La industria del dulce de México es una de las más fuertes internacionalmente y ocupa el tercer lugar de consumo en América Latina.
Aunque Guadalajara tiene el 60% de empresas dedicadas a este rubro, también el estado de Guanajuato tiene fuerte presencia.
En todo el estado hay 895 establecimientos involucrados en la industria del dulce, la mayoría en la comercialización, de acuerdo con el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE).
De acuerdo con datos del INEGI, León cuenta con 307 dulcerías, seguido de Irapuato con 73.
En la comercialización destacan negocios como Dulcerías Vázquez y Dulcerías El Payaso.
Mientras que en la fabricación de dulces, las empresas más grandes del sector son Ferrero y Mars, en San José Iturbide, y Cuanda, en Juventino Rosas. En conjunto, las tres empresas generan más de 750 empleos.
Ferrero es de capital italiano y Mars es una trasnacional de origen estadounidense. Ambas empresas se dedican a la producción de chocolate e instalaron el año pasado su base de producción en Guanajuato.
Mientras que Cuanda instaló en 2004 su fábrica de paletas, chicles y gomitas en el municipio de Juventino Rosas. Tiene una relación de negocios con Sabritas, para quien produce dulces de la marca Sonrics.
En León se encuentra TaRico, que ya cuenta con 32 años de experiencia en la fabricación de uno de los dulces favoritos de los mexicanos, el tamarindo. Por otro lado está Talismán, quienes producen sobres con “chilitos”.
En Irapuato destaca Productos de leche Aldama (natillas, paletas, glorias), y en Celaya la empresa Dolche del Bajío (confitería de todo tipo) y Lluvia de Arcoiris (obleas).

De las 895 empresas dulceras que hay en el estado, el 94% son de tamaño micro.
›› Gana mercado sabor leonés
Las ollitas y pulpas de tamarindo fueron los primeros productos que comercializó la empresa de dulces Talismán hace 45 años.
Enrique Hernández está al frente de la empresa desde hace 17 años, aunque fue su papá el que la fundó.
“Cuando agarramos el negocio empezamos a meter ideas para renovar un poco los logotipos, a salir un poco más al mercado, la necesidad era progresar el negocio”.
Al poco tiempo de tomar el mando de la fábrica, Enrique Hernández se topó con el primero obstáculo que fue la prohibición de las ollitas de barro, en donde venía la presentación de su tamarindo, debido al plomo que contenía.
Con la prohibición a cuestas, tuvieron que pausar por un momento la producción para pensar en otro producto.
Así surgieron los paquetes de chile en polvo, que fue a final de cuentas el producto que les dio resultado; observaron que además de consumirlo directamente, la gente lo utilizaba como cobertura de paletas o de frutas.
De tener cuatro clientes en León, surgieron contactos en Guadalajara, San Luis Potosí y Querétaro, y actualmente distribuyen sus dulces a más de 10 estados.
La mayoría de su materia prima proviene de Jalisco y Michoacán, aunque algunos productos como los ácidos tienen que adquirirlos en China, debido a que en el país no hay fabricación.
Las temporadas más favorables para los dulces Talismán es octubre, noviembre y diciembre; después de eso en época de calor baja la venta durante 4 ó 5 meses.
“Casi un 50% baja nuestra producción, cuando llega el calor se reduce hasta el horario de trabajo”.
En desventaja
Enrique recuerda que fue difícil darse a conocer en la industria de los dulces, ya que la mayoría de los potenciales clientes no los aceptaban porque la mayoría están con las empresas grandes por cuestión de créditos e incentivos.
“Uno como pequeña empresa no puede con créditos de dos a tres meses, es difícil entrar y seguirles el paso, las grandes empresas tienen el capital y acaparan el ramo de los dulces, a nosotros nos dejan fuera prácticamente”.
Asegura que a pesar de las adversidades, los dulces Talismán son su vida, y tras 28 años en el negocio no dejará de hacer lo que le apasiona.
Actualmente producen 1,400 cajas aproximadamente, lo que equivale 70 mil bolsitas de polvo en chile, estos se destinan a diferentes partes de la República.
›› Inventan nuevos dulces
La empresa TaRico tiene 32 años de experiencia en la fabricación de dulces de tamarindo, y hoy es una de las más conocidas, no sólo en León sino también en otros estados y hasta en la frontera.
