Con un concepto contemporáneo que reúne tecnología y buen gusto, un departamento se convierte en un espacio amplio cuyo diseño explota las vistas.
Este tipo de viviendas, explicó el arquitecto Daniel Álvarez, director de Grupo Arquitectura, está acotado por las medidas preestablecidas, por lo que no se empiezan desde cero.
“Además, hay algunas partes del proyecto que ya están dadas, como las zonas de servicio, las salidas de calentadores, las entradas. Hay elementos ya armados con los que no hay mucho que hacer”, argumentó el creativo.
Por lo mismo, el artífice se dispuso a darle una apariencia en la que se beneficiaran todas las piezas que la conforman con la iluminación y, así, generar ambientes confortables, con pocas divisiones y privilegiando las zonas de convivencia.
Área de bar, sala, comedor y “family room” ocupan el espacio central del programa del departamento, lo cual deja el perímetro libre para otras funciones.
“Está diseñado para una pareja muy joven, quienes nos permitieron experimentar con materiales y conceptos; se trata de una propuesta de alta especificación en acabados y con integración tecnológica a través de equipos de automatización”, precisó Álvarez.
Este sistema permite contar con diferentes tipos de escenas en cuanto a la iluminación, gracias, también, a sus LEDs fluorescentes de bajo voltaje.
Asimismo, cajillos de luz y lámparas indirectas, colocadas en el techo, consiguen armonizar con calidez este espacio.
“Trabajamos algunos plafones en telas de alcántara en color gris oxford para manejar luz indirecta y para suavizar la absorción acústica”, abundó el creativo.
Elementos como las persianas, el audio y las pantallas de televisión también están ligadas a los dispositivos tecnológicos que permiten su fácil control desde cualquier punto de la casa.
Estilo y confort
En las recámaras, Álvarez trabajó con un volumen de madera que marca la única división visual existente.
En tanto, se utilizó mobiliario italiano de las firmas Minotti, Promemoria y Maxalto, que presenta líneas contemporáneas en cada una de las piezas de la vivienda.
La paleta de colores del departamento logra oposiciones cromáticas entre los materiales, como la piedra de granito en pisos y muros y el roble claro con la beta marcada, que le proporciona una personalidad elegante y un carácter fuerte al lugar.
“Cada departamento tratamos que sea diferente; fuimos eligiendo los materiales de la mano con el cliente. No acostumbramos poner una madera oscura con un piso igual, sino preferimos que los matices broten con el contraste”, explicó el arquitecto.
En las recámaras optaron por un diseño minimalista, con superficies de guardado que sobresalen en los muros y una combinación de texturas en las que se aprecian telas y pieles.
Destaca el espacio dedicado al cuarto de baño, al cual se le anexó un amplio vestidor con una puerta corrediza vidriada que sirve como división entre ambas áreas.
En esta zona no sólo se puede anticipar la comodidad para lucir las prendas, sino también el confort derivado de la generosidad del lugar en cuanto a extensión para disfrutar de un ambiente de intimidad.