Michoacán.- El busto erigido en La Ruana en memoria del fundador de las autodefensas, Hipólito Mora, fue derribado. Tras el incidente, su hermano y jefe de tenencia, Guadalupe Mora, urgió a las autoridades a garantizar la seguridad.
En un pronunciamiento en el que afirma que el estado de Michoacán ha claudicado ante el crimen organizado, Mora condenó el ataque contra la escultura, la cual se había inaugurado el pasado 29 de junio en un acto que él encabezó junto al Alcalde de Uruapan, Carlos Manzo.
No podemos olvidar cómo un Alcalde acudió a esta comunidad para develar una placa en honor a mi hermano, quien denunció al crimen organizado y pagó con su vida esa valentía. Hoy ese monumento fue vandalizado, no solo dañaron una estructura: pisotearon su memoria, la de un hombre que no se calló. Ese Alcalde, como mi hermano y muchos más que alzaron la voz, tampoco está hoy”, expuso.
Mensaje del crimen organizado es “claro y brutal“
Guadalupe Mora continuó criticando el contexto de violencia. “Tampoco podemos olvidar a otros líderes asesinados, uno que denunció las injusticias, que no se sometió, y que corrió el mismo destino que muchos de los que hemos señalado lo que ocurre en Michoacán, líderes citrícolas. El mensaje es claro y brutal: al que habla, lo silencian; al que recuerda, lo intimidan; al pueblo, lo quieren de rodillas“.
El líder comunitario recordó que el busto no era solo una estructura sino el símbolo de un hombre que pagó con su vida la valentía de no callar frente a las extorsiones y el cobro de piso.
Lo que hoy hacen con un monumento es el reflejo de lo que hacen con quienes no callamos. Y ante la ausencia de resultados del Estado y de la Federación, queda claro quién está gobernando realmente en Michoacán: el crimen organizado, amparado por la impunidad y la omisión. Desde La Ruana, exigimos hechos, no discursos”, sostuvo.
“Exigimos seguridad real, justicia verdadera y respeto a la memoria de quienes dieron la vida por decir la verdad. La paz no se construye maquillando cifras ni celebrando actos públicos mientras los pueblos sangran”.
Mora cerró su mensaje con una advertencia hacia la Presidencia de la República y el Gobierno estatal, encabezado por el morenista Alfredo Ramírez Bedolla.
También criticó la “omisión deliberada” de las autoridades locales, como la Alcaldesa de Buenavista, Irma Moreno, a quien señaló de guardar un silencio cómplice ante el asedio criminal.
Si desde la Presidencia de la República y los distintos niveles de Gobierno no se dan resultados, no se sorprendan después cuando el hartazgo social crezca. La historia ya nos ha enseñado que cuando el Estado abandona a su gente, la inconformidad se convierte en una advertencia que no debe ignorarse”, advirtió.
Ataque no fue vandalismo; hubo amenazas a la población
El dirigente estatal del PRI y diputado local, Guillermo Valencia, denunció que el ataque no fue un acto vandálico aislado, sino una acción de hombres armados que operan con total impunidad.
Según el legislador, los responsables no solo destruyeron la efigie, sino que lanzaron advertencias a la población civil.
“Se dieron el lujo de gritar amenazantes que quien lo recogiera ‘le iban a balacear su casa'”, relató Valencia, quien destacó el nivel de control territorial que mantienen los grupos delictivos en Buenavista.
Que reconozca la Federación que no pueden o no desean acabar con ellos, pero no mientan más a la gente. Su pueblo no olvida, su pueblo no se calla”.
La violencia ha devastado la economía regional. La Ruana, localidad del municipio de Buenavista, se declaró en alerta máxima el pasado 11 de junio por enfrentamientos con drones y armas de alto poder, sin que fuerzas federales o estatales intervinieran a tiempo, e incluso Hipólito Mora pidió ayuda internacional en vida.
Según datos recientes, la producción de limón en Buenavista sufrió una caída de 42% entre 2024 y 2025. Productores locales aseguran que solo trabajan para pagar cuotas al crimen organizado, situación que motivó a Hipólito Mora a levantarse en armas en 2013.
A más de dos años de su asesinato, en junio de 2023, Hipólito Mora sigue siendo un punto de fricción en Tierra Caliente, donde la impunidad y la violencia persisten.
AAK