León.- La compañía Triciclo Rojo convirtió el foro Jardín de las Jacarandas, del Forum Cultural, en el lugar donde nacen las estrellas. Con la puesta en escena “Poeta de Lavabo”, la agrupación logró una conexión con los pequeños, quienes se carcajearon a todo pulmón y corrieron por globos que deslumbraron por el escenario.
La obra se realizó en un acto y contó con tres personajes: Hum (Jimmy Mont), Etolo (Emiliano Cárdenas) y Medeith Moca (Bum). Esta pieza de Cárdenas divirtió a chicos y grandes, mientras la historia volaba como los globos que los clowns regalaron a los asistentes.
Una mezcla con base de jazz musicalizó el relato de principio a fin, envolviendo esta pieza llena de simbolismos y una dinámica corporal ejecutada por los personajes en su viaje a un país de ensueño.

Simbolismo y aventura en el camino
Dentro de la trama de “Poeta de Lavabo” de Triciclo Rojo, uno de los personajes emprendía el camino como una aventura por una vida mejor. Mientras tanto los otros, como defensores del castillo, le impedían a Etolo entrar, aunque al final los tres terminan siendo grandes amigos.
Estas escenas simbolizaban la lucha y las adversidades que hay que vencer para poder encontrar el camino correcto, hallando la verdadera razón de no solo existir, sino ser y vivir en conformidad.
La obra arranca cuando Etolo aparece en escena vestido con un traje de tres piezas: pantalón fucsia, camisón blanco y pechera dorada. Mientras barre, el protagonista se encuentra con una maleta que contiene las indicaciones para ir al sitio ideal; en ese momento deja su labor y emprende el camino al mundo donde nacen las estrellas.

El trasfondo de la búsqueda de la felicidad
En otra escena de “Poeta de Lavabo” de Triciclo Rojo también aparece una almohada que trata de impedir el trabajo de Etolo, pero este la derrota. El trasfondo plantea la toma de conciencia del hombre sobre lo que quiere ser y a dónde quiere ir.
Tras un mutis, aparecen en el tablado Hum —payaso delgado— y Bum —una payasa esbelta—, quienes dialogan en silencio y hacen malabares con sus cuerpos hasta que se enfrentan a Etolo e inician una lucha por la maleta misteriosa.
Posteriormente aparecen globos, desde el más pequeño llamado Juanito hasta otros enormes, y los personajes comienzan a tronar los primeros. Esto causa tristeza en los personajes y en los niños, quienes suspiraban cada vez que estallaba un globo azul o amarillo, simbolizando los obstáculos y las sorpresas en la búsqueda de la felicidad.
La función integró risas, sorpresas, rifas y adivinanzas en un juego constante entre payasos y niños que divirtió en serio a los menores en el marco del Día del Niño.

DMG