Au Petit Jean marcó toda una época en la industria del calzado.
Sus zapatillas eran reconocidas en el mundo, gracias a que durante catorce años patrocinó el concurso de Miss Universo.
La marca llegó a contar con 140 tiendas y 200 distribuidores en toda la República.
Ramón Arámbula Hernández y sus dos hermanos Arnulfo y Rigoberto crearon esta marca que empezó haciendo un zapato artesanal hasta tener alrededor de 62 fabricas maquiladoras y vender un millón y medio de pares.
Fue la marca elegida para calzar a algunas de las más bellas mujeres, a través de los certámenes de Miss Universo, Miss México, Miss Latinoamerica y siete concursos en Estados Unidos.
Hoy, el hijo mayor de don Ramón Arámbula rescata el nombre y lo vuelve a poner en el mercado con un nuevo modelo de negocios: las franquicias.
En entrevista con AM, Jorge Arámbula Machorro nos cuenta la historia de la compañía y del rumbo que tomarán para recuperar el tiempo perdido.

¿Cómo inicia la Au Petit Jean?
Hace 50 años se crea Au Petit Jean por Ramón Arámbula Hernández y mis tíos Rigoberto y Arnulfo; él empieza con la fabricación de calzado fino para dama, se dedica a construir zapatillas durante 38 años, fue la más reconocida de León, a través de esa producción de calzado fino para dama, que se hacía de todo lo que era cabrito, cabra y cuero. Se lograron abrir las 140 tiendas en toda la República.

¿Por qué fabricar para las mujeres?
Estamos dedicados al sector de las damas, ya que ellas son las que compran más, nuestra parte fundamental de nosotros es que nos dedicamos mucho al confort que es el calce del zapato. Tenemos una frase muy importante que dice: “Calzado se escribe con H de horma”. Después nos dedicamos a la calidad del calzado, esto es importante para no tener ningún problema con los clientes y nuestra tercer factor es el diseño, que es poder tener un calzado avanzado pero que no pierda la parte más fundamental para el uso de las personas o para las damas que en este caso es el confort de la horma.

¿De dónde viene el nombre?
Se genera de una idea que tuvo mi padre en sus inicios, cuando crean la primera tienda y en realidad no tiene un significado específico. Antes la tienda se llamaba Luna Azul y le dijeron que no era un nombre atractivo y le dijeron que le pusiera Au Petit Jean.

¿Cómo se originó, cómo fue concebida por su padre y sus tíos?
Se origina por mi papá y mis tíos: Ramón Arámbula Hernández, Arnulfo Arámbula y Rigoberto Arámbula, que eran los tres creadores. Arnulfo se dedicaba al diseño, Rigoberto a la producción y Ramón a todo lo que fue la difusión y comercialización de la marca, ya que se logró integrar todo el proceso de fabricación, distribución y comercialización. Mi papá vivía en Guadalajara y luego empezaron en México en un taller de escalado propiedad de mi abuelo y en base a la experiencia adquirida de los zapateros de a de veras hace 50 años se dieron cuenta que los tres tenían cualidades. Mi papá empieza a ver que los modelos que dibuja se venden bien, se viene a León y empieza a fabricar zapato para vender, no para sus tiendas, sino para clientes, y con eso pone su primera fábrica.

¿Con cuántos empleados empezaron?
Debe haber empezado con un taller, como todas las maquilas de 20 ó 25 empleados. Con el paso del tiempo llegó a tener mínimo más de 1,200 empleados, más los empleados de las tiendas. Un alrededor de 1,800 en total.

¿Con cuánta producción empezó?
El modelo que mi papá creo era que podrías hacer mil pares por semana. Se dio cuenta de que el zapato de calidad se hacía cuando podías hacer nada más hasta mil pares, el zapato al igual que cualquier cosa tiene su tiempo.

¿En qué consistía este modelo?
Empezó a abrir maquiladoras, primero un maquilador, luego dos pero aquí él era el que proveía todo: la piel, las máquinas, la nave y encontraba una persona que las trabajara. El hacia el molde, muestra, moldura, la horma, todo y las hacía llegar a las maquiladoras. La persona encargada debía cuidar la calidad y si entregaba los 800 o mil pares te ganabas lo equivalente a lo que entregabas.

Su padre fue un pionero en el zapato fino para dama en la ciudad y marcó una pauta importante en la industria. ¿Llegó alguna vez a tener problemas con la imitación?
Una de las problemáticas que existía en la industria era el poder fabricar entonces la cualidad que tuvo mi papá, que fue el fundador, que fue poder desarrollar en León el proceso de maquilas. Él tenía mucha capacidad para hacer diseños muy bonitos, de hecho fue la empresa que empezó aquí la zapatilla, de ahí crea y se vuelve el paso a seguir de muchas marcas, que ponen incluso los logotipo similares.

