Historia 156

Esta es la historia 156 de 450 que te contaremos sobre León

A unos pasos de la Catedral de León, en Hidalgo 111, hay un lugar donde no solo se sirve comida: se sirven recuerdos.

El restaurante El Molinito, el más antiguo de la ciudad, cumplió el pasado 13 de febrero 91 años de historia, consolidándose como un referente de la gastronomía leonesa y punto de encuentro de generaciones.

El Molinito es el restaurante más antiguo de la ciudad. Foto: Gerardo García

Ahí se han tejido amistades, historias de amor y convivencias familiares que se mantienen hasta hoy. Entre sus visitantes han estado figuras como José Alfredo Jiménez, quien —según trabajadores del lugar— en la mesa número 10 compuso parte de “Camino de Guanajuato”. También acudieron artistas como Johnny Laboriel y Enrique Guzmán, entre otros.

Un negocio que nació en 1935

El restaurante fue fundado en 1935 por Manuel Franco Cortés, quien, de acuerdo con versiones difundidas, decidió emprender tras haber trabajado en El Molino Rojo, un negocio ubicado a un costado del Teatro Manuel Doblado.

En sus inicios, El Molinito operaba las 24 horas del día, convirtiéndose rápidamente en un sitio emblemático de la ciudad.

Hoy, el negocio continúa en manos de la familia, bajo la segunda generación representada por su nieto, Francisco Javier Franco Miranda, manteniendo viva una tradición que ha sabido adaptarse al paso del tiempo.

Tradición que se renueva

A lo largo de más de nueve décadas, el restaurante ha enfrentado distintos desafíos: rentas, incendios, derrumbes y al menos cuatro remodelaciones. A pesar de ello, se mantiene en pie y en constante evolución.

En entrevista, el licenciado en Administración de Empresas, Alan David Tovar Villalobos, actual gerente operativo y administrativo, destacó:

Estamos a la vanguardia en todos los sentidos y tiene un proyecto futurista”.

Alan David Tovar Villalobos, gerente del lugar. Foto: Leopoldo Medina

Explicó que el crecimiento del restaurante ha sido progresivo:

“Había un comedor, se hizo otro tres metros hacia atrás, fue creciendo hasta contar con un tercer salón. Allí hay parte del mobiliario original”.

Las famosas “Orejas de Elefante”

Uno de los sellos del lugar son las conocidas “Orejas de Elefante”, consideradas su platillo ícono.

Empezamos con las milanesas. La original fue la de cerdo. Hoy tenemos variedad: cerdo, pollo y res. Eran milanesas grandes, grandes, y un cliente llegó y dijo: ‘esto parece una oreja de elefante’. A partir de allí la gente comentaba: ‘vamos a las orejas de elefante’”, relató Tovar Villalobos.

Actualmente, estas piezas —con su empanizado— pueden alcanzar casi medio kilo y se han vuelto un referente gastronómico no solo en León, sino en distintas partes del país.

Calidad, servicio y modernidad

El Molinito ofrece una amplia variedad de alimentos, combinando tradición y modernidad para atender a comensales locales, nacionales e internacionales.

“Nuestro propósito es entregar un producto valioso. Es decir, bien terminado, buena calidad, buen sabor”, señaló el gerente.

Actualmente, el servicio inicia desde las 8 de la mañana con buffet, y a partir de las 11 se ofrece servicio a la carta, cerrando alrededor de las 8:30 de la noche. El equipo está conformado por 30 personas que trabajan en dos turnos.

“Prácticamente estamos a la orden del día, sobre todo en comida con alimentos nutritivos y a precios justos”, agregó.

En su más reciente remodelación se incorporaron pantallas para promoción del menú, así como contenido informativo y deportivo. Además, el lugar cuenta con servicio de internet y espacios amplios y cómodos.

Ahora cuentan con pantallas en sus instalaciones. Foto: Leopoldo Medina

“Un 60% de nuestros usuarios son tradicionales, pero ha aumentado la clientela joven. El negocio cuenta con baños amplios, limpios, para comodidad de los clientes”, puntualizó.

Bebidas, postres y nuevas propuestas

La oferta del restaurante también se ha diversificado en bebidas y postres.

Entre las novedades destaca:

“Gin de frutos rojos, se puede combinar con ginebra, tequila, vodka o natural. Hasta un niño lo puede tomar, es como una limonada de frutos rojos, es la más conocida”.

Además, se ofrecen limonadas, naranjadas, pepinadas y cervezas.

En postres, el menú incluye flan de la casa, crepas de fruta, helados de chocolate, vainilla y fresa, strudel de manzana con helado, pay de limón, gelatina de café, crema de Baileys y pastel de tres leches, tanto de chocolate como de vainilla.

Una historia que sigue

Con más de nueve décadas de historia, El Molinito no solo ha resistido el paso del tiempo: se ha adaptado a él.

Entre tradición, sabor y renovación constante, el restaurante continúa siendo parte del paisaje cotidiano del centro de León.

“Y los que faltan. El Molinito tiene una larga vida. Es una tradición, pero también está a la vanguardia”, concluyó Tovar Villalobos.

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