Por tercer año consecutivo vecinos de las comunidades Loza de Barrera y Chichimequillas llevaron a cabo el ritual prehispánico del equinoccio de primavera.


Se tiene la creencia que con esta actividad se purifica de malas vibras el año saliente por medio de su quema con el sol, pues al entrar el equinoccio comienza un nuevo período cósmico libre de energías negativas.

El evento fue coordinado por el Instituto Silaoense de la Cultura y Turismo (Iscultur) con el objetivo de impulsar la atracción de visitantes en zonas rurales y reforzar las tradiciones.


El ritual se desarrolló en las canchas deportivas junto a la cortina de la presa de Chichimequillas, así como en el cerro de Loza Guadalupe.
Fue ambientalizado con música prehispánica de la agrupación “Necutle”
y la danza prehispánica de la Casa de la Cultura.

Mientras giraban tomados de las manos alrededor de las ofrendas los participantes aprovecharon la ceremonia para pedir unión, salud, paz y abundancia.


“Nos gusta venir cada año toda la familia para reflexionar y cargarnos de energía”, dijo Ana Mireles, empleada.

Ricardo Ocelotzin García, encargado del ritual, purificó y entregó granos de colores a los presentes para que obtuvieran “riquezas” en su vida diaria, sus familias y quienes les rodean.

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