Ciertamente ambos eran belgas, pero Django Reinhart tenía tanto en común con Technotronic como una licuadora con un sacacorchos, hasta que llegaron unos locos quebequenses e hicieron que la conexión tuviera sentido.
Esos “chiflados” son The Lost Fingers, iconoclasta trío que hace cinco años asombró e hizo sonreír por sus arreglos a clásicos de los ochentas a ritmo de jazz gitano, y que este jueves animó la novena velada cervantina en la Explanada de la Alhóndiga.
Alex Morrissette, en el contrabajo; Byron Mikaloff en la guitarra, y el melenudo Christian Roberge, en la guitarra y voz principal; vinieron a Guanajuato acompañados de un invitado especial: John Jorgenson, un experimentado colega que hace sonar el jazz gitano en Estados Unidos.
“Es un gran placer estar aquí en su magnífica ciudad para tocar en este gran festival”, dijo en competente español Roberge, antes de arrancar con “Tainted love” y un “Straight Up” que ni la misma Paula Abdul hubiera reconocido.
Lo que hace unos 30 años hubiera lanzado a la gente a la pista de baile, se convirtió aquí en los reposados y contenidos meneos de pies y manos de quien disfruta estando en un club de jazz, mientras sonaban sincopadas versiones de “Careless whisper” (Wham), “Part time lover” (Stevie Wonder), “Let’s Groove” (Earth, Wind & Fire) o “Karma Chameleon” (Culture Club).
El trío devenido en cuarteto tocó prácticamente todo su álbum debut (Lost in the 80’s), con ocasionales visitas a los otros dos, Gypsy Kameleon y Rendez-Vous Rose.
Cumplida la hora de show, un bromista Byron Mikaloff incitó a la audiencia a hacer ruido para la sección más “rockera” de la velada, que incluyó: “Thunderstruck” (de AC/DC), “You give love a bad name” (Bon Jovi) y una prendida “Billie Jean”.
Ataviados con sombreros charros, los canadienses y el gringo “subieron la confitura” con su amago de despedida: “Pump up the jam”.
El show se prolongaría con un par de encores, antes de que la banda se retirara a descansar para repetir la dosis, al día siguiente, en el Forum Cultural Guanajuato.