“De nueva cuenta, los mercados de capitales anticipan una apertura negativa ante el exceso de especulación, debido a las ventas en corto y las crecientes compras de criptomonedas:” Así abrían las bolsas de valores el viernes 29 de enero. Pero, ¿qué son las criptomonedas? La criptomoneda o criptodivisa es un tipo de moneda digital que utiliza encofrados y anagramas para proporcionar un sistema de pagos seguro. Estas técnicas de cifrado sirven para regular la emisión de más moneda y verificar la segura transferencia de fondos. Lo notorio de las criptomonedas es que no necesitan de un banco central, cuentas de cheques, ni alguna institución que las controle.
El dinero es sin duda uno de los instrumentos económicos más importantes en la vida de los pueblos y de los individuos. Puede generar serios dolores de cabeza y problemas gravísimos a los países, cuando se emite sin responsabilidad y en exceso. El dinero es un medio de pago, una medida de valor, un medio de cambio. Lo único que respalda a los billetes hoy en día es “fe”, esta palabra deriva del latín fides, que significa confiar. Y así, nosotros aceptamos plenamente los billetes y monedas circulantes, a los que se llama dinero fiduciario, o sea, de buena fe. Éste se sostiene en la confianza que se deposita en el emisor, que en nuestro país es el Banco de México.
Hasta hace poco tiempo las únicas emisoras de dinero eran las autoridades monetarias de los países, los bancos centrales, pero en febrero de 2009 un japonés, cuyo nombre de batalla es Satoshi Nakamoto, y de quien no se sabe si es una persona o un grupo, creó una moneda fuera del ámbito de las autoridades, una criptomoneda llamada “Bitcoin.” Sirve para intercambiar bienes y servicios entre dos personas sin importar su ubicación geográfica. Al ser electrónica, no tiene una forma física y tampoco existe un banco central que la regule y su precio se rige según la oferta y la demanda.
Existen varias formas de adquirir bitcoins: a través de la apertura de cuentas en portales de internet que funcionan como casas de cambio y bolsa virtuales. También, se pueden comprar bitcoins por medio de páginas web especializadas, de plataformas de Trading autorizadas de activos digitales, y como otra opción se tienen los llamados cajeros de bitcoins. Para comprar bitcoins, los pagos pueden hacerse a través de algunos bancos, o depósitos en cuentas.
Lo interesante es que crece como la espuma la demanda del Bitcoin, cada vez más personas lo utilizan como medio de cambio y de acumulación de valor. Para generar confianza, el sistema utiliza un método de comprobación y supervisión a fin de evitar el mal uso de los bitcoins. Sus códigos de identificación de cliente son matemáticamente indescifrables, por lo que brindan mucha seguridad. El valor del Bitcoin crece de manera exponencial.
Pero ¿cómo se crean los bitcoins y se garantiza que no sean tantos que resulten inflacionarios o se devalúen? En el origen, cuando se creó la aplicación, se sembraron vetas que solo pueden obtener los cibernautas avanzados, a los que se les llama “mineros” y tienen que explorar en el universo cibernético hasta dar con un paquete de bitcoins como lo hacían los gambusinos buscando oro.
Para dar una visión clara sobre el incremento del valor del Bitcoin, cabe señalar que, en sus inicios en mayo del 2009, se pagaron 5,000 bitcoins por una pizza. Esto, contrastado con la cotización al día de hoy viernes 29 de enero del 2021, es de 34,766 dólares estadounidenses por Bitcoin; ¡sorprendente! Ni el oro, el dólar, las acciones o la renta fija a dada tanta acumulación de valor& Por otra parte, la emisión total de bitcoins hasta que se agoten las vetas, es de 21 millones, siendo imposible emitir más.
Pero, ¿puede alguien generar más bitcoins de los 21 millones ya emitidos? La respuesta a esta duda frecuente es: ¡no! La esencia de los bitcoins es deflacionaria, ya que es imposible reproducir más y están fuera de manipulaciones, gubernamentales, por estar restringidos por un algoritmo. Al existir un límite total en la cantidad de bitcoins y crecer su demanda y la población, el precio o valor por unidad tendrá que ir subiendo con el tiempo.
En el