Una tolva cargada de arena quedó partida en dos luego de que el conductor intentara ganarle el paso al tren.
El chofer resultó con una herida en la cabeza y con una contusión en el tórax. Paramédicos aseguraron que sus heridas no son de gravedad.
El suceso ocurrió alrededor de las 12 del mediodía de ayer en el cruce del bulevar Timoteo Lozano y la calle Madre Amalia, en la colonia 10 de Mayo.
Margarito Olvera Pompa, de 57 años, conducía la unidad de ocho toneladas con placas GG-62930 sobre el bulevar Timoteo Lozano con dirección a la colonia San Juan de Abajo.
Delante de él iba uno de sus compañeros con otra tolva cargada de material de construcción para una obra.
Pero su amigo cortó camino por una zona de terracería a la altura de la calle Madre Amalia.
Un semáforo en rojo le impidió a Margarito alcanzar a su compañero, pero en cuanto se puso en verde aceleró un poco para llegar a la vía y cruzarla.
Pero el tren ya estaba cerca y aun así aceleró para ganarle a la máquina y más de 10 vagones.
El hombre tocó la vía del tren, pudo pasar la cabina del vehículo, pero la caja no y el convoy lo impactó hasta partirlo en dos.
La velocidad del ferrocarril no era tan rápida, pero dejó la tolva semi volcada en una zanja junto a las vías.
El choque provocó que Margarito se golpeara contra el parabrisas y la ventanilla.
Vecinos que escucharon el ruido llamaron de inmediato a la Central de Emergencia (066), ya que el conductor no salía de la tolva.
Oficiales de Tránsito Municipal fueron los primeros en llegar al lugar del accidente y trataron de auxiliar al hombre.
Paramédicos de Bomberos atendieron al herido y lo subieron a la ambulancia Eco-45 para trasladarlo al Hospital General Regional (HGR).
Minutos después, el joven que conducía la otra tolva se regresó a la vías, ya que la tardanza de Margarito le preocupó.
“¿A dónde se lo llevaron?, ¿Él está bien, no le pasó nada grave?”, preguntó angustiado.
El estado de salud de Olvera Pompa fue reportado como estable, pero su traslado al hospital fue para descartar cualquier daño interno.
La pesada unidad fue levantada con una grúa y llevada a una pensión municipal.
En tanto Hugo Castro Salas, de 30 años, maquinista del tren quedó, en calidad de presentado mientras se deslindan responsabilidades.