Hace 20 años el Parque Piel fue anunciado como la alternativa ideal para reubicar a las curtidurías en una superficie de 80 hectáreas.
A lo largo de dos décadas, autoridades estatales y municipales aportaron inversiones estimadas en más de 100 millones de pesos para dotar de infraestructura al Parque.
Tan sólo de 2001 a la fecha, el Gobierno Municipal invirtió 50 millones de pesos en obras como drenaje, pavimentación, alumbrado, cárcamo de bombeo y hasta una planta de tratamiento.
Sin embargo la inversión sirvió de poco: el proyecto fracasó. En 1993 se pretendía reubicar 200 tenerías que funcionaban en la zona urbana de León, pero sólo se logró la instalación de 7.
Todos los terrenos de ese parque están vendidos, ya tienen dueño, pero los curtidores no se reubican.
“La reubicación de las tenerías puede llevarlos (a los empresarios) a la quiebra por la inversión generada”, justificó Ricardo Gallardo, ex presidente de la Cámara de la Curtiduría.
“Por ejemplo una nave de mil metros cuadrados sólo la infraestructura estaría en 2 millones de pesos sin equipo. Tan sólo un tambor hecho en México está entre 50 mil a 200 mil pesos dependiendo del tamaño”, explicó.
“Le van a dar en la torre a la ciudad de León si nos reubican, la curtiduría es la base de la ciudad, le van a quitar el pan a muchas familias. Las tenerías no son como carros de tacos que se pueden mover a cualquier lado”, alegó el curtidor Jesús Olvera.
Este pesimismo no lo comparte el actual presidente de la Cámara de la Curtiduría (Cicur), Fabián Collazo Rosales, quien confía que el Parque Piel va a reactivarse.
“Ese parque va a tener mucho futuro dentro de las líneas de Cicur, va a ser el parque emblema, hay compromisos del Gobierno Municipal y estatal de hacerle otros accesos, seguridad, agua de reuso, va a tener muchas ventajas, ese parque no tarda en detonar”.
Aseguró que 20 asociados a la Cámara ya están en proceso de instalarse en el parque.
“El futuro es consolidarse”, afirmó con gran expectativa Jesús Romo, director general del Fideicomiso Ciudad Industrial, entidad responsable del parque.
El Parque Piel ya no hace honor a su nombre. Originalmente se proyectó sólo para albergar tenerías, pero al paso de los años se dio cabida a una planta de acumuladores, otra de calzado, dos industrias químicas y varias bodegas.
Una historia de tropiezos
A inicios de la década de los 90 se empezó a gestar el proyecto de una zona industrial exclusiva para los curtidores al sur del municipio. La idea se concretó en 1993 en un proyecto conjunto entre la Cámara de la Curtiduría, autoridades estatales y municipales.
El parque industrial se diseñó en base a un sistema de cuatro ejes paralelos a la autopista a Aguascalientes.
Ricardo Gallardo, ex presidente de la Cámara de la Curtiduría, explicó que en la década de los 90 se hizo una convocatoria abierta a los curtidores para la compra de terrenos en el Parque Piel.
Dijo que cuando se hizo la primera aportación económica, fue para pagar toda la limpieza del predio; después se creó un Fideicomiso y posteriormente se pagó la expropiación de terrenos.
Santa Rosa Sociedad Civil creó el fideicomiso denominado Parque Piel.
Para ello adquirió tierras que correspondían al ejido de Santa Rosa Plan de Ayala.
Los lotes se fraccionaron en cuatro: una parte se le quedó a Santa Rosa Sociedad Civil, otra se le dio a SAPAL (que construyó la planta tratadora), otra al Gobierno del Estado y otra al Fideicomiso Ciudad Industrial.
“De ésas, la que le compete a Santa Rosa Sociedad Civil la denominaron Parque Piel”, explicó Jesús Romo, director del Fideicomiso de la Ciudad Industrial.
Desde su nacimiento, el parque enfrentó graves problemas para su desarrollo.
Uno de los primeros obstáculos para la reubicación es que cuando el parque fue inaugurado no se tenía la planta de tratamiento de aguas residuales.
Luego, las obras de urbanización quedaron inconclusas.
