Le dan el último adiós a Jonathan mientras la familia exige justicia.
En punto de las 3 de la tarde, familiares de Jonathan salieron de la comunidad de Encinillas con rumbo a la parroquia de El Rosario en San Juan de los Lagos para la misa de cuerpo presente.
El pequeño de 7 años murió el sábado a causa de una infección pulmonar que se investiga si fue provocada por un supuesto caso de bullying escolar en el que un niño mayor lo sumergiera días antes en el retrete de la escuela.
Poco a poco fueron llegando más personas a la misa hasta juntarse un aproximado de 150 entre familiares, amigos y vecinos de San Juan, quienes se solidarizaban con la familia y reprochaban el modo como había perdido la vida.
En su homilía el Sacerdote hizo mención sobre el fomento de la violencia a los niños a través de lo que ven en la televisión, internet, videojuegos y juguetes.
“Ayer por la noche me puse a ver la televisión y analizar lo que había en los canales y me harté de estar de darle vuelta una y otra vez a toda la lista de canales que hay en la señal de paga, porque me di cuenta que en su mayoría se exhibe violencia.
“De los canales, había seis o siete con películas con balaceras, 23 canales con violencia, de los seis canales infantiles en tres había caricaturas con violencia, imágenes grotescas o con un lenguaje muy grosero. Yo digo ya basta, tenemos que cambiar de cartelera, cambiar de películas de caricaturas, no podemos con una hora de misa, con una hora de catecismo contrarrestar tanta violencia que los niños ven en la televisión; 30 canales con televisión de paga que exhiben violencia, en la señal libre son cinco canales y en todos se ve la violencia”, lamentó.
“Series de televisión de zombis, de crímenes violentos, de balaceras, de luchas, programas en donde discuten las familias y todo se arma en un circo unos contra otros como animales, caricaturas de demonios, todo eso es lo que ven los niños.
“No se digan los videojuegos, siguió diciendo el Sacerdote celebrante, en una ocasión en un balneario encontré a un niño que estaba en una de esas maquinitas, con el juego de San Andrés, en donde el jugador es un delincuente, que entre más robe, asesine o haga daño le dan más puntos; si acaso ese niño tenía unos seis o siete años, necesitaba de un silla para alcanzar los controles, cuando se le terminó su tiempo, comenzó a gritarle a su madre que le diera un peso para seguir jugando pero haciendo uso de unas palabrotas. En más de una ocasión la mamá del niño le contestó que ya no tenía dinero, que mejor dejara de jugar, para esto el niño seguía gritándole con más enojo que le diera una moneda hasta que finalmente se la dio”.
Y agregó que se acercó con la señora y le dijo que con ese tipo de juegos y actitudes del niño que no le sorprendiera si mañana intentaba ahorcarla; mal pasaron cinco minutos y el niño molesto porque se le terminó el juego se bajó de la silla en que estaba y se la aventó a su mamá.
“El golpe que le dio fue tan fuerte que le provocó que se le reventara una de las várices de su pierna y hasta la tuvieron que llevar al hospital.
“No creo que las conductas de violencia las aprendan de sus padres, cuántos más tendrán que estar aquí como Jonathan para que entendamos; queremos que nuestros gobernantes terminen con violencia y muchas veces nosotros la fomentamos dejando que los niños vean la violencia en televisión, la jueguen o la practiquen. Lo dije el 6 de enero y lo vuelvo a decir hoy, no regalen armas de juguete, es fomentar la violencia, mejor cómprenles un rompecabezas, un balero, un yoyo; apaguen la tele y salgan a jugar con el niño, a caminar, léanle un libro. Lo vuelvo a decir, ya basta; la mejor manera de terminar con la violencia comienza en la casa”, enfatizó el Sacerdote.
Terminada la misa, los presentes realizaron un trayecto a pie de aproximadamente un kilómetro hasta llegar al panteón Jesús, María y José, en donde le dieron el último adiós a Jonathan.