Lo mejor viene en empaques pequeños, afirman, y prueba de ello son los escarabajos Cyphochilus y Lepidiota estigma, considerados por especialistas como los más blancos de la naturaleza.
Estos pequeños coleópteros, originarios de Asia sudoriental, son más resplandecientes que los dientes de leche o que el papel, por lo que inclusive brillan en ambientes oscuros.
Esto se debe a un curioso arreglo molecular de quitina altamente denso y completo que ninguna tecnología humana podría imitar, reporta Silvia Vignolini, del Laboratorio Cavendish en Cambridge, en la revista Scientific Reports.
Adicionalmente, su blancura se debe a que poseen una capa ultradelgada que cubre su cuerpo pro un material natural fotónico muy reflectante, por lo que científicos ya estudian las propiedades ópticas de su esqueleto externo.
El términos físicos, el hecho de que sean los animales más blancos de la naturaleza implica que son capaces de dispersar la luz más eficientemente que cualquier otro tejido biológico conocido.
Los animales producen colores con diversos propósitos (camuflaje o comunicación, apareamiento o termorregulación) y los colores brillantes son, usualmente producidos usando pigmentos que absorben ciertas ondas de luz y reflejan otras que, nuestros ojos pueden percibir como el color.
Análisis realizados por el Laboratorio Europeo de Espectroscopía no Lineal, en Italia, revelaron que adicional a las estructuras evidentes, estos escarabajos han optimizado su estructura interna para producir un máximo de luz con un mínimo de material, como un pintor que requiere hacer su trabajo con el mínimo de pintura.