Pero su padre logró diferenciarse de los demás. ¿Cómo se logra eso?
Mi papá rompió el paradigma de cómo se hacía el calzado en esa época, él vino a romper las formas de hacerlo, pensar los colores, incluso las tenerías le hacían los colores que él quería: verde perico, morado. La empresa dirigió la moda por 38 años,  todo mundo se dedicaba a ver qué íbamos a sacar, las tenerías venían a preguntarle los colores que creían iban a funcionar. No seguían las modas de Estados Unidos o Europa, sino él desarrollaba las ideas.
¿Qué factores impulsaron el crecimiento de la empresa?
Esta marca crece a partir de plantearse metas muy altas en base a la calidad y de formas de fabricación del calzado, fundados en tener calzado bonito, bien hecho, de calidad y calce. Y gracias a esta última logran que la marca se venda. Empiezan a vender zapatilla fina para dama que estaban hechas de cabra y cabrito y otros materiales que lamentablemente ya no son fáciles de conseguir y a través de eso empiezan a tener éxito, empiezan a abrir tiendas primero en León, luego en México y luego en Puebla.

¿Cuál fue su primera tienda en León?
En Justo Sierra #130 se instala la primera tienda e inicia un boom porque era zapato bien hecho. Vendían en mayoreo y le iba muy bien.

¿Cómo lograban atender tantas tiendas en toda la República?
Con un modelo de asociación con personas representativas de las ciudades que buscaban a la marca, porque antes no existían las franquicias. Au Petit Jean tenía la mayoría de la participación accionaria de la tienda, pero la gente era quien tenía las tiendas.

Entonces, la marca innovó en su modelo de mercado, ¿Utilizaron esto mismo en otras áreas?
En el lado de la mercadotecnia, el poder contratar el concurso de Miss Universo como proveedor oficial, además de otros concursos que en ese entonces fueron Miss México, Miss Latinoamérica y siete concursos de Estados Unidos: Miss California, Miss Nueva York y Miss Louisiana y en base a traerlas 22 veces al año a abrir e inaugurar las tiendas pues obviamente la marca se identificó y que estas señoritas vinieran a Sapica y a abrir tiendas atrajo a gente muy importante. Todos estos eventos los manejaba Juan José Origel y Noelle Ribout que eran los encargados de relaciones públicas de Au Petit Jean.

¿Cuánto tiempo tuvieron el contrato con Miss Universo?
De 1978 a 1992, gracias a eso se difunde la marca en toda la República.

¿Qué concursantes a esos certámenes usaron zapatillas Au Petit Jean?
A las doce jóvenes más bellas del mundo, empezando por Margaret Gardiner, de África del Sur, Martiza Sayalero, Irene Saez, todas las misses. Hasta Lupita Jones.

Luego de 38 años de éxito, se da una pausa de 15 años. ¿Por qué sucedió esto?
Llega su culminación luego de 38 años a la muerte de mi padre y por intereses familiares se vende y se cierran las tiendas. Entonces llego yo a retomar los valores de la marca a través de la comercialización.

¿Cuánto tiempo se dejó de producir?
Durante 8 ó 9 años, afortunadamente en ese inter yo me dedico a recuperar la marca y entonces empezamos a abrir tiendas y empieza a funcionar la marca, volvemos a retomar los valores y se decidió volver a crecer a todos los estados.

¿A qué se debe que haya escogido el camino de la comercialización en vez de regresar a los orígenes que les dieron éxito?
Porque con los nuevos factores económicos que hay y las formas de producción sería muy difícil volver a tener 62 maquiladores propios, me tardaría muchos años en hacerlo, entonces da un giro a tratar de volverse global donde puedes encontrar calzado para mujeres de los 18 a los 80 años. Antes estábamos enfocados en damas de 25 a 50 años, ahora abarcamos un mercado más grande, tenemos líneas diferentes que están con la línea de lujo que es Au Petit Jean París, una intermedia que es Au Petit Jean y dos Petits que son más económicas pero que conservan la esencia de la marca y la calidad de la marca.

¿Por qué elegir franquicias?
Pretendemos por medio de las franquicias y distribuciones volver a abrir esas tiendas en los 31 estados de la República donde se tenía presencia.

¿Ya tienen franquicias actualmente?
Actualmente tenemos una franquicia en La Piedad, otra en Pachuca y una que está por abrirse en Querétaro, otra en Acámbaro y tenemos 6 tiendas propias.

¿Cuáles son sus planes de expansión?
Tenemos ya un plan, estamos participando en Expo Franquicia y en Sapica. Nuestro plan de expansión es lograr las primeras 50 franquicias en los próximos 5 años. Estamos seguros que cuando ya la gente sepa que la marca está otra vez de pie, con lo mismos valores y que está adaptada a las condiciones actuales, nos saldrán la misma cantidad de distribuidores que antes, pero ahora es con la franquicias.

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