Mariana Ramos Moreno
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El trabajo para alimentar a las más de 240 especies que habitan el Zoológico de León no resulta fácil y menos barato: tan solo la comida de Legolas, el tigre blanco, cuesta por lo menos 500 pesos al día.
Para otras especies como el oso blanco es necesario importar algunos ingredientes, por lo que el año pasado se gastaron unos cuatro millones de pesos en dar de comer a los “huéspedes” del zoo y se espera que este año la cifra aumente.
Al elevado costo de la comida se suma el sueldo de las seis personas que la elaboran, y de las 10 que la reparten.
La inversión anual en alimentos en promedio alcanza cuatro millones de pesos.
A diario las puertas de la cocina del Zoológico se abren a las 7 de la mañana, ahí hay todo tipo de alimentos: desde plátanos, manzanas y papayas hasta un producto derivado del pescado que se usa para alimentar al oso polar y se prepara en una gelatina.
Muchas son las manos que preparan la comida de los osos, changos, murciélagos y tigres… entre ellas las de Angélica Cardona e Isabel Rangel,quienes trabajan en una de las cinco áreas de la cocina para preparar las frutas y verduras.
“A cada animal se le preparan dietas diferentes, estas dietas están previamente formuladas por el médico veterinario encargado de la nutrición, y nos pasan la información a nosotros… las bolsas llevan alimento, llevan frutas diversas, dependiendo que animal sea es la cantidad”, explicó Angélica
Camote cocido, trozos de fruta, gelatinas y ensaladas son algunos de los platillos que se preparan.
El destinado al tigre blanco contiene una gran variación de carnes de pollo, res y equino, entre otras, y podría costar alrededor de 500 a 800 pesos al día.
“Las carnes se preparan de manera diferente para cada animal, por ejemplo a los leones por lo regular se les prepara costillas, trozos de diferentes tamaños, no muy gruesos, al igual que a los pumas… de lunes a sábado a los felinos se les dan cinco kilos de carne.
“Los osos negros comen pollo y el tigre blanco seis kilos de carne magra”, explicó Juan Manuel Campos, colaborador en la cocina.
Sin embargo, el costo de la comida no garantiza que Legolas coma bien, si no es de su agrado la presentación de su ‘platillo’ o no le gustó, no se lo come.