Cuando la aorta, la arteria más importante del cuerpo sufre una dilatación anormal, se forma un aneurisma aórtico; y es muy importante detectarlo a tiempo porque si no se trata, la arteria puede agrandarse hasta romperse, lo que causa la muerte en el 80 por ciento de los casos.

El Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ) inició la campaña “Gánele al aneurisma aórtico”, con la intención de alertar a los pacientes con factores de riesgo.

Jaime Galindo, cardiólogo del INCMNSZ, explicó en conferencia de prensa que la genética juega un papel importante en el desarrollo de aneurismas, de hecho el 25 % de los familiares de un paciente con aneurisma aórtico, también lo van a desarrollar.

“Los principales factores de riesgo son ser fumador, tener hipertensión, tener altos los niveles de colesterol y ser de raza caucásica, México no escapa de este problema”, detalló.

El diámetro normal de la aorta es de 2 centímetros y cuando se presenta un aneurisma aórtico puede crecer 1 o 2 centímetros por año sin provocar síntomas.

Cuando la arteria llega a medir más de 5.5 centímetros de diámetro puede reventarse y provocar dolor intenso en el abdomen, la espalda baja o la región genital; el problema es que aún cuando se reciba atención médica de urgencia, el 80 % de los pacientes no sobrevive a la ruptura de un aneurisma.

Carlos Arturo Hinojosa, angiólogo y cirujano vascular del INCMNSZ, destacó que esta condición se presenta sobre todo en personas mayores de 60 años, por lo que recomendó someterse a un ultrasonido llegada esa edad, para revisar el diámetro de la aorta.

El único tratamiento para evitar que la arteria se dilate hasta romperse es una cirugía para reparar la aorta, en la que se sustituye el segmento enfermo por un injerto sintético en forma de tubo que se implanta mediante suturas.

Este procedimiento implica una incisión de gran tamaño en el abdomen pero si el problema se detecta a tiempo se puede hacer una cirugía endovascular, destacó Manuel Guerrero, jefe de radiología intervencionista del instituto.

“Sin necesidad de abrir el abdomen, hacemos una pequeña incisión en la ingle y subimos la prótesis por dentro de la aorta y toda la sangre pasa por el tubo nuevo que se pone por vía endovascular”, explicó.

El número de muertes por ruptura de aneurisma aórtico en México está muy subestimado porque la mayoría de los pacientes no sabe que lo padece, apuntó Hinojosa, pero de acuerdo con registros de actas de defunción entre 380 y 400 personas mueren al año por esta causa.

 

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Más información:

www.aneurismaaortico.com

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