En toda la calle Nueva Hamburgo desde temprano se escucharon los gritos y las porras en voz de la familia rojinegra Oñate Vargas, quienes con toda la fe puesta en su equipo, los Zorros del Atlas, se emocionaron y esperaron pacientemente el triunfo que vino después de más de 70 años.
Guillermo, Brenda, Patricia, Ana, Ernesto, Dulce, Samantha y Jesús se reunieron para compartir su pasión futbolera y fortalecer los lazos familiares.
“Tengo 29 años siendo fiel al Atlas; son dos finales de liga y uno de copa que me ha tocado vivir. Es una alegría ver al equipo y la afición” platico Guillermo, quien no se pierde ningún partido.
Para acompañar el momento de tensión y apaciguar los nervios, las cervezas y la botana fueron el mejor refuerzo de la noche.
“El pronóstico para esta noche es un 2-0 o 3-1 en el marcador global”, añadió Guillermo, con la playera y el cubrebocas bien puesto.
El dolor de panza y la taquicardia para esta familia llegó a su fin una vez que Julio César Furch anotó el gol del campeonato.

Después de 70 años finalmente la mala racha se rompió y la familia Oñate Vargas lloró de felicidad al ver campeón a su equipo rojinegro.
“Estamos extasiados de felicidad, no pudimos contener el llanto, pero son lágrimas de felicidad ” expresó Brenda