La industria del calzado en León comenzó con pequeños talleres familiares llamados ‘picas’ o ‘piquitas’, que hoy en día continúan vigentes.
De acuerdo con el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas del Inegi, en Guanajuato existen 2,966 unidades económicas dedicadas a la fabricación del calzado, las cuales cuentan con un número promedio entre 5 y 30 empleados.
A la conquista del mercado nacional
Calzalogia surgió en un pequeño local de la calle Guadalajara como una ‘piquita’ con apenas seis trabajadores y una producción de 24 pares de zapatos diarios, y poco a poco ha ido creciendo.
Bruno García Alcántara, encargado General de Calzalogia, mencionó que la empresa leonesa tuvo un inicio difícil pero pese a esto han logrado salir adelante.
“Todo comenzó hace ocho años, nosotros fabricábamos el calzado manualmente. Lo curioso de esto es que también hacíamos ventas en nuestro lugar de trabajo”.

Calzalogia genera 20 empleos directos.
Actualmente, la empresa zapatera genera 20 empleos directos y en sus primeros ocho meses ha tenido un aumento en su producción del 500%, lo que le ha valido tener una alta demanda de pedidos en varios estados de la República.
“Enviamos nuestro calzado a Tamaulipas, CDMX, Chihuahua, Coahuila y Puebla. Además, semanalmente fabricamos entre 2,500 y 3,000 pares de zapatos para dama, especialmente ballerinas, botas, sandalias y zapatillas”, cuenta Bruno.
Entre los procesos que realizan cada día están: diseño y modelaje, corte, pespunte, montado, pegado, adorno y embarque del calzado.
Respecto a la renegociación del Tratado de Libre Comercio, García comentó:
“Nosotros no conocemos las reglas del juego porque aún no exportamos productos hacia Estados Unidos”.
Afecta TLC ventas
Daniel Carreón Negrete, encargado de Calzado Risel, comenta que tienen 10 años laborando en el sector del calzado, todo inició como un negocio familiar.
Parte del proceso de pespunte en Calzalogia.
“Mi hermano es el dueño de la ‘piquita’. Aquí fabricamos 1000 pares semanales de huaraches, ballerinas, tenis, botas y botines.
“Al principio el negocio era rentable pero poco a poco han disminuido los pedidos hasta en un 50%”.
En relación a la competencia desleal del mercado, Daniel añadió: “ Nosotros queremos subir el precio de los zapatos a nuestros clientes, y ellos no quieren. Eso nos afecta directamente porque el costo de los insumos ha aumentado y eso nos genera pérdidas”.
El costo del dólar y la incertidumbre sobre el TLC son los principales factores que han afectado las ventas de esta pequeña compañía leonesa.
“Debido al precio de los materiales, tuvimos que bajar nuestro número de empleados de 25 a 10. Nuestros pedidos nacionales a ciudades como Guadalajara, Pachuca y las exportaciones a Price Shoes Guatemala, ya las hacemos en pequeña escala”.