El portal de El Comercio publicó un listado de algunas confesiones anónimas que divulgaron a través de “Reddit”, pilotos, asistentes de vuelo y personal de aerolíneas, sobre los vuelos comerciales que se mantienen ocultas los pasajeros.
1. Las mascarillas sólo tienen 15 minutos de oxígeno debido a que es el tiempo que un piloto necesita para descender hacia una altitud en la que los pasajeros puedan respirar.
2. Gran parte del aire que se respira dentro de un avión proveniente del motor.
3. Si el avión es secuestrado, cuando el piloto aterrice dejará los flaps de la aeronave subidos. Esta es la señal de alerta convenida.
4. Todos los lavabos tienen ceniceros, a pesar de que está prohibido fumar en los aviones. Pero en caso de que una persona decida fumar, es mejor que tenga donde apagar el cigarro antes que provoque un incendio intentando liberarse de la colilla.
5. Los cascos desechables no son nuevos. Las azafatas tienen orden de recogerlos y reempaquetarlos en caso de que el pasajero lo deje de nuevo en el avión.
6. Las almohadas y las mantas de los aviones se doblan y se guardan después de cada vuelo, no pasan por la lavandería.
7. En ocasiones las auxiliares de vuelo demoran el servicio de comida a propósito. De esta forma, si te quedas dormido van a tener menos trabajo.
8. No bebas agua que no esté embotellada y si puedes no la toques ni para lavarte las manos. La toma para purgar los excrementos y para cargar el agua en el avión se encuentran muy próximas en el fuselaje y a menudo son manipuladas por el mismo operario.
9. En caso de una bomba a bordo. Según dicta el protocolo y para evitar el pánico, se evita que los pasajeros sepan lo que está ocurriendo.
10. Las azafatas pueden decidir trasladar a un pasajero a primera clase, aunque deben presentar un informe con las razones de su decisión.
11. El capitán puede arrestarte dentro del avión. Con las puertas cerradas su autoridad es ilimitada. La ley le permite retener a la gente para ser arrestada posteriormente, sancionar a alguien por su comportamiento o tomar las últimas voluntades de un pasajero.