La Fiera tiene la peor defensiva del torneo, la más goleada, la que da más facilidades a los rivales y la que ofrece más tristezas a su afición.
Cuatro goleadas, 28 tantos recibidos, zagueros entre algodones y un sistema de juego difuso, perfilan al León a tener su peor campeonato en este rubro estadístico.
Hasta el momento, el 2015 ha sido el peor año de la defensa leonesa, en el Apertura y en el Clausura de ese lapso el León permitió 31 y 32 goles en 17 partidos respectivamente, sin embargo, el promedio de tantos en contra en el actual campeonato es mayor tras 13 jornadas jugadas. En el Clausura 2018, La Fiera de Gustavo Díaz promedia más de dos goles en contra por duelo a falta de cuatro partidos por sostener.
Un 4-0 ante Necaxa, un 5-1 con Monterrey, un 5-1 ante Santos y un 4-1 con Tigres son marcadores que calan como piedrita en el zapato. En pocas palabras, el aparato defensivo del León es de mantequilla.
Yéndonos por partes, ha sido comidilla de todos la polémica alineación de Yarbrough cuando este ha fallado en la portería, pero también se le ha dado oportunidad a Felipe Rodríguez resultando peor el remedio que la enfermedad.
Este torneo no ha sido el de Andrés Mosquera, otrora revelación defensiva, mientras que las lesiones de Nacho González y Fernando Navarro han mermado en serio los cimientos de la muralla verde.
El regreso del Guille Burdisso no ha sido lo que se esperaba y de Herrera Equihua es pedirle peras al olmo. Y para colmo de males, Osvaldo Rodríguez vuelve a batallar más con las lesiones que con los rivales.
De igual forma, queda ahí la terca preferencia de poner a un Cornejo perdido y dejar en la banca a Iván Piris que irónicamente ha jugado menos cuando mejor ha respondido.
Pero tampoco nos podemos quedar lapidando solamente a los que deben cumplir con una función en la zaga, pues en el futbol moderno el aparato defensivo debe ser operado por todos en la cancha.
Una de las mejores maneras de defenderse es teniendo la pelota, tocarla sin prestársela al contrario y jugar la mayor parte del juego en el terreno de este, situaciones que el León del Chavo parece desconocer.
Si contra Rayos, Rayados y Guerreros el cuadro de Díaz había recibido una buena repasada, ante los Tigres fue más que evidente ver a unos Esmeraldas escondiendo las manos para defenderse y pelear por el control del esférico.
Asimismo, cuatro goles en los primeros 45 minutos definieron el partido en el Volcán sin que desde la banca hubiera una respuesta estratégica a tiempo y envalentonada para contrarrestar el vendaval amarillo.
La actualidad leonesa habla de que la pelota pasa más tiempo siendo correteada por leoneses que entretenida en los botines de jugadores como Montes, Elías, Andrade o Boselli.
Sin duda hay un mal trabajo desde el diseño del equipo que ahora comenzamos a verlo reflejado en algo tangible como decir que el León es el peor defensivamente hablando y eso claro que debe dar vergüenza.