Buenos días. Luego de platicar sobre la historia del grito de Dolores a lo largo de mis anteriores artículos en las páginas de este estimado Diario, ahora prosigo comentando algo de lo mucho que es interesante conocer sobre la historia de los nombres de las calles de Irapuato. Ahora lo hago sobre la historia de la calle de Ocampo. El trazado de la zona urbana de Irapuato para las necesidades que tenía la oficina de correos de esta ciudad juntamente con la Dirección de Obras Púbicas Municipales para regular los números de las construcciones a lo largo y ancho de la ciudad, dio como resultado, desde hace cerca de cien años, que se trazaran dos ejes perpendiculares entre sí: uno, la avenida Guerrero, desde el puente de San José y atravesando la ciudad, convertirse en la avenida Juárez a la altura de la plaza Madero, para proseguir hasta unirse con la calle Hidalgo, la que terminaba en su cruce con la Calzada de Guadalupe, lugar donde se encuentra el tanque metálico de agua elevado que conocemos como ‘la bola de agua’, para proseguir por lo avenida Guanajuato.
Dos, transversalmente a esa avenida el otro eje era la Avenida Hidalgo hacia el este y la calle Ramón Corona hacia el oeste prolongándose por la calle de Sostenes Rocha para terminar en el templo de San Antonio, donde se encuentra la glorieta en que se unen esta calle de Sostenes Rocha con la Calzada Insurgentes y el Boulevard Torres Landa.
Con esta división en cuatro cuadrantes (San Vicente, Santa Anita, San Miguelito y La Salud o San Cayetano), las calles de Irapuato recibían un nombre del lado oeste de la avenida Guerrero, y del lado izquierdo, al este, otro nombre. Así como ejemplo: La avenida Álvaro Obregón se convierte en Ramón Corona, Santos Degollado en Fernando Dávila (actualmente Ramón Barreto), continuamos con la Avenida Revolución la que no sigue esta regla pues anteriormente del lado oeste se llamaba Berriozábal y del lado este no existía (se abrió durante las afectaciones en Irapuato del Plan Guanajuato entre los años de 1961 al 65 aproximadamente), enseguida la calle Ocampo se convierte al oeste en la calle Allende, siguen del lado este Morelos y del oeste Terán; y así sucesivamente.
Debo hace notar que actualmente la nomenclatura no funciona pues desde hace años, y hasta donde conozco, no se ha realizado un estudio por las entidades arribas señaladas -principalmente la Dirección de Obras Públicas Municipales quien otorga los números oficiales-, para corregir errores que muchas veces son perjudiciales porque, como ejemplo, en una calle de un lado las construcciones se señalan, con números pares y enfrente con números nones; enseguida y partiendo de la calle inicial (la más cercana a los ejes señalados y según un plan previamente trazado), en cada acera las construcciones deben estar marcadas con números correlativos, lo que no se respeta desde hace años; así vemos que una construcción recibe un número, como ejemplo el 248, la siguiente construcción recibe el número 826 y enseguida otra con el número 250 y así se continúa con errores notorios. Con este comentario enseguida continúo platicando sobre la calle Ocampo, su nombre y la historia que encierra.
Don Melchor Ocampo, persona que hizo historia en nuestra nación, nació en Maravatío, Michoacán. Desde muy temprana edad tomó una postura liberal, lo que se debió en gran medida a sus estancias en Francia, donde fue influenciado por las ideas de libertad. Desempeñó cargos políticos de mucha importancia en México: fue gobernador de su estado natal, redactó las ‘Leyes de Reforma’ y firmó el tratado de Ocampo-McLane. Su famosa epístola se lee en algunas ceremonias civiles. Estudió en el seminario de Morelia y después leyes en el colegio seminario de México (Universidad Pontificia).Trabajó en un bufete jurídico desde 1833. Viajó a Francia en 1840 y ahí fue influido por las doctrinas liberales y anticlericales de la Ilustración francesa.
Fue electo diputado en 1842, y en 1846 fue gobernador de Michoacán enfrentándose a la invasión norteamericana. Fue secretario de Hacienda en 1850. Uno de sus proyectos fue tan controvertido que causó un gran conflicto entre conservadores y liberales y fue obligado por el presidente Santa Anna a dejar el país. Se refugió primero en Cuba y luego en Nueva Orleans donde se encontró con otros liberales, entre ellos Benito Juárez. En esa ciudad se dedicó a la publicación de folletos para promover cambios políticos en México.
El resultado de su esfuerzo fue el Plan de Ayutla (1855) para derrocar al dictador Santa Anna y llevar al poder al general liberal Juan N. Álvarez. En el gobierno de éste fungió brevemente como ministro de Relaciones Exteriores. Durante el gobierno de Juárez fue nombrado ministro de Gobernación, encargándose también de los ministerios de Relaciones, Guerra y Hacienda.
De esta época son las famosas Leyes de Reforma, que separaron la Iglesia del Estado, y de cuya redacción fue él uno de los principales autores. Participó en la redacción de las nuevas Leyes Civiles, que a la postre darían sentido a la política liberal y terminarían reformando la Constitución de 1857, con el fin de independizar los negocios civiles y políticos con respecto de los eclesiásticos.
El 23 de julio de 1859 el entonces presidente interino, Don Benito Juárez, expidió en el Puerto de Veracruz, la “Ley de Matrimonio Civil” que contiene 31 artículos. En el artículo 15º a manera de formalización ceremonial del matrimonio se incluyó la famosa epístola atribuida a Melchor Ocampo, la cual anteriormente se leía a los futuro esposos ante de formar su contrato matrimonial y ahora ha quedado en desuso: Sus primeras frases señalan lo siguiente: ‘…Que éste es el único medio moral de fundar la familia, de conservar la especie y de suplir las imperfecciones del individuo que no puede bastarse a sí mismo para llegar a la perfección del género humano. Que éste no existe en la persona sola sino en la dualidad conyugal. Que los casados deben ser y serán sagrados el uno para el otro, aún más de lo que es cada uno para sí’.
El 30 de mayo de 1861, los conservadores al mando del español Lindoro Cajiga lo aprehendieron en su hacienda de Pomoca, cerca de Maravatío, Michoacán, fue trasladado a la población y posteriormente a Tepeji del Río (Hidalgo), para ser presentado ante Leonardo Márquez y Félix Zuloaga, generales conservadores y acérrimos enemigos de los liberales. Murió fusilado en Tepeji del Río el 3 de junio de 1861 por los conservadores del general Leonardo Márquez. Tras el fusilamiento, Márquez ordenó que el cuerpo, fuera colgado de un árbol.
El cadáver de Ocampo fue trasladado por cuenta de los vecinos a la capital y sepultado el día 5 de junio a las tres y media de la tarde. Posteriormente sus restos fueron trasladados a la Rotonda de las Personas Ilustres el 3 de junio de 1897. En su honor, su estado natal ahora se llama Michoacán de Ocampo, como la ciudad Maravatío de Ocampo y el teatro en la capital del estado, Teatro Ocampo de Morelia.
Por ahora termino. Continuaré con más información de esta calle y comentarios sobre el inicio del gobierno del estado, Diego Sinuhé Rodríguez Vallejo y la despedida y las gracias como gobernador y persona del Licenciado Miguel Márquez Márquez. Acepto críticas constructivas para este trabajo.