A punto de cumplir 60 años de existencia, la empresa química K.J. Quinn fue traspasada al grupo empresarial Taurus.
El director y fundador de Quinn, don Roberto Solís Castillo, decidió retirarse de la empresa, la cual forjó con esfuerzo y tenacidad desde la década de los años 50, cuando repartía en bicicleta químicos para la industria curtidora y del calzado.
Con su retiro se cierra el ciclo de una de las empresas más emblemáticas de León, que logró competir de frente con las grandes trasnacionales químicas, no sólo en México, sino también en el extranjero, pues Quinn vendía sus productos en China, Italia, España y Brasil.
En ésta última nación llegó a tener una planta de producción.
La marca la adquirió Grupo Taurus del Bajío SA de CV, propiedad del empresario leonés Alejandro Leos Ruiz.
Taurus se dedica también a la producción de químicos, tales como acabados para cuero y calzado, adhesivos, emulsiones para piel sintética, y especialidades de poliuretano para la industria automotriz, metal mecánica y de alimentos.
Dicha empresa fue fundada el 30 de septiembre de 1997.
El dueño de Taurus también es socio de la empresa química Leos Hermanos S.A de C.V., la cual fue constituida en esta ciudad el 29 de julio de 1994.
Confirman venta
En una breve entrevista, el ingeniero Fernando Solís Castillo, hermano del que fuera dueño de K.J. Quinn, confirmó que la empresa había sido vendida a Taurus.
Mencionó que él laboró 55 años como Director General Comercial y Técnico de Quinn, por lo que le dolió la decisión de vender la empresa.
“Me encajaron un cuchillo en medio del corazón, la vida es así, ya nada más quedan los recuerdos, del trabajo y del esfuerzo”.
Relató que cuando inició la empresa, y durante muchos años, una hermana (Olga Solís) fue la Directora Financiera y en ese periodo hubo estabilidad en la administración.
Pero al fallecer ella, la administración se desequilibró.
“La empresa empezó a degradar y llegó un momento en que la administración tomó, no sé si buena o mala decisión, de haberla vendido”.
Del trabajo realizado en la empresa, dijo que se queda con los recuerdos, experiencias, y los logros de tener laboratorios, oficinas modernas e ingenieros altamente capacitados.
Reconoció que para la familia fue una gran tristeza desprenderse de la empresa.
“Fue un trabajo de toda una vida, una vida empresarial llena de logros”.
El empresario Alfonso Sánchez López, amigo del fundador de K.J. Quinn, también confirmó la venta de la planta.
Aunque un Directivo de Taurus aseguró que la transacción todavía no se cierra, pero que ya están en trámites.
Por lo pronto, la planta de producción fue traspasada a Taurus, quien la utiliza parcialmente.
Los inicios
La historia de K.J. Quinn inició en 1955, cuando el padre de don Roberto Solís Castillo se convirtió en distribuidor exclusivo para México de los productos fabricados por una empresa química que tenía su sede en Massachussets, Estados Unidos.
A la muerte de su padre, Roberto pidió la concesión para seguir distribuyendo los productos de la empresa estadounidense.
“Roberto se encargaba en una bicicleta de repartir los productos, hace 60 años tenía un despacho en la Aquiles Serdán, en el Barrio”, recordó el industrial zapatero Alfonso Sánchez López, amigo del fundador.
De ser distribuidor exclusivo de la empresa americana, don Roberto dio el salto a la producción de productos químicos para distintas industrias, principalmente la curtidora y del calzado.
En 1962 se inauguró su primera planta en el Estado de México y su crecimiento se mantuvo por las siguientes cuatro décadas.
En 1974 se constituyó K.J. Quinn de León, con un capital social mínimo de 3 millones de pesos.
Los hermanos Roberto, Olga Elena, Fernando y Ricardo Solís Castillo, así como Jorge Enrique Coello Castillo, fueron los socios fundadores de la empresa.
Coello Castillo fue el encargado de solicitar ante la Secretaría de Relaciones Exteriores de la Ciudad de México el permiso para la apertura de la empresa el 22 de marzo de 1974.
Aunque legalmente fue constituida en el Distrito Federal, la empresa tenía sus instalaciones y oficinas en la Avenida San José esquina con Camino al Potrero del Fraccionamiento Industrial Las Cruces de León.
En una asamblea del consejo de administración del 18 de diciembre del 2002, se acordó el cambio de nombre a Quinn de México.
Una década antes, a principio de los años noventa, don Roberto Solís creó la empresa Consorcio Industrial K.J. Quinn S.A de C.V.
En una asamblea realizada el 28 de septiembre de 1993, Solís aportó 179 millones 960 mil pesos a la empresa con el objetivo de hacer crecer su capital social mínimo.
También fundó en el año 2009 las empresas RSC Industrial SA de CV y Mar Quinn Industrial SA de CV, ambas con sede en León.
En el año 1996 la planta ubicada en León sufrió un incendio que destruyó una buena parte de las instalaciones. El dueño de Quinn superó aquel momento amargo y reconstruyó su fábrica.
Una vez que se reinauguraron las instalaciones, se tomó la decisión de unificar las plantas del Estado de México y la de León.
La maquinaria se trasladó a León, y en el Estado de México sólo quedaron las oficinas para la distribución de los productos.
Su éxito
Antes de entrar en crisis, Quinn llegó a tener ventas promedio mensuales de entre 10 y 12 millones de pesos.
Su planta tenía cinco divisiones básicas: adhesivos, acabados para calzado, tenería, industrial y recubrimientos.
La planta en León llegó a tener capacidad de producir mil toneladas mensuales, contando con reactores para la fabricación de sus propios químicos que se utilizaban como base para sus adhesivos, recubrimientos y pinturas.
La empresa también llegó a tener un área de desarrollo de moda, así como un departamento de investigación, para crear nuevos productos y mejorar los ya existentes.
Su labor de investigación le permitió desarrollar poliuretanos temoplásticos para fines industriales, como inyección, moldeado y adhesivos.
Proveedor de Pemex
Aunque su principal mercado era el sector del cuero y del calzado, K.J. Quinn logró incursionar como proveedor de otras industrias como la automotriz y la petrolera. Fue incluso proveedor de Pemex.
A través de su división de recubrimientos industriales desarrolló productos para protección anticorrosiva, que son ideales para utilizarse en plantas petroquímicas, refinerías y plataformas petroleras, donde se requieren sistemas con alta resistencia por el riesgo de salpicaduras y derrames de químicos.
Quinn fue de las primeras empresas en comercializar una pintura para barcos.
“Tenía contratos grandes con Petróleos Mexicanos no sólo en los barcos, tanques de almacenamiento aparte de ser el pionero en la industria química (…) Uno de sus contratos más beneficiosos fue el que hizo con una firma holandesa para hacer pintura de los barcos y tanques de almacenamiento”, recordó uno de sus ex colaboradores.
Hace 10 años, en 2004, Quinn logró lo que parecía imposible: convertirse en proveedor de químicos para la industria zapatera de China, la más grande del mundo.
En aquel año, la Presidencia de la República y el Banco Nacional de Comercio Exterior presumían a Quinn como una de las cinco empresas mexicanas que trabajaban con éxito en China.
“En la industria del cuero y calzado; Quinn México se ha colocado como proveedor de insumos”, refería un comunicado de la Presidencia de agosto de 2004.
La empresa también incursionó con éxito en el mercado de Italia y Brasil.
De hecho, una empresa brasileña intentó adquirir Quinn, pero no se concretó la operación.
El emprendedor
Con el retiro de don Roberto Solís Castillo (de lentes), León pierde a un líder empresarial. El fundador de Química Quinn impulsó proyectos como la exposición internacional de ANPIC, la Asociación de Industriales de Guanajuato y la alianza para la producción de las industrias del cuero y calzado, que fue firmada en la década de los 80 para unir al sector. En esta serie de imágenes aparece con destacados empresarios de la época, como Felipe Pablo Martínez Treviño, Carlos Medina Plascencia y Vicente Fox.
La marca sigue vigente
La marca Quinn sigue vigente, pero ahora en manos de Taurus del Bajío.
Ahora se promueve como Quinn-Taurus, con las fórmulas originales de la empresa creada hace casi 60 años.
Las instalaciones en el Camino al Potrero siguen en funcionamiento y trabajando de manera regular.
Las puertas de cristal con acceso a las oficinas tienen el nombre característico de Quinn y en la explanada se conserva un logotipo elaborado con cemento a manera de escultura.
La planta ocupa más de una hectárea, en donde está el área de desarrollo, producción y comercialización.
“Seguiremos siendo Quinn”, dijo un antiguo empleado de la planta.
Mencionó que el legado del fundador, su trabajo e iniciativa para innovar, sigue vigente en la empresa aunque ya no esté directamente a cargo.
Empleados consultados aseguraron que don Roberto Solís dejó la dirección de la empresa por cuidar su salud, más que por problemas financieros.
“Tenía una presencia que imponía, de voz potente, te cuadrabas cuando te hablaba, muy respetuoso, de buen corazón”, evocó uno de sus colaboradores, quien pidió omitir su nombre.
En su mejor momento Quinn llegó a tener más de 350 empleados, de ellos los de mayor tiempo y experiencia siguen perteneciendo a la nueva administración.
Una de las bodegas de esta empresa, ubicada en el ejido La Joya, está vacía.
Vecinos del lugar comentaron que la bodega no tiene movimiento dese hace ya varios meses.
La bodega está al pie del bulevar Aristóteles, y el deterioro en la fachada comienza a ser evidente.
Silvia Millán
Su historiaen breve
1955 Roberto Solís Castillo inicia en León la distribución de químicos producidos por empresa de Massachussets.
1962 Incursiona en la producción de químicos para la piel y calzado, con primera planta en el Estado de México.
1974 Constituye la empresa K.J. Quinn de León, con sus hermanos.
1992 Crea la filial Consorcio Industrial K.J Quinn S.A de C.V.
1996 La planta de León se incendia y resurgen de sus cenizas.
1997 Cierra planta en el Estado de México y se traslada toda la producción a León.
2003 Incursiona con éxito como proveedor de químicos en China.
2007 La empresa enfrenta problemas financieros.
2013 Los socios reducen a tres pesos el capital; traspasan la planta a Grupo Taurus.