Aunque es una lesión común entre los corredores, la periostitis tibial no es algo normal.
Este padecimiento, que se manifiesta como dolor o ardor entre la rodilla y el tobillo, es más frecuente que aparezca entre quienes suman muchos kilómetros en entrenamientos o los que gustan de medios maratones o maratones.
Una sobrecarga en el esfuerzo puede causar la inflamación de los tejidos que rodean la tibia, empezando por el periostio, la membrana que cubre al hueso, a la cual se unen los músculos.
“Se da mucho en los corredores, diríamos (es) de las lesiones más frecuentes que tienen los corredores, y es la inflamación de los tejidos alrededor de la tibia, y se da por sobrecarga en la carrera.
“Se debe en gran parte a que los deportistas exageran en la duración e intensidad de la actividad física de manera súbita, no aumentan la actividad paulatinamente”, apunta la doctora Elisa Flores Gómez.
Quienes presentan esta afección deben acudir con un especialista que valore la gravedad del padecimiento, además de detener toda actividad física.
“Se detecta con el dolor durante la actividad física, es en la cara anterior de la pierna, empieza a molestar, como un tipo ardor, entre la rodilla y el tobillo, y se debe a la inflamación de la capa externa del hueso o de los músculos que se insertan en el hueso”, explica Flores.
Esta lesión debe ser atendida si no puede derivar en una complicación llamada síndrome de estrés de la tibia media y favorecer una fractura por estrés.
Si bien la periostitis puede ser causada por un esfuerzo físico súbito y excesivo o por un sobreentrenamiento prolongado, existen otros factores que la propician.
Desde el uso de calzado inadecuado -emplear tenis para pisada pronadora, en lugar de neutra, por ejemplo-, el desgaste de los tenis, correr en superficies muy duras o irregulares, así como la asimetría de extremedidades inferiores.
Flores indica que para prevenir este tipo de problema físico lo más recomendable es que el calzado tenga una máximo de vida de 600 kilómetros o reemplazarlo cuando el desgaste de la suela sea evidente.
Es aconsejable que tengas al menos dos pares de tenis y alternar su utilización.

¿Cómo prevenirla?
Realizarse un estudio de pisada y adquirir los tenis adecuados a ésta.
Evitar correr todos los días. Descansar al menos un día a la semana o realizar alguna otra actividad física moderada, como nadar o andar en bici.

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