Con casi sesenta años de experiencia ha endulzado la vida de todas las personas que lo visitan en su negocio, sean de Purísima o de San Francisco, si van al Mercado de Purísima, siempre se antojará un chocomil de “La Guadalupana”, propiedad de Roberto Sainez.
Aprendió de este gusto cuando tenía siete años, trabajaba con el hoy difunto Salvador Torres, “Trabajé con él como 10 años en el Mercado viejo de San Francisco, fui a pedirle trabajo por necesidad, no había mucho dinero”, señaló.
Originario de Jalisco llegó con sus padres a vivir a San Francisco, y luego se estableció en Purísima desde los 20 años, “Yo compré una casetita arriba del jardín, donde estuve 10 años, con el permiso del alcalde Juan Muñoz, luego ya que hicieron el mercado me metieron adentro”.
En san Francisco le pagaban dos pesos diarios, de los 7 a 17 años, para ese entonces ahorró y compró la caseta en Purísima para darle a su propio negocio.
“La Guadalupana”, es un negocio que sigue creciendo, a donde llegan a trabajar no sólo su hijo y su nuera, sino hasta sus nietos. Y para ellos quedará este sabor, que ya saben trabajar.
“Pa’ que me paro el cuello, la verdad es que la que prepara todo es mi esposa y yo vengo y atiendo en el negocio. Se vende de todo tipo de chocomil, pero el que más se vende es el de vainilla. Lo que más aprecio de mi negocio es el darle sabor”, comentó.
Semana Santa es de las temporadas en que más se vende, “cuando estuvimos en la escuela vieja, pensamos bajarían las ventas, pero bendito Dios se mantuvieron y subió el número de compradores, y ahorita igual puedo decir se mantiene”.
Se va a Estados Unidos
Ha habido gente que viene de Estados Unidos y pide que haga vasos más grandes, con el logotipo de “La Guadalupana”, para poderlo llevar a vitrinas allá en el extranjero, y sí, se les ha mandado hacer el vaso nada más, porque el chocomil pues no logra aguantar tanto.
Le han visitado fotógrafos de revistas internacionales, le pidieron fotografías de cada cosa que hace, y supone que igualmente lo han llevado a su promoción en otras partes del mundo lo mismo con el chocomil que con el agua de raíz artesanal.
‘La receta se queda aquí’
Hace un año, dijo, le ofrecieron un millón de pesos, para vender la receta secreta para los chocomiles, pero tiene fija su decisión: “La receta se queda aquí, mi trabajo me costó, la receta es para mi esposa, mi hijo y mis nietos, nadie más que ellos”, afirmó.
Sus hijas no necesitan la receta porque están casadas y sus esposos las ayudan a salir adelante. Próximo a cumplir 80 años, el 3 de julio, Roberto Sainez Sainez, recordó que hace un año es que se acercó a él un señor que tiene 6 restaurantes en Estados Unidos, quien le ofreció un millón de pesos por la receta, pero dijo no.
“Ni aunque me des 2 millones de pesos te la paso”, así afirmó decirle al comprador, quien le prometía no hacerle la ‘malobra’, pero definitivamente la receta no se va de aquí.
“La Guadalupana” dedicada a la Virgen de Guadalupe quien siempre lo ha protegido, es por eso que igual ha puesto en su nicho a la Virgen con apoyo de más comerciantes, así desde su lugar remodelado en el Mercado Manuel G. Aranda de Purísima, sigue endulzando el paladar de todos los que gustan de uno de sus deliciosos chocomiles.
ángel alba reynoso/s. fco.