Irapuato es una ciudad llena de leyendas, con 470 años a partir de su fundación, sus habitantes han pasado relatos de susto, terror y suspenso, de generación a generación, donde se cuentan historias de mujeres que gritan en medio de la noche, de seres de inframundo que se pasean de un techo a otro asustando a los trasnochadores y casas que se han convertido en parte esencial de la historia de la ciudad.

 

La Llorona en la Calzada

Ivonne Mancera

Un grito agudo y largo que pone los pelos de punta recorre la Calzada de Guadalupe por la noche, lo que los vecinos de una de las vialidades más famosas de Irapuato reconocen como la aparición de La Llorona.

Elena Hernández, quien desde hace años trabaja en la zona, confiesa tener escalofríos cuando recuerda la leyenda, mientras señala la casa con el número 493 de la Calzada de Guadalupe, conocida popularmente como “el castillo”.

“Cuentan que por las noches se escucha que grita, que llora por sus hijos, porque los asesinó cuando supo que su marido, un español, la iba a dejar, y entonces grita por ellos, porque los mató”, recuerda mientras mira a lo lejos la casa, cuya construcción se distingue de las demás viviendas de la Calzada.

La leyenda también cuenta que la mujer, que sale vestida de blanco después de la media noche, atravesando el jardín de la casa, se eleva antes de llegar al puente de Guadalupe, donde se pierde la figura fantasmal.

Doña Elena recuerda que en la Calzada se cuentan otras tantas leyendas, como que durante la madrugada, antes de las 3 de la mañana, se escuchan aún los rechinidos del tren que llegaba a esta zona de Irapuato, hace años, cuando todavía la máquina transportaba a personas.

“Dicen que se escuchan los crujidos de la madera que formaba las vías, como si pasaran las ruedas del ferrocarril, y es que antes esta zona, la del puente, ya era el final de Irapuato, cuando era una ciudad muy chiquita, nada más de acordarme se me pone la piel chinita”, confesó.

La Calzada se encuentra tapizada de grandes árboles, donde también se cuenta que a los trasnochadores les salía el catrín, brincando de techo en techo de las casas, mientras silbaba y fumaba un puro, con bastón en la mano.

“Dicen que brincaba de un techo a otro, así, de lado a lado de la calle, y que les salía a los que andaban en malos pasos, que apostaban o que tomaban y venían ya noche de regreso a sus casas, son historias que desde que yo era muy pequeña, nos contaba mi papá, pero de todos modos uno le pasa rápido en la noche porque, no vaya a ser”, dijo sonriendo.

 

Misterio en hospital abandonado

Julieta Rosales Ortiz

Tras años de abandono, vandalismo, descuido y un sin fin de leyendas urbanas creadas a su alrededor, el viejo hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ubicado en la Calzada Insurgentes continúa generando misterio entre aquellos que a diario pasan frente a la edificación.

A lo largo de su historia, los mitos han rodeado el recinto donde hasta hace 35 años se ofrecía atención médica, y del que en su interior ahora sólo quedan espacios vacíos, mobiliario viejo y oxidado, así como paredes llenas de graffitis.

El misticismo del lugar y la curiosidad llevaron al grupo de jóvenes Exploración Irapuato a adentrarse para conocer la historia y compartirla de manera objetiva con todo aquel interesado en ver el interior de este ícono urbano.

Rafael Ramírez y Jessica Moreno, integrantes del grupo ingresaron dos veces, la primera vez de día para documentar el estado en que se encuentra el edificio abandonado, aunque no con la intención de encontrarse frente a situaciones paranormales.

 

Al estar en el lugar, recorrieron cada piso del viejo hospital, al llegar al tercer piso se encontraron con una lámpara que se movía de un lado a otro, y aunque no había mucho viento, los jóvenes lo atribuyeron a una situación normal de instalaciones viejas y frágiles.

Los exploradores regresaron al hospital de noche, donde escucharon tronar algunas láminas, se cerraron puertas de forma repentina, e incluso los intentaron ahuyentar al aventarles botellas de vidrio, lo que ocasionó el susto de algunos y mantuvo escépticos a otros.

“Cayeron sobre la lámina, fue un susto para todos, mucha gente si se puso mal y nerviosas (…) llegar al hospital y ver las ventanas rota, imaginarte las cosas es muy padre, cuando vas de día se siente demasiado interesante, pero cuando vas de noche hay algo especial, te metes en el ambiente y esperas que algo pase”, contó Jessica.

Rafael, por su parte, se mantuvo escéptico durante la exploración del hospital, y aunque no descarta que pudieron ocurrir algunos sucesos extraños, resalta su amor por los edificios viejos y el gusto por conocer espacios que algún día tuvieron brillo.

Los jóvenes exploradores han visitado varios recintos abandonados, por el simple gusto de experimentar nuevas sensaciones y conocer más sobre la cultura urbana que guarda Irapuato.

 

El Café de Siqueiros

Karina Barrón

Terror, suspenso y muchas energías negativas se viven en Café Galería Monumento de David Siqueiros, una casona antigua que data del año de 1700 y que fue habitada por el pintor David Alfaro Siqueiros, quien ahí llegó para refugiarse con su familia. Ahora esta finca tiene toda una leyenda y misterio que contar.

A decir de las personas que vivieron y las que aún viven ahí, en el lugar se aparece una señora de la época de la Revolución vestida de negro, ella lleva un mandil y su cabello es largo, cubierta de canas, y alrededor de uno de los árboles que se encuentra en el patio de atrás se escuchan niños jugando.

Está casa se encuentra ubicada en la calle Allende de la Zona Centro.

Recientemente la casa era propiedad del señor Cipriano Alfaro y actualmente es habitada por el licenciado Gámez, quien ahora la ha convertido en un lugar de café y lectura.

Mucha energía y diversas sensaciones son las que se perciben al entrar a esta casona donde se encuentran aún algunas reliquias que pertenecían a los propietarios de esta vivienda.

Entre las sensaciones que describen haber sentido algunas personas en el lugar destacan terror, suspenso y mucha adrenalina.

Muchas de ellas cuentan a ver visto a esa señora pasear por los pasillos de la casa, quien en un principio no dejaba que nadie se acercara a su propiedad.

En ocasiones dicen haberse percatado de que algunas cosas se mueven, aparentemente sin causa alguna y se escuchan ruidos por las noches, como si alguien moviera los muebles del recinto.

En esta finca, aseguran, se encuentra un túnel que conecta a varios puntos del Centro Histórico, el más cercano al Museo de la Ciudad, y donde cuenta la historia, Alfaro Siqueiros se escondía.

Refieren que por las noches nadie se puede acercar al patio trasero de esta finca, pues aseguran que quienes habitaron eran muy celosos de sus pertenencias, motivo por el que dejaron mucha de su energía en el lugar.

Hoy en día, en este café se realizan actividades culturales como exposición de galerías, noches de lectura, eventos musicales y exhibición de obras esculturales.

La psicóloga Susana, una de las personas que forman parte de Café Galería, cuenta que cuando ella llegó a este lugar, desde un principio percibió cargas muy negativas. Actualmente ella se dedica a terapias de sanación y técnicas reiki de hierbas y cuarzos, así como terapias de psicología.

Señala que veía como la energía impedía que pasaran a dicha propiedad, fue entonces que ella decidió hablar con ellos para que les permitieran entrar y llenó la casa de veladoras e inciensos.

Hasta hoy, cosas extrañas no dejan de suceder en este recinto que ahora se ha convertido en uno de los favoritos de quienes saborean un rico café y dan lectura a un buen libro o bien disfrutar de toda la galería antigua que se encuentra en Café Galería Monumento de David Siqueiros.

 

Una casa embrujada

Fátima Escalante

Las casas más antiguas del Centro Histórico guardan historias y secretos que forman parte de la memoria colectiva de los irapuatenses.

José Luis Méndez González, quien desde muy joven se desempeña como panadero, actualmente comercializa sus productos en calle Manuel Doblado en la Zona Centro.

Relató que hace algunos años preparaba el pan en una de las casas más viejas de esta calle, la cual incluso ya ha sido resguardada por Protección Civil debido a que esta representa un peligro al presentar un serio deterioro, pudiendo derrumbarse en cualquier momento.

En esa vivienda, refiere, son comunes algunos ruidos paranormales, como voces, que aseguran provienen del más allá.

“Hace mucho tiempo el dueño me dejaba preparar el pan ahí en la casa que ya estaba sola, hace muchísimo él ya falleció”, resaltó.

La casa actualmente se encuentra en estado de abandono, permitiendo que la hierba crezca libremente en el patio dándole un aspecto espeluznante.

Algunas personas que laboran y viven en la zona también coinciden en alguna vez haber escuchado el rumor de que en la casa vieja se escuchan voces.

“En alguna ocasión entré a la casa de madrugada, había olvidado unos trastes, como no había luz eléctrica entre únicamente con un encendedor prendido en la mano derecha y justo cuando llegue a la cocina sentí una mano que golpeo la mía como si fuera un manazo y me hizo soltar el encendedor, quedé completamente a oscuras”, relató el señor Méndez.

El panadero refirió que ni siquiera le pasó por la mente agacharse a buscar el encendedor.

“Me dio un escalofrío todo lo que quería era salir de ahí lo antes posible, así que caminé lo más rápido que pude, a oscuras tratando de no chocar con nada y me dirigí a la salida”.

 

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