Un niño de 6 años perdió su ojo derecho cuando fue golpeado por un juguete que se peleaban otros dos menores al interior del Jardín de niños Carlos González Peña.
La madre del menor, Sara Valentina Martínez Salazar, dice que para ella fue negligencia de la maestra encargada del grupo, Luz Marcela Copado Ramírez, “porque minimizó los hechos”.
La presunta negligencia ocurrió el 25 de abril, a escasos 20 metros de la clínica familiar del IMSS.
“Fui notificada de los hechos a la hora de la salida, la maestra me comentó que dos niños estaban forcejeando y mi hijo atrás de ellos y una niña jugando le golpeó su ojo a mi hijo; la maestra me señaló eso, que ella le puso una pomadita, y le talló con su cabello. Y la maestra minimizó tanto el asunto que yo no lo tomé tan en serio. El niño traía muy cerradito el ojo y yo pensé, bueno mañana se le va a componer su ojo”, dijo la madre.
Narró que al día siguiente en la tarde, cuándo metió a bañar al menor Luis Eduardo se percató que abría un poco más el ojo pero tenía mucha lagaña, y al preguntarle si veía le dijo que no y se lo llevó al hospital.
“Me alarmé y lo llevé al Seguro, y ahí me dijeron que tenía que ser algo de emergencia y lo mandaron a Guadalajara, y allá le hicieron su operación y le suturaron 5 milímetros al niño”.
Comentó que en Guadalajara le dijeron que el pronóstico era muy malo, porque desde que entró el objeto en el ojo ya tenía mucho daño, pero harían lo posible para salvárselo,
“A la semana se le volvió a abrir su ojito porque el iris se le estaba saliendo, después que le iban a poner un lente intraocular, y tenía que usar lentes, pero no fue posible, sólo le suturaron ahí”.
En total fueron 10 cirugías, la última fue de ocho en una sola, manifiesta la madre que le quitaron el cristalino, le pusieron uno nuevo, le pusieron silicón, y en esta última ya se le desprendió completamente la retina, y con esto se perdió toda esperanza de que vea con su ojo.
Cuando la madre acude a solicitar una explicación la respuesta que le dan no la deja satisfecha. “Me comentan que ella en el kínder no puede sacar al niño, pero sí pueden llamar una ambulancia, ella dice (la maestra) que como no vio nada, no hizo nada”.
Este caso aunque doloroso para la familia, los une en la esperanza de que el niño tenga una mejor calidad de vida y la principal petición de la madre, es que esto no vuelva a pasar.
“Que esto no vuelva a pasar, la responsabilidad es de la maestra, desde que dejó que ingresara el objeto que dañó el ojo de mi hijo y todo lo que se ocasionó, yo no quiero que ningún padre de familia pase por esta situación”.
Actualmente el pequeño Luis Eduardo terminó su kínder, y aunque ingresó a la primaria, no asiste porque falta de asimilar su estado físico, por lo que la familia recoge las tareas para poder continuar su educación en casa.

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