Los problemas ortopédicos infantiles más comunes son de índole congénito, sin embargo, hay enfermedades del aparato motor y la estructura ósea que pueden presentarse en los niños y adolescentes, y que deben ser tratados de forma temprana para evitar secuelas.
Ortopedistas del Instituto Nacional de Pediatría (INP) explican cuáles son para que los padres estén informados y actúen a tiempo.
Asimetría en las extremidades
Tras el nacimiento del bebé, durante las primeras revisiones, hay que estar atentos a la displasia, una dislocación de la articulación de la cadera.
“En la displasia, el acetábulo que es como el techo que le da cobertura a la cadera, está plano y la cabeza del fémur está mas pequeña, entonces se puede luxar; nosotros con las maniobras en el consultorio vemos una pierna más acortada y con el movimiento hay un chasquido”, explica Karla Gabriela Bello, ortopedista pediatra del INP.
La especialista señala que en los bebés recién nacidos y lactantes con displasia de cadera se observa una asimetría en los pliegues cutáneos de los muslos o las nalgas, además de un acortamiento en la extremidad afectada y en niños más grandes que ya caminan la asimetría de las piernas es más evidente y pueden cojear.
Cuando la displasia de cadera se detecta en los primeros meses de vida, refiere, el tratamiento consiste en colocar al bebé un arnés, que es un dispositivo ortopédico que obliga a que las piernas se mantengan separadas y volteadas hacia afuera. En casos más graves, se requiere de una intervención quirúrgica.
¿No se forma el arco del pie?
Arturo Lizalde Yáñez, ortopedista pediatra, explica que cuando un niño empieza a caminar puede meter un poco los tobillos por lo elástico de las articulaciones y porque su pie es completamente plano, sin embargo, a partir de los 2 años el tobillo debe enderezarse y el arco del pie debe aparecer.
“En la planta del pie tenemos en arco transverso que va hacia atrás de los dedos y un arco longitudinal, generalmente en niños recién nacidos y hasta los 2 años de edad es normal que no aparezca el arco, pero en adelante debe irse formando porque si no cambia el eje de gravedad del cuerpo y empiezan los problemas posturales”, detalla.
Aunque muchas veces el pie plano se detecta sólo con la exploración clínica, dice Lizalde, en algunos casos los niños pueden presentar dolor en las plantas de los pies luego de caminar cierta distancia.
En cuanto al tratamiento, agrega, depende mucho de la edad del niño y de qué tan plano tenga el pie.
“Se puede tratar con ejercicios, con zapatos especiales o con algún apoyo en los zapatos, como un arco o una plantilla”, describe.
Malformación congénita
El pie equino varo es una malformación congénita evidente en la que uno o ambos pies están doblados hacia adentro.
“Es un acortamiento de todos los músculos de la pierna, están acortados y atrofiados, están más pequeños de lo normal, y esto causa una malformación obvia, el pie está en punta y está curvado hacia adentro y hacia abajo, es un defecto de nacimiento”, explica Bello.
Al tratarse de una deformación evidente, dice, se puede corregir desde muy temprana edad y evitar que los niños tengan secuelas graves.
“Los bebés, como no están bien estructurados sus músculos, son flexibles, entonces se puede corregir con maniobras y se pone un yeso, se llama método de Ponseti; se pone el yeso y se va cambiando semanalmente para ir corrigiendo la posición del pie, ese tratamiento puede durar hasta seis meses si se maneja desde recién nacido y después soló usan un dispositivo ortopédico durante dos o tres meses más”, detalla.
Falta de circulación
La enfermedad de Legg Calvé Perthes se desarrolla principalmente en púberes de entre 10 y 12 años, en especial cuando llevan a cabo actividad física excesiva o cuando son obesos.
“Lo que sucede es que a la cabeza del fémur deja de llegarle circulación y comienza a morir, cuando esto pasa los niños experimentan dolor a nivel de la cadera o muchas veces a nivel de la rodilla y empiezan a caminar con una marcha claudicante, como cojeando, para disminuir la carga sobre la cadera”, señala Bello.
La especialista explica que el tratamiento de esta enfermedad consiste primero en liberar al paciente del dolor y después tratar las secuelas.
“De manera inicial lo que se hace es quitar el apoyo en la cadera afectada, para eso se puede utilizar una muleta, se recurre a la fisioterapia y se recetan antiinflamatorios. También se pide al niño que limite la actividad física”, señala.
Sin embargo, si estos tratamientos no corrigen el problema, la siguiente opción es la cirugía.
Infección articular
La artritis séptica se manifiesta cuando una articulación, comúnmente las rodillas o la cadera, se contagia de una infección originalmente localizada en otra parte del cuerpo.
“Es un proceso infeccioso a nivel de la articulación, es una infección que se puede contagiar, puede ser que el niño empiece con un proceso infeccioso de vías respiratorias y la infección se vaya hacia la rodilla o la cadera vía el torrente sanguíneo”, dice Bello.
La artritis séptica se manifiesta con dolor articular intenso, inflamación, fiebre y en algunos casos incluso es imposible mover la extremidad afectada, describe.
“El tratamiento consiste en antibióticos, descanso, evitar mover la articulación y aplicar compresas frías. Si es una infección muy grave lo que se hace es una cirugía”, agrega la ortopedista pediatra.
La artritis séptica es considerada una urgencia en ortopedia, señala Bello, porque una vez cumplidas seis horas de la infección en la articulación, el cartílago empieza a destruirse.