Juan Sánchez, actual dueño de la fábrica, recuerda que empezaron de la nada. La constante lucha y determinación fueron piezas clave para sacar el negocio adelante.
“Es como todo, va a haber buenas y va a haber malas y tienes que aprender de las malas para que las buenas resulten bien. Así es como hemos ido trabajando”.
Su primer producto en el mercado fueron los “chilitos”, como se les conocen; después deciden innovar e idear nuevos dulces. Hoy fabrican 27 productos diferentes.
“Cada año vamos innovando producto. Algunos se quedan y algunos se quitan, ahorita hay 27, pero hemos hecho más que no se venden, no son del agrado de la gente y los tienes que dejar a un lado”.
Las ideas para los nuevos dulces provienen de Juan y con un grupo de químicos van desarrollando las recetas.
“Todas las ideas son mías y los químicos que están en la planta baja de la fábrica se encargan de desarrollarlos; se les da una receta y así van creándolos”.
De los ‘chilitos’ fabrican diariamente 30 cajas, pero el producto más popular es la paleta chamoy.
Amplían mercados
La marca TaRico logró encontrar nuevos mercados gracias a la Confitexpo que se realiza en Guadalajara.
“Ahí se concentra todo el dulcero fuerte del país y del extranjero. Entonces puedes hacer contactos, tomar pedidos y haces los negocios ahí”, dice Juan Sánchez, quien asegura que no recibió ningún tipo de ayuda, él se hizo camino solo.
La llegada de producto extranjero no le significó pérdidas, porque asegura que los mexicanos le son fieles a sus dulces.
“Llegan otros dulces y no tienen el mismo sabor que lo mexicano”.
Dice que según un sondeo que han realizado con sus clientes, las distribuidoras sí compran dulces extranjeros, pero el consumidor no los acepta, y por lo tanto ya no vuelven a surtirlos.
Una fortaleza de TaRico es el sabor de su producto, la presentación y el servicio al cliente.
Su plan a futuro es seguir expandiéndose y dar oportunidad a miembros de la familia para desarrollar la empresa.
›› Exportan obleas a EU y Canadá
Lluvia de Arcoiris nació en Irapuato como un negocio familiar, y actualmente llevan su sabor hasta al extranjero.
El papá de su fundadora trabajaba en la fábrica de productos de leche Aldama, y al ver que su hija había abandonado los estudios, le regaló una plancha para hacer obleas.
Aquel obsequio dio origen a una empresa que ha logrado abrir mercado.
“Empezamos a sacar diferentes presentaciones, podemos decir que fuimos pioneros de las presentaciones de obleas”, dijo un miembro de la familia Rodríguez, que tiene a su cargo el negocio.
A pesar del crecimiento y posicionamiento que han logrado en 33 años de trabajo, son fieles a la elaboración artesanal de obleas.
El señor Rodríguez menciona que se abrieron mercado visitando lugares y a productores en Toluca, México y Puebla.
Aunque en sus inicios eran los únicos que se dedicaban a hacer obleas, la competencia ha aumentado. Lo que más les ha afectado son aquellos que compran el producto para ponerle etiqueta y salir al mercado.
“Eso nos afecta mucho porque ellos venden un 20% más barato, porque no invierten en producción, materia prima, muchos comenzaron a ver que era negocio la oblea y comenzaron a poner pequeñas fábricas o a comprar la oblea terminada”.
Lluvia de Arcoiris produce en promedio 200 rollos diarios de medio metro de altura, pero debido a alta demanda en ocasiones tienen que apoyarse de otros productores de Morelos para cumplir con los pedidos.
Para permanecer en el mercado, la familia Rodríguez se preocupa por innovar sus productos, con nuevas presentaciones, además de asegurar seriedad y responsabilidad con sus clientes. Actualmente cuenta con más de 15 productos a la venta.
Al extranjero
El mercado extranjero también ha recibido productos de Lluvia de Arcoiris sobre todo en lugares con comunidades latinas.
Cada mes exportan un tráiler a Los Ángeles en donde tienen un cliente, así como en Canadá.
Los fundadores de la empresa lamentan que la industria de los dulces se encuentre rezagada en Guanajuato, y que los productores pequeños no puedan convertirse en una fábrica grande como en Jalisco, esto debido a que se pone atención a otras industrias que han llegado poco a poco al estado.
“Estamos estancados, pero creo que no vamos a desaparecer porque vamos abriéndonos a otros lugares en donde hay mayor consumo el producto”.