A 10 kilómetros de la costa de Inglaterra en las frías aguas del Mar del Norte se ubica el Principado de Sealand, una plataforma marítima hecha de hormigón y metal, “proclamada” como una monarquía constitucional hereditaria.
La pequeña nación, reclamada por el Reino Unido, no cuenta con el reconocimiento de su soberanía ni legitimidad, pero se ha convertido en un gran atractivo turístico para aventureros y periodistas, incluso es caso de estudio debido a que es un territorio es disputa.
La historia del lugar inicia en 1966 cuando Roy Bates y su familia, quienes huían de las autoridades británicas, ocuparon la plataforma Roughs Tower, construida por la Marina Real durante la Segunda Guerra Mundial.
Un año después Bates proclamaría la independencia del lugar, izaría su propia bandera y se autoproclamaría Príncipe.
Michael, hijo de Roy Bates, es el actual monarca del Principado de Sealand, que cuenta con, aproximadamente, 30 ciudadanos; pero sólo 4 de ellos habitan la torre.
La micronación acuña su propia moneda llamada “sealand dollar”, tiene su propio equipo de futbol y su bandera ha sido elevada a la cumbre del monte Everest.
Sealand es un lugar moderno pues tiene su propia página web, teléfono e intenet y durante algún tiempo se emitieron pasaportes, los cuales dejaron de circular luego del 11 de septiembre de 2001. Incluso en la plataforma vio el inició de una empresa de almacenamiento de datos en 2000.
Los principales ingresos del Principado vienen de la venta de títulos nobiliarios a través de internet, un título de título de caballero puede obtenerse por sólo 145 dólares.
El país cuenta supuestamente con un PIB de 600mil dólares aunque no se encuentra en los listados oficiales, por lo que no se puede afirmar que la cifra haya sido autentificada.
El príncipe Michael Bates, quien vive en Reino Unido, ha manifestado que el linaje Bates seguirá gobernando la nación. “Con mi nuevo nieto, el príncipe Freddy, tenemos una cuarta generación de sealandeses y su futuro está asegurado”, declaró.