La cultura skater, “más que un estilo de vida, es la vida, el estilo lo pone uno”, aseguran algunos de los jóvenes que a diario practican en sus patinetas.
Practicar skate es una forma de combatir la tristeza, el enojo y los malos pensamientos, y de expresar las emociones aceleradas y extremas que viven algunos jóvenes actualmente.
“La cultura del skate es una forma de expresarse y hacer deporte, son jóvenes que saben cuidarse y cuidar su entorno, creo que están mal catalogados por la sociedad”, comentó Esteban Pacheco, jefe de unidad del Parque Extremo.
Ya sea en un parque especializado para deportes extremos o en las calles, uno de los principales atractivos para lo skaters es encontrar lugares por donde puedan rodar, saltar y deslizarse para hacer acrobacias.
Sin embargo, para algunas personas esta práctica está asociada con el pandillerismo, graffiti y la drogadicción.
“Mucha gente nos tacha de flojos, drogadictos y que nos la pasamos rayando bardas, eso no es así, sólo a algunos les gusta grafitear, y cuando nos juntamos en la calle para buscar dónde saltar, estamos más ocupados viendo qué obstáculo saltar que en hacer algún mal; ésa es una mala imagen que tal vez da la forma de vestir, pero no por eso se debe juzgar a las personas”, expresó Samuel Sánchez, que desde hace tres años practica skate.
El atuendo que prefieren los skater es cómodo, sí, cómodo para poder patear el piso para impulsarse en la tabla, agacharse, saltar y caer; por eso los pantalones de mezclilla son sus preferidos y muchos los usan flojos y debajo de la cintura.
También las playeras holgadas, de cuello redondo, y últimamente camisetas con distintos estampados, gorras y tenis Vans o Converse.
La hermandad
El skater es una disciplina urbana que no es considerada un deporte, pero se realizan competencias donde los participantes pueden incluso ganar patrocinadores que los representen para asistir a torneos locales, nacionales o internacionales.
“Hay quienes su vida es el skate, incluso se han hecho de patrocinadores y su trabajo es patinar y entrenar todo el día para ir a concursos, en algunos hay premios de 10, 15 o 20 mil pesos, depende de donde sea. Otros, como yo, lo hacemos sólo por diversión, porque es una forma de olvidar todo lo demás, todos los problemas”, comentó Jesús Romero, skater desde hace 10 años.
Sólo en el Parque Extremo ubicado en las Hilamas, cada mes llegan entre mil 200 y mil 300 visitantes a practicar skate. Sin embargo, el personal del lugar asegura que falta difusión entorno a esta práctica.
Las edades son distintas. Hay niños desde nueve años que ya empiezan a practicar y adultos de 30 o 32 años que aprovechan sus tiempos libres para patinar.
“Algo que uno encuentra siempre es amistad, porque puedes llegar a un parque y no conocer a nadie, pero ahí te haces amigos de todos, porque compartimos una misma pasión. Si te caes te ayudan a levantarte y hasta te dan consejos”, dijo Ricardo Hernández, quien practica skate desde hace ocho años.
Entre la música preferida por los skaters están el punk, el skater punk, ska y reggae, incluso uno de los accesorios básicos de cualquier patinador es traer sus audífonos para escuchar música al rodar por la ciudad en un parque.