Historia 131

Esta es la historia 131 de 450 que te contaremos sobre León

Mucho antes de que el cielo de León se llenara de globos multicolores cada noviembre en el Festival del Globo, un hombre ya había desafiado la gravedad sobre la ciudad. Era el ingeniero guanajuatense Benito León Acosta, considerado el primer aeronauta mexicano, quien llevó a León uno de los espectáculos científicos más sorprendentes del siglo XIX: la ascensión de un globo aerostático.

La historia comenzó varios años antes, cuando Acosta descubrió su pasión por el aire.

El nacimiento de un aeronauta

Benito León Acosta nació en abril de 1819 en Guanajuato, en el tradicional barrio de Mexiamora, hijo de José Tomás Acosta y María Úrsula Rubí de Celis

Desde joven mostró interés por la ciencia y la técnica, por lo que ingresó en 1838 al Colegio de Minería de la Ciudad de México, uno de los centros de formación científica más prestigiosos del país.

Pero su destino no estaba únicamente en las aulas.

A los 16 años, el 12 de febrero de 1835, presenció un espectáculo que cambiaría su vida: la ascensión en globo de los aeronautas franceses Eugène Robertson y Adolphe Théodore en la Plaza de Toros de San Pablo, en la capital mexicana. Aquella demostración científica era, para la época, una maravilla tecnológica.

Acosta quedó fascinado.

Decidió que algún día él mismo volaría.

El primer mexicano en surcar el cielo

Tras varios años de preparación y utilizando los conocimientos adquiridos como estudiante, Benito León Acosta construyó su propio globo aerostático, un aparato de seda impermeabilizada que se inflaba con gas hidrógeno, tecnología extremadamente peligrosa para la época.

El 3 de abril de 1842, a los 23 años, realizó su primer vuelo en la misma Plaza de Toros de San Pablo.

El globo se elevó lentamente ante una multitud que observaba asombrada. Permaneció en el aire más de 30 minutos y durante el vuelo Acosta ondeó la bandera mexicana en el cielo, convirtiéndose en el primer mexicano en realizar una ascensión aerostática en el México independiente.

Entre los espectadores se encontraba el presidente Antonio López de Santa Anna, quien impresionado por la hazaña le otorgó un permiso exclusivo para realizar vuelos en todo el país durante tres años.

Así comenzó la carrera del primer aeronauta mexicano.

El globo llega a León

En los años siguientes Benito León Acosta realizó ascensiones en diversas ciudades del país: Guanajuato, Puebla, Pátzcuaro, Querétaro y también en el Bajío.

Uno de los episodios más recordados ocurrió el 29 de octubre de 1842, cuando León presenció su primer vuelo en globo.

El aerostato se elevó desde la plazuela junto al puente de San Juan, un espacio que en aquel tiempo formaba parte del corazón urbano de la ciudad.

En una época sin aviación, sin motores y sin máquinas voladoras, ver un artefacto elevarse en el aire era algo que desafiaba toda lógica cotidiana.

La ascensión se convirtió en un espectáculo público.

El globo comenzó a elevarse lentamente mientras los asistentes observaban entre asombro y entusiasmo. Sin embargo, cuando alcanzó poco más de 100 metros de altura, una fuerte ráfaga de viento lo arrastró violentamente hacia el noroeste.

En cuestión de minutos el aparato desapareció del horizonte.

La gente quedó mirando al cielo con angustia, preguntándose qué había ocurrido con el aeronauta.

Un descenso inesperado

El propio Acosta relataría después lo sucedido.

El viento lo llevó hasta las faldas del Cerro Gordo, donde logró lanzar una cuerda que se enganchó en un huizache, lo que le permitió frenar el globo y descender lentamente.

Desde la Hacienda del Refugio, varios jinetes observaron sorprendidos cómo el aeronauta parecía caer del cielo. Ellos mismos lo auxiliaron y lo condujeron de regreso a la ciudad.

La hazaña quedó grabada en la memoria de quienes presenciaron aquel extraño episodio del siglo XIX.

Un pionero olvidado

Benito León Acosta continuó realizando vuelos por varios años más. Sin embargo, tras la caída del gobierno de Santa Anna perdió el respaldo económico que le permitía costear sus ascensiones.

Su último vuelo se registró en 1853 en Querétaro.

Posteriormente se dedicó a diversas actividades técnicas: en 1860 fundó una empresa constructora para acondicionar el canal de México a Chalco, y en 1864 participó en la construcción de uno de los primeros ferrocarriles del país, el llamado madero-carril Acosta. También trabajó como director de caminos e inspector ferroviario.

A pesar de haber sido una celebridad en su tiempo, la fama se desvaneció con los años.

Murió modestamente el 28 de octubre de 1886, a los 66 años.

El legado en el cielo leonés

Hoy, más de siglo y medio después, León es sede del Festival Internacional del Globo, uno de los encuentros aerostáticos más importantes del mundo.

Cada año, cientos de globos llenan el cielo del Bajío ante miles de espectadores.

Pocos recuerdan que, mucho antes de ese espectáculo moderno, un guanajuatense ya había hecho volar un globo sobre la ciudad.

Se llamaba Benito León Acosta, y fue el hombre que enseñó a León —por primera vez— que el cielo también podía conquistarse.

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