos canales de venta; enfrentó la competencia de productos importados dando prioridad a calidad y precio justo.

Y sobre todo, mantiene la esencia de La Mariposa: servicio y honestidad.

El hombre y su despedida

Shunzo Marumoto – Shunzo Jorge Marumoto Marumoto- nunca olvidó Japón. Leía autores japoneses y regresó a su país cincuenta años después para reencontrarse con su hermano. En León se integró plenamente: participó en el Club Rotario, en la Cámara de Comercio y presidió el Comité de Becas para niños de escasos recursos. Disfrutaba el fútbol y cuidaba flores en el patio familiar. 

Vivió 102 años. La mañana del 8 de marzo del 2015 no despertó. 

Carlos recuerda a su padre como un hombre que jamás enfermó.

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