Fabricantes de ladrillos de la comunidad Presa de la Cantera, en San Miguel de Allende, se las están “viendo duras” luego de que la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial (PAOT), la semana pasada clausurara cinco hornos en dicha zona por la falta de licencia de funcionamiento y el uso de combustibles no permitidos por la Norma Técnica Ambiental NTEE-IEE.001/2010, además de estar cerca de uso habitacional.
Desde el 11 de agosto, los operadores del ladrillo no pueden hacer uso de los hornos clausurados, pues pudieran obtener un cuantiosa multa, lo cual les complica llevar el sustento para las familia, comentó Manuel Romero, uno de los dueños de un horno clausurado, quien dijo que es un trabajo con el que cuenta desde hace 15 años.
Manuel Romero tiene seis hijos, sólo estudió hasta sexto grado de primaria y para él es difícil encontrar otro trabajo al no contar con más estudios. “Nada más llegaron a parar el trabajo, ellos sí están comiendo y uno de eso vive, tengo que mandar a los hijos a la escuela, nosotros tratamos de no contaminar”.
Romero indicó que él laboraba con aserrín, ramas secas y leña, lo cual indica que no es tan contaminante para el medio ambiente. Refirió que la PAOT le solicita trabajar con gas o combustóleo, detalló que un tambo oscila entre mil 800 pesos y para quemar se necesitan dos, según le dijeron, por lo que manifestó no contar con el recurso para ello.
En el horno donde trabajaba Antonio González laboraban cuatro familias, quienes también se verán afectadas por la falta de empleo. “Mantengo a 5 personas, me quedé sin trabajo y mientras que arreglamos esto, pues ya no sé, quizás me dedique a hacer otras chambitas”.
González indicó que al igual que Manuel quemaba con madera, tierra y aserrín, recordó desde hace un año las autoridades buscaban la forma de clausurarles. “A ellos no les importa si comes o no, sólo llegan”.
Diariamente los trabajadores hacen alrededor de un millar de tabiques.
No les dan uso de suelo
Los afectados argumentaron que la Dirección de Medio Ambiente y Ecología hasta la fecha no les ha querido dar el uso de suelo para operar sus hornos, debido a que los quieren reubicar en el Parque Ladrillero Ecológico que se ubica en la salida a Guanajuato, a la altura de la comunidad El Capaderillo, donde cada horno tiene la capacidad de quemar 5 mil 500 ladrillos en dos cámaras que se cierran para aprovechar el calor.

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