Sobrevivientes de La Pintada y damnificados de dos colonias en Chilpancingo que resultaron afectadas por los meteoros “Ingrid” y “Manuel”, regresaron a sus hogares.
Los habitantes de La Pintada, comunidad que quedó sepultada por dos aludes en septiembre, retornaron ayer al poblado cafetalero del Municipio de Atoyac de Álvarez.
A las 7:00 horas, alrededor de 120 pobladores que estaban refugiados en el polideportivo de Ciudad Renacimiento, en Acapulco, comenzaron su traslado a bordo de camiones de pasajeros que proporcionó el Gobierno del Estado y con el resguardo de la Policía Estatal Acreditable.
Las personas serán reubicadas en un refugio localizado cerca de su comunidad mientras se construye La Nueva Pintada.
El pasado 16 de septiembre, 71 pobladores quedaron sepultados tras la caída de dos aludes sobre la comunidad.
Laura Espinoza, una de las damnificadas y quien supervisa las tareas de construcción, comentó que ya tienen propuestas de terrenos donde podría ser edificada La Nueva Pintada, pero no hay nada definitivo pues se sigue revisando la seguridad de toda la zona.
Los sobrevivientes demandan la edificación de 187 casas, cada una con un espacio de 600 a 800 metros cuadrados para instalar huertos y asoleaderos.
En tanto, habitantes de las Colonias Emiliano Zapata y Bellavista, en Chilpancingo, regresaron a sus hogares ante el riesgo que representa el lugar, ubicado en medio de dos cerros y los márgenes de una barranca.
En Bellavista, el paso de “Ingrid” y “Manuel” cobró la vida de un señor y su hijo de 12 años, quienes fueron arrastrados por el agua que se desbordó de la barranca El Tule. Lo mismo ocurrió con 57 viviendas.
Luciano López, dirigente de la Colonia Bellavista, asegura que el agua acumulada en el subsuelo ha provocado que surjan grietas en calles y casas.
Pese a que la colonia está en medio de dos cerros, se construyeron más de 100 casas de madera a los lados de la barranca.
“La colonia tiene el reconocimiento de las autoridades porque todos tenemos escrituras expedidas por el Ayuntamiento”.
Zenaida Giles, vecina de la Colonia Emiliano Zapata, afirma que están peor en esa zona.
“Aquí (Bellavista) siquiera tienen agua. Allá, nada”, dice desconsolada mientras talla una camisa en el lavadero ubicado en la parte alta de la barranca.
Recuerda que el agua que se desbordó de la barranca Alpuyeca, no sólo arrasó con casas, sino también con la tubería y el drenaje. Y es que a más de mes y medio de la tragedia, los únicos servicios públicos que han sido restablecidos son la luz eléctrica y el teléfono.

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