“Cuando esa sociedad (Santa Rosa) empezó a desarrollar el parque, se quedaron a medias. Duró como 6 años detenido. Entonces buscaron el apoyo municipal”, recordó Romo.
“Unos lotes interiores los compramos nosotros como fideicomiso (de la Ciudad Industrial) para que tuvieran solvencia. Cuando tuvieron el problema de que no pudieron desarrollar, la asociación Santa Rosa le pidió al Municipio colaboración”.
En el convenio con el Municipio se acordó que para terminar las obras de urbanización faltantes de la primera etapa, la asociación cedería más de 20 terrenos. Lo anterior ocurrió en el año 2000.
Aquel inicio del parque fue tormentoso, recordó Romo.
“Parque Piel estaba en un círculo vicioso: no vendíamos lotes porque no estaban pavimentados y no podíamos pavimentar porque no había dinero”.
Luego, para desarrollar la subestación eléctrica, se solicitó un crédito al Gobierno del Estado, a quien se le pagó con una manzana de lotes y con una aportación que hizo el Municipio.
Y para colmo, la crisis
Cuando el Parque Piel apenas cumplía su primer año de vida, ocurrió la devaluación de diciembre de 1994.
Tras la devaluación vino en 1995 una profunda crisis económica, que llevó a la quiebra a muchas empresas.
“En la crisis del 95 los intereses se dispararon y fue difícil pagar los créditos”, recordó Ricardo Gallardo.
Nacional Financiera llegó a acuerdos con los curtidores para liquidar los créditos pendientes, pero “en este ínter a un aproximado de 100 curtidores que no habían pagado su (terreno en) breña o que dejaron de pagarla se les congelaron las cuentas”.
Sólo 7 tenerías
En el Parque Piel hay actualmente 10 fábricas en funciones, pero sólo siete corresponden a la industria de la curtiduría.
Hay construcciones en 25 predios, pero la mayoría se utilizan como bodegas o están abandonadas.
Las pocas tenerías que se han movido de la mancha urbana al parque industrial, cuentan con amplios espacios, y todos los servicios como drenaje, pavimentación y alumbrado público. Para ellos el único inconveniente es el hecho de estar tan alejados de todos los comercios relacionados con la curtiduría.
Uno de los curtidores mencionó que tiene ya instalado 9 años en el parque, y el trabajo le parece más fácil gracias al espacio con el que cuenta dentro y fuera de la tenería.
El señor Antonio Guardián tiene apenas un año trabajando en el parque industrial, y dice estar cómodo con el lugar, pues tiene mucho más espacio que cuando estaba ubicado en la zona urbana.
Antes pagaba hasta 6 mil pesos por mes por saneamiento a SAPAL, y desde que se cambió al parque industrial no ha pagado nada por este concepto.
Encarecen terrenos
Terrenos ubicados dentro del Parque Piel se ofertan en internet hasta en 5 millones de pesos.
El metro cuadrado de algunos de estos terrenos alcanza los 1,200 pesos, cuando el precio que pagaron por ellos fue de 450 pesos.
Un predio de 6 mil metros cuadrados se ofrece en 5 millones 400 mil pesos (900 pesos el metro).
Algunas inmobiliarias dan la alternativa de rentar naves industriales en 27 mil pesos mensuales.
Un terreno ubicado frente a la glorieta del Parque Piel se oferta en mil pesos el metro cuadrado.
Otro predio a la venta mide 2 mil 176 metros cuadrados con un precio total de 2 millones 611 mil 200 pesos (1,200 el metro).
Invierte el Municipio49 millones en 12 años
Información obtenida por AM a través de Transparencia reveló que el Municipio ha destinado 49 millones 580 mil pesos de 2001 a la fecha en el Parque Piel.
Ubicado en la salida a la carretera a Santa Rosa-Plan de Ayala, en 2001 el Gobierno Municipal asumió el compromiso de apoyar la continuidad del proyecto, que por casi una década permaneció estancado.
Una de las primeras inversiones fue de 15 millones 638 mil pesos, aplicados en 2007 para la conclusión de la subestación eléctrica.
Para el 2008 el Gobierno Municipal autorizó una partida presupuestal por 20 millones de pesos para obras complementarias de una primera etapa.
Aunque la información entregada a AM no especifica las fechas exactas en que se entregaron las aportaciones para el Parque Piel, destacan las inversiones para la pavimentación de tres tramos por un monto de casi 7 millones de pesos.
En limpieza y desazolve de las líneas de drenaje el monto total aplicado ha sido de un millón 100 mil pesos en tres etapas.
Se invirtieron 2 millones 249 mil pesos en el cárcamo de bombeo de aguas residuales y 953 mil pesos en limpiar un área de donación.
Para la “limpieza y desazolve de las líneas de drenaje” se invirtieron 552 mil 990 pesos, así como 297 mil 127 pesos en poner una malla ciclónica.
En la obra de una media glorieta se gastaron un millón 188 mil pesos y para las líneas de agua potable se destinaron 10 millones 405 mil 56 pesos.
Se pagaron además 6 millones 94 mil pesos por intereses de “Deuda del Gobierno del Estado”, por un préstamo de 15 millones para instalar la subestación eléctrica.
Tiene SAPAL en la mira a 180 tenerías
El 20% de las tenerías que funcionan en León están en la mira de SAPAL.
De 600 tenerías activas que tiene detectadas el organismo operador del agua, el 80% están instaladas en parques autorizados que están conectados a drenajes directamente con el Módulo de Desbaste de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales.
Las empresas que no están en estos lugares son casi 180, que representan el 20%.
Hasta el pasado 15 de julio, esas empresas aún realizaban sus descargas con contenidos de cromo y sulfuros fuera de la norma al drenaje sanitario.
De acuerdo con la estadística de SAPAL, 29 tenerías son candidatas a la cancelación desde el punto de vista técnico, por lo que se le se inició un dictamen jurídico.
Cuatro empresas que habían sido clausuradas fueron reconectadas tras firmar un convenio; las tenerías pertenecen a las colonias La Florida, La Brisa, Obregón y San Agustín
Otras 4 empresas firmaron convenios por su propia voluntad y son de las colonias Los Cárcamos, Fraccionamiento Hidalgo, La Brisa y Anaya.
Ocho empresas más están en proceso de negociación y pertenecen a El Retiro, El Duraznal, La Florida, Peñitas, Héroes de Chapultepec y San José del Consuelo.
Por último, 2 más están siendo inspeccionadas para luego ser dictaminadas. Un par de empresas trabajan sus procesos desde el llamado “Wet blue” y están siendo monitoreadas, 4 cerraron temporalmente y dos más cambiaron de giro.
Afectaría reubicación
a 1,440 trabajadores
En un muestreo que realizó AM se detectó que la mayoría de las tenerías ubicadas en la zona urbana son de tamaño micro y pequeño.
En el Barrio Arriba, el promedio de trabajadores por tenería es de 5 personas, en Los Reyes de 9.2, mientras que en la colonia Valle de León, el promedio es de 10.6.
En promedio hay ocho personas por tenería instalada en colonias de León.
Lo anterior da un aproximado de mil 440 trabajadores que tendrían que moverse a trabajar fuera de la ciudad, en caso de que se obligue a reubicar las tenerías.
En Valle de León hay aproximadamente 20 tenerías.
Una de esas curtidurías pertenece a Jesús Olvera, quien asegura que no sacará su tenería de la zona urbana, porque es una inversión cara y pondría en riesgo la continuidad de su negocio.
José Luis Mata Torres, propietario de una tenería que data de hace 40 años, ve imposible la reubicación por la cantidad de dinero que se requiere para la construcción de una nueva planta.
Su tenería está en la calle Aquiles Serdán, en el Barrio Arriba, y considera que un posible cambio significaría para él y sus empleados, prácticamente la ruina total.
“El mercado desaparece, yo desaparezco”.
Javier Bueno, encargado de una tenería ubicada en la colonia Los Reyes, con más de 20 años de estar establecida, dijo que el gasto que implicaría cambiar la tenería sería inalcanzable, debido a que tendría que cubrir la compra del terreno, el acarreo de maquinaria, además del punto más costoso: la construcción de la nave industrial.
“Reubicarse es como empezar otra vez”, dijo Jesús Villalobos, quien tiene 25 años laborando en una tenería en la colonia Los Reyes.