Desde el Museo de las Identidades Leonesas inició un recorrido cultural que tuvo como objetivo recuperar y reapropiar los lugares en los que transcurrió la vida de Juan Nepomuceno Herrera, afamado pintor de retratos de nuestra ciudad.
Estos lugares fueron hallados por las relaciones sociales que el retratista tenía en nuestra ciudad, la que antes era conocida como la Villa de León.
“Estos lugares están llenos de historia, los seres humanos somos historia y tenemos que empezar a buscar anclas en este pasado para poder seguir caminando a pasos firmes”, dijo Brenda Galván, guía del recorrido.
La actividad comenzó en la presidencia, pasó por el edificio del Sagrario, la Catedral Basílica, la casa de Juan Nepomuceno Herrera en Hermanos Aldama, al Oratorio de San Felipe Neri y a la esquina de Pino Suárez y Díaz Mirón, la antigua casa de la condesa de Jalpa.
Se explicó el contexto histórico del artista, al igual que las relaciones sociales que tuvo, a quiénes pintó, dónde pudo haber estudiado y cómo evolucionó su arte, al igual que la razón por la cual pintó en su mayoría figuras religiosas como Don Juan Cayetano José María Gómez de Portugal y Solís, obispo de Michoacán; el cabildo catedralicio, el Padre Aguayo, mecenas del pintor, entre otros.
También se explicó cómo las figuras políticas y religiosas relacionadas con Juan Nepomuceno Herrera intercambiaron roles en cuanto a su importancia, lo que hizo que sus obras quedaran en el pasado.