León.- Christian Augusto Jafet Gómez Villalpando pasará lo que le resta de vida tras las rejas. Un juez de Oralidad Penal le dictó una condena de 113 años, 4 meses y 15 días de prisión por los delitos de homicidio calificado, desaparición forzada agravada y violación en agravio de Mateo Santiago, de 12 años, en León.
Además, se le impuso una multa por 492 mil 559, y por reparación del daño, 745 mil 798 pesos; una suma ascienden a más de un millón doscientos mil pesos.
Decenas de familiares y amigos estuvieron por más de cuatro horas afuera de los juzgados de oralidad para conocer la sentencia condenatoria.

Justicia para Mateo Santiago en León
Portaban playeras azules con la leyenda “Mateo ¡Lo logramos! #JusticiaParaMateo”.
Fue a las 11 de la mañana de este miércoles 1 de julio, primer día de julio, que Christian Augusto regresó a la sala 5 de Oralidad Penal para escuchar el fallo del juez.
La familia de Mateo agradeció que, después de casi un año y cuatro meses de audiencias y desahogo de pruebas, llegara la justicia para Mateo.
El asesor legal de la familia de Mateo, MarianoValdivia, aseguró que aunque no se logró la pena máxima, esta fue una condena histórica en Guanajuato.
No se logró la pena máxima, sin embargo, es la tercera pena más alta en la historia del estado. Creo que se hizo justicia para Mateo, porque es un crimen tan delicado en contra de un niño, que lo único que hacía era regresar de su casa no merecía estar impune y evidentemente es que así le hubieran sentenciado a 2 mil o 3 mil años de prisión, pues no le íbamos a regresar a los papás de Mateo ese niño excepcional y extraordinario”, dijo el abogado Valdivia.
También relató que pudo constatar que Mateo era muy querido por compañeros de la escuela, amigos, incluso un comerciante que lo veía pasar todos los días durante el periodo que estuvo en secundaria.
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Y sobre Christian se refirió como un hombre que nunca mostró arrepentimiento en el proceso penal.
A palabras mías, (Christian), fue una persona muy cínica, nunca demostró el menor remordimiento, ni arrepentimiento de las acciones que cometió y cabe señalar que aquí no se está juzgando a Cristian, Se están juzgando las acciones que cometió”, dijo Valdivia.
Los padres del pequeño Mateo dijeron estar felices y agradecidos.
“Pues estamos contentos por el resultado y agradecidos con todas las personas que nos apoyaron, principalmente con los licenciados, la ciudadanía por ayudarnos a lograr esta justicia. No nos devuelve, pero al menos ningún otro niño o ninguna otra familia va a volver a sufrir lo que nosotros vivimos”, dijo Marytere, mamá de Mateo.
(Todo este tiempo) fue desgastante, un infierno desde que empezó ese día 4 de febrero. Sigue siendo difícil no sabemos hasta cuándo no sabemos cuándo vamos a terminar con esta pesadilla pero nos vamos tranquilos porque hubo justicia”, mencionó el papá de Mateo, Gerardo Ramírez López.
Antes de acudir a la última marcha por el camino que recorría Mateo de la secundaria a su casa, Marytere abrazó a sus familiares y amigos que la acompañaron en la última audiencia contra el asesino de su hijo.
Nos vamos a dedicar a honrar su memoria”, finalizó Marytere Martínez.
El caso de Mateo Santiago en León
Fue la tarde del martes 4 de febrero de 2025 cuando Marytere publicó en sus redes sociales que su hijo Mateo, de 12 años, no regresó de la escuela, algo que nunca hacía.
Ayúdame a localizarlo. No ha llegado a casa y ya estoy preocupada. Es mi hijo; responde al nombre de Mateo Santiago Ramírez Martínez y fue visto por última vez al salir de la secundaria No 39”, publicó.
Las fotografías de Mateo se hicieron virales en minutos y, horas después, centenas de leoneses se unieron a la familia y con apoyo de autoridades iniciaron la búsqueda.
Gerardo, papá de Mateo, acudió ante la Fiscalía General del Estado de Guanajuato para presentar la denuncia por la desaparición.
Horas después, agentes del Ministerio Público en compañía de oficiales de la Policía Municipal recopilaron videos de cámaras de seguridad en negocios del bulevar Manuel de Austri, donde Mateo había descendido del transporte urbano.
Pero solo faltaba un negocio, el del médico Christian Augusto Jafet Gómez Villalpando, a quien le solicitaron por teléfono a las 3 de la tarde del jueves si podía compartir los videos que grabaron sus cámaras.
Christian dijo que no se encontraba en su consultorio, pero que a las 6 de la tarde regresaba y los proporcionaba. Los agentes esperaron, pero nunca llegó y, además, el médico apagó su teléfono.
La madre de Christian, quien vivía en la segunda planta del consultorio, le proporcionó a los policías la dirección de su hijo: calle Vía Oreto, número 131 A, en el fraccionamiento Villas de Palermo Residencial.
Oficiales de la Policía de León no quisieron perder el tiempo y acudieron a la dirección para solicitarle a Christian que les diera acceso a las cámaras de seguridad.
Pero al llegar, los preventivos escucharon detonaciones de arma de fuego. El médico se había disparado al verlos afuera de su casa.
Un vecino les ayudó a ingresar a la casa de Christian y, al verlo herido, pidieron una ambulancia para llevarlo al Hospital General de León (HGL).
En el traslado, Christian confesó que Mateo estaba en un camino de terracería ubicado cerca de la carretera León – Lagos de Moreno.
Encuentran el cuerpo de Mateo Santiago
Semienterrado y junto a un poste fue encontrado el cuerpo del pequeño Mateo; tenía un impacto de bala en la cabeza.
El cuerpo de Mateo fue trasladado a las instalaciones del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF), donde le realizaron la necropsia de ley y posteriormente lo entregaron a sus padres.
Christian Augusto Jafet fue dado de alta del hospital el martes 11 de febrero y al salir fue capturado con una orden de aprehensión por agentes del Ministerio Público.
Vinculación a proceso
Dos días después, el médico fue llevado ante un juez quien lo vinculó a proceso por los delitos de desaparición cometida por particulares agravada, violación y homicidio calificado.
El miércoles 12 de marzo, la defensa del imputado solicitó un amparo en contra de la vinculación a proceso, pues además pretendían que Christian llevara su proceso en libertad.
Pero un mes después, el 8 de abril, se llevó a cabo la audiencia constitucional, donde un juez federal le negó el amparo a Christian.
Posteriormente, como requisito para aportar un dato de prueba a la carpeta de investigación, los asesores jurídicos le solicitaron a la Fiscalía que se le hiciera al acusado una prueba de ADN bucal.
Christian solicitó su segundo amparo afirmando que esa toma de muestra era incriminatoria y que era violatoria a sus derechos fundamentales por lastimar su boca.
En la audiencia inicial, Christian se había negado en al menos cuatro ocasiones a que le hicieran la prueba. Pero finalmente, el juez lo obligó en una audiencia que se celebró en videoconferencia y le negó su segundo amparo.
Después de varias audiencias aplazadas, el proceso judicial entró en su etapa de juicio oral el 2 de marzo pasado.
Fueron cuatro meses donde la Fiscalía presentó un expediente respaldado por tecnología forense, dictámenes científicos, investigación de campo y el desahogo de más de 90 órganos de prueba.
Lo declaran culpable
El pasado viernes 26 de junio, un juez declaró culpable a Christian Augusto Jafet Gómez Villalpando y este miércoles primero de julio se le notificó la condena a más de 113 años de cárcel por los delitos de desaparición forzada agravada, homicidio calificado y violación en contra del pequeño Mateo.
Marchan por Mateo Santiago en León
Más de 200 personas, entre familiares, amigos y ciudadanos que acompañaron la búsqueda de Mateo desde el primer día, recorrieron la tarde de este martes el mismo camino que el niño hizo el 4 de febrero de 2025, cuando desapareció.
La caminata se realizó apenas unas horas después de que Christian Jafet, responsable de arrebatarle la vida, fuera sentenciado a 113 años de prisión.
La resolución judicial marcó el inicio de una jornada cargada de emociones, lágrimas y recuerdos.
Minutos antes de las 7 de la tarde, los padres de Mateo llegaron a la calle Pedro Otero, donde ya los esperaban decenas de personas. Al bajar del automóvil, el padre no pudo contener el llanto. Con la voz entrecortada resumió el sentimiento que lo acompañaba.
Se hizo justicia. No estoy contento, esto no regresará a mi hijo”, expresó entre lágrimas.
La madre también dirigió unas palabras a los medios de comunicación. Agradeció a cada persona que participó en la búsqueda de su hijo y que, hasta este día, continuó acompañándolos para exigir justicia.
“Mateo se escucha, esta es tu lucha”
Con el grito de “¡Mateo, escucha, esta es tu lucha!“, comenzó el recorrido por la calle Pedro Otero, el lugar donde las cámaras de vigilancia captaron la última imagen con vida de Mateo.
Durante la marcha también se escucharon consignas como “¡No que no, sí que sí; no que ibas a salir!”, mientras los asistentes avanzaban sosteniendo pancartas con fotografías de Mateo y globos blancos.
Al llegar al cruce del bulevar Miguel de Cervantes Saavedra, los padres hicieron una pausa para abrazar a comerciantes de la zona, quienes desde el primer día colaboraron en la búsqueda del niño y mantuvieron vivo el llamado para localizarlo.
La caminata continuó en silencio por algunos tramos y en otros con consignas. Paso a paso, las fotografías de Mateo y los globos blancos acompañaban el recorrido que evocaba sus últimas horas.
Alrededor de las 7:30 de la noche, el contingente llegó al consultorio donde Mateo fue víctima del crimen.
Permanecieron algunos minutos en el lugar y alzaron nuevamente la voz con una sola consigna: “¡Los niños no se tocan!“.
Después siguieron por el bulevar San Juan Bosco, tomaron la calle Michoacán y finalmente llegaron a la calle Flores, donde se encuentra la vivienda de la familia.
Frente a la casa, los padres agradecieron a todas las personas que los acompañaron durante el recorrido y a quienes nunca dejaron de apoyarlos desde la desaparición de Mateo.
La caminata concluyó con una última frase que resonó entre aplausos y lágrimas: “¡Mateo existe!“
Mientras todos gritaban esa frase, su padre levantó un retrato de su hijo, cerrando así un recorrido que, más que recordar el camino de su desaparición, simbolizó la lucha de una familia que consiguió justicia sin dejar de extrañarlo cada día.
AAK


























