La marihuana, también conocida como cannabis, es una planta que se ha utilizado para la obtención de fibras, como alimento o remedio para tratar el dolor y para fines recreativos. Actualmente se consumen diversas partes de la planta, desde los botones de las flores, las hojas, los extractos de aceite y la resina (hachís). 

Existen diversas variedades, las más conocidas son Sativa e Indica. Su uso mayor es en cigarrillos pero también se puede consumir en pipas, con depósitos de agua, o el aceite en pastelillos y galletas, entre otros.

El Tetrahidrocannabinnol (THC) es la principal sustancia activa de la cannabis; esta sustancia fue aislada por primera vez en 1964 en Israel por Gaoni y Mechoulan; es poco soluble en el agua, pero se disuelve fácilmente en la mayoría de los disolventes orgánicos, especialmente lípidos y alcoholes.

El THC aumenta la liberación de dopamina en el núcleo accumbens  del cerebro que es el área de la recompensa, las emociones y el aprendizaje. Las concentraciones de THC varían en las diferentes formas y tipos de la cannabis y van del 5 al 30%. Si la cannabis se fuma, los efectos son casi inmediatos y duran de 1 a 3 horas; si se ingiere en una bebida o alimento, los efectos se presentan entre media y una hora después y pueden durar hasta cuatro horas. El THC se adhiere a los receptores cannabinoides que influyen en el placer, la memoria, el pensamiento, la concentración, el movimiento, la coordinación, la percepción sensorial y del tiempo.

Algunos de los efectos que provoca la cannabis son: distorsión de las percepciones, deterioro de la coordinación, dificultad para pensar y resolver problemas, perturbaciones del aprendizaje y la memoria, efectos que pueden prolongarse por años. También produce ansiedad, temor, desconfianza o pánico, deteriora la capacidad para crear recuerdos, entorpece la coordinación y el equilibrio y afecta la capacidad para hacer deporte o conducir vehículos.  Genera despersonalización en la intoxicación aguda, hasta cuadros psicóticos.

A los pocos minutos de haberse inhalado, se presenta taquicardia, broncodilatación y enrojecimiento ocular; el riesgo de presentar INFARTO AL MIOCARDIO es cinco veces mayor en la primera hora. Tiene el potencial de provocar cáncer pulmonar y de otras partes del aparato respiratorio, pues contiene más carcinógenos que el tabaco, y los fumadores desarrollan con más frecuencia infecciones respiratorias. 

En el cerebro, puede acelerar la pérdida de neuronas del hipocampo, con lo que se disminuye la capacidad de aprender; puede alterar el sistema endocannabinoide del cerebro del feto si la mujer embarazada lo consume, y el THC se excreta con la leche materna.

Quienes consumen marihuana en dosis altas pueden presentar psicosis aguda con alucinaciones, delirio y pérdida del sentido de identidad, y tienen cuatro veces más riesgo de padecer algún trastorno mental (ansiedad, trastornos afectivos, esquizofrenia). 

En patrones crónicos de consumo se puede generar síndrome de abstinencia al dejar de consumir, con: insomnio, hipervigilancia, irritabilidad, ansiedad, aumento o disminución del apetito, trastornos intestinales.

Dentro de las consecuencias sociales de consumir marihuana vale la pena señalar que su uso temprano se asocia con disminución del rendimiento académico, riesgo de abandono escolar, bajo ingreso, desempleo, conducta antisocial y mayor tendencia al suicidio.

Un estudio en la Universidad de New South Gales demostró que la población que la consume  antes de los 17 años tiene 60% menos posibilidades de terminar la preparatoria o la universidad, siete veces más probabilidades de suicidarse y ocho veces más de consumir otras drogas ilícitas.

La marihuana es adictiva, 9% de los que la usan se vuelven dependientes, pero cuando inician en la adolescencia la dependencia es del 17% y cuando se usa diario puede ser del 25 al 50%.

La persona intoxicada con marihuana tiene mayor probabilidad de involucrarse en un accidente y ser responsable de él; los que usan marihuana tienen 55% más accidentes industriales y 75% más ausencias en el trabajo.

Algunos datos importantes de la Encuesta Nacional de Adicciones de 2011: El consumo de marihuana se ha incrementado en México: de alguna vez en la vida, pasó del 4.2% en 2008 a 6% en 2011, especialmente en hombres de edades entre 18 y 34 años, y también se incrementó el porcentaje de los que iniciaron antes de los 18 años.  

El 35% de los adolescentes informaron que les era fácil obtener la droga, 49% de quienes la consumen la obtienen en parques y calles y el 25% en fiestas. Es la principal droga consumida por las personas atendidas en los Centros de Integración Juvenil, AC.

Los factores de riesgo para consumo de marihuana en los estudiantes son: agresividad y bajo control de impulsos, vínculos con personas usuarias de drogas y con actitudes y conductas antisociales, baja adherencia escolar, uso inadecuado del tiempo libre, disfuncionalidad familiar, incluyendo uso de sustancias, desapego, conflicto y violencia o maltrato familiar, trastornos afectivos como ansiedad o depresión, aislamiento y baja competencia social.

