Hace 40 años, un joven Arnoldo de la Rocha llegó a la ciudad de Chihuahua luego de haber pasado toda su vida en la sierra. Llegó buscando nuevas oportunidades de trabajo y según cuenta, tuvo varios: fue portero, albañil, velador, entre otros y se dio cuenta de que no era lo que quería hacer. Entonces se le ocurrió comenzar a vender pollo y hoy por hoy, es el dueño y director general de la cadena de El Pollo Feliz, que suma 800 sucursales en 25 estados, además de operar restaurantes en Estados Unidos.
Aunque don Arnoldo de la Rocha es chihuahuense, su cadena de sucursales la emprendió en León, a donde se mudó en 1978.
Por ello, el fundador de El Pollo Feliz se considera un empresario leonés. En esta entrevista comparte su historia y su experiencia en el mundo de los negocios.

Su historia
En 1974 don Arnoldo de la Rocha bajó de la Sierra Tarahumara y entre múltiples actividades para emplearse, empezó a vender pollos.
Un año después, en 1975, junto con su esposa, puso un puesto de pollos asados, al estilo Sinaloa, en una calle de Guasave.
En 1978 se mudó a León, en donde instaló su primer restaurante en un local de la Prolongación Juárez, en la colonia Los Fresnos.
Al principio sus restaurantes eran conocidos como Pollo Giro, aunque en otros estados se conocían como Pollo Real.
Creó en 1980 la marca Pollo Feliz.
En 1991 formó la Empresa Nacional de Pollos Asados y los restaurantes adoptaron el nombre comercial de Pollo Feliz, con lo que inició su expansión nacional.
Una característica de la empresa, son sus creativas campañas publicitarias. En cada ciudad en que tienen presencia, son frecuentes sus caravanas con botargas de pollo para promover los restaurantes.
Su presencia en Estados Unidos se concentra sobre todo en Texas y Arizona.
En México los restaurantes los manejan sólo familiares, mientras en el extranjero son franquicias.
Su marca está registrada en 45 países, con la expectativa de futura expansión.
El fundador preside el consejo de Operadora de Alimentos del Norte SA de CV y de la empresa Abastecedora ARNY.
Socio fundador de Alimentaria Mexicana SA de CV.
-¿Cómo surge El Pollo Feliz?
Como la mayoría o como muchas empresas mexicanas, Pollo Feliz nace como una alternativa laboral. Nosotros somos emigrados del campo a las ciudades, el recorrido que han ejecutado la mayoría de los mexicanos, buscando oportunidades. Trabajamos de todo, por mi parte fui albañil, velador, chofer y como una alternativa laboral puse este producto (el pollo asado estilo Sinaloa) en el mercado y lo extraordinario es que tenemos 40 años de ese suceso y lo seguimos haciendo con la misma pasión del primer día.
¿Qué tan complicado fue hacerlo realidad?
Fue complicado, pero más que hacerlo una realidad, más que poner y vender los primeros pollos, fue mantenernos en el mercado durante tanto tiempo. La mayoría de las empresas nacen, crecen y mueren, entonces adaptarnos a los distintos escenarios durante 40 años es algo digno de presumir. Somos una empresa de origen mexicano, con identidad mexicana y que metimos este proyecto dentro de un círculo virtuoso, cada día ocupados por hacer las cosas mejores y eso es lo que hoy podemos presumir: un sueño que se convierte en realidad.
¿Cuáles fueron las claves de éxito para lograr 800 sucursales y 12 mil empleos?
Somos muchos dueños, porque es una empresa familiar y cada miembro de la familia se dedica a lo mismo en distintas ciudades de la República. Estamos coordinados y coincidimos en muchísimos aspectos que nos benefician para ser un grupo y líderes, entonces tenemos gráficas de compras y producción de material publicitario que nos dan una enorme ventaja. Poder estar en el mercado, estar vivos y conservar ese liderazgo.
¿Qué consejo les da a los empresarios que no se atreven a moverse por temor?
Pues primero que pierdan el miedo y después que se atrevan. A mí muchísimas universidades me invitan a compartir mi testimonio de emprendedor, fundamentar lo importante que es emprender y motivar a emprender; ese es el tema que básicamente manejo yo, sobre todo en universidades, con jóvenes en último semestre que están próximos a salir a la calle. Lo mío como experiencia en la parte humana, se convierte en un complemento a lo académico, a lo teórico. ¿Qué les digo? Que se avienten, que sean valientes, que pierdan el miedo, que nunca podrán bajar el riesgo a cero. El riesgo en las empresas se minimiza, no se desaparece, pero sobre todo México los necesita (a los jóvenes emprendedores), que salgan a ocuparse y ocupar a otros. Hoy, el problema número uno que tenemos es la falta de oportunidades, que se reflejan en el primero renglón que no hay empleos, necesitamos generar empleos, pagar impuestos, generar riqueza y para ello, tenemos que aventarnos.
¿Qué tan importante es Guanajuato para El Pollo
Feliz?
Muy importante, este es mi mercado y aquí estamos y amamos esta tierra.
¿Cuántas sucursales hay actualmente en Guanajuato?
Hay cerca de 200 sucursales, en todo el estado.
¿Con quién se apoyan para generar sus campañas de publicidad?
Distintas compañías, pero hay un departamento interno que va coordinando los distintos asesores que nos apoyan aquí en el Estado.
¿Cómo se crea Pollo Feliz exprés?
Para dar solución a otro nivel de ingreso, no podemos tener un solo modelo porque hay distintas economías, distintos escenarios económicos y culturales. El Pollo exprés es para solucionar esas necesidades en sectores más accesibles
¿Tienen franquicias abiertas a otros compradores?
Nosotros no tenemos franquicias, somos una empresa familiar, somos muchos dueños.
¿Por qué ofrecer sucursales sólo a familiares?
No necesariamente las ofrecemos, hay familia con necesidad, aquí hay un oficio y hay un contacto, relaciones, trayectoria y cada miembro de la familia que se incorpora a este oficio ya tiene un camino andado y le resulta más fácil hacerlo.
¿Tiene planes para ofrecer franquicias?
Lo estamos haciendo en otros países, como Estados Unidos, Colombia, pero en nuestro País entraríamos en una especie de competencia de nosotros mismos y no tenemos la garantía de darle esa seguridad al mercado y sobre todo de trasladar de manera efectiva el conocimiento ya sistematizado. Creemos que nacimos como carro y tenemos chasis de carro y no podemos ponerle alas de avión. Hay que ser muy respetuosos con el dinero ajeno y en nuestro caso, la primera preocupación que tiene un franquiciatario es no perder el dinero que ya ha ganado.
¿Cómo hacer para que los emprendedores mexicanos crean que sí se puede triunfar?
Compartiendo experiencias de éxito es un camino. El que cree que se puede está en lo cierto. Es inteligente pensar que se puede, porque pensar que no, es caer en una pasividad, en una resignación, en una victimización y eso no lleva a ningún lado. Es cuestión de inteligencia, es cuestión de comunicar que se puede, pero es cuestión de cada quien también, es esa actitud. La verdad de las cosas es que vivimos en un México de oportunidades y se dejan alcanzar por el que va detrás de ellas. Las oportunidades hay que perseguirlas, son como los amaneceres, si nos tardamos nos los perdemos, así son las oportunidades, pero también son actitud, es entrega, es compromiso. Yo no soy poseedor de grandes virtudes, muchas pequeñas virtudes focalizadas a vender pollos y lo he hecho por mucho tiempo, porque estoy convencido que un hombre decidido, focalizado y comprometido vale, no por dos, vale por mucho más que dos.