Se han señalado algunos efectos médicos probablemente útiles, particularmente de dos derivados:  el Dronabinol y el Nabilone; entre esos efectos se señalan tratamiento potencial del Alzheimer y la Miastenia Gravis, efecto analgésico en general; efecto analgésico y antiespástico en esclerosis múltiple, efecto contra el vómito en las personas con quimioterapia, estimulante del apetito en las personas con SIDA, en formas severas de epilepsia infantil, en glaucoma. En todos los casos se requiere más evidencia científica y mayor investigación. 

Sin duda que al demostrarse efectos MÉDICOS benéficos, los medicamentos que contengan derivados de THC deberán aprobarse y tenerlos en el mercado como sucede con muchos opiáceos, que bajo un control estricto en su producción y prescripción existen desde hace muchos años en nuestro País, y que pueden mejorar las condiciones de salud de las personas. Estos medicamentos deberán seguir los procesos establecidos por la Cofepris (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios) para lograr su registro, comercialización y control.

Sin embargo, la legalización de la marihuana para otros usos tendría múltiples implicaciones, además de los daños mencionados anteriormente que perjudican la salud de las personas y particularmente de los jóvenes, cuyo cerebro aún en proceso de desarrollo facilita la dependencia (los menores de 18 años son ocho veces más propensos a volverse adictos al alcohol y seis veces más a la marihuana). Y vale la pena analizar lo que ha pasado con dos sustancias adictivas legales como son el tabaco y el alcohol.

Se ha demostrado una tendencia a la disminución del tabaquismo con las campañas y leyes que en los últimos años se han aprobado, pero esto sólo es real para los adultos y no para los jóvenes, quienes han incrementado el consumo.  Para la industria del tabaco, la legalización de la marihuana representa una oportunidad de oro, pues tendrían una alternativa de producto, dado que ya tienen la tierra para cultivo, las máquinas para hacer el producto, la distribución, sólo cambiarían “La Hierba”, pues incluso ya tienen marcas registradas algunos. 

La industria de la marihuana ha creado otros productos como: tinturas, cremas, chocolates, galletas, caramelos, y varios productos alimenticios.

El mercado de la marihuana legalizada puede ser tan grande como 10 billones de dólares.

En el caso del alcohol, cuando en Estados Unidos se determinó la prohibición del alcohol a los menores, en 1991 la industria introdujo los “Coolers”, como bebidas de entrenamiento y menos control en su venta, lo anterior generó que en 1991, el Departamento de Salud de EU reportara que los jóvenes de 12 a 18 años consumían el 35% de estas bebidas; y que en Alemania el consumo fuera del 50% en este grupo de edad, lo cual va generando una adicción a esta sustancia, que se consolida en la edad adulta, y que en México la adicción al alcohol representa el problema más frecuente y grave dentro de las adicciones.

Finalmente, y tratando de estar acordes con las políticas mundiales en la lucha contra las drogas, vale la pena leer detenidamente las recomendaciones siguientes, que pueden de alguna forma aportar en la discusión que actualmente enfrenta nuestro País en relación a este tema.

Recomendaciones de la Federacion Mundial 

Las políticas antidrogas deben prevenir el inicio del uso de las drogas, lo cual debe ser la mayor prioridad.

Las políticas antidrogas deben respetar los derechos humanos (en usuarios y no usuarios) así como el principio de proporcionalidad.

Las políticas antidrogas deben balancear los esfuerzos para reducir tanto la provisión  de drogas como su demanda o uso.

Las políticas antidrogas deben PROTEGER A LOS NIÑOS DEL USO DE LAS DROGAS, el artículo 33 de la Convención de los Derechos del Niño señala: “Los Estados deben tomar todas las medidas apropiadas, incluyendo legislativas, administrativas, sociales y educacionales, para proteger a los niños del uso ilícito de las drogas narcóticas y de sustancias psicotrópicas”.

Por lo tanto, el abordaje de la discusión del problema mundial de las drogas debe estar basado en los Derechos del Niño.

 Las políticas antidrogas deben asegurar el acceso al apoyo médico y a servicios de tratamiento y recuperación.

El tratamiento de la dependencia a las drogas debe ser accesible y asequible para la gente dependiente. La recuperación debe ser considerada como el objetivo final del tratamiento.

Las políticas antidrogas deben asegurar el acceso a drogas controladas para propósitos legítimos científicos y médicos.  Evitar que estas sustancias pasen del mercado lícito al ilícito.

Las políticas antidrogas deben asegurar que las respuestas médicas y judiciales estén coordinadas, con el objetivo de reducir el uso de drogas y sus consecuencia.

Sin duda que siguiendo estas recomendaciones se fortalecerá la riqueza de las discusiones en los foros que ahora se realizan, para encontrar la respuesta adecuada y la guía para construir una ley que proteja y garantice ante todo la salud de los mexicanos, salud que debe ser considerada después del derecho a la vida, el principal derecho humano.

 

*Ex secretario de Salud y Educación, miembro honorífico de la Junta de Gobierno de los Centros de Integración Juvenil A.C. de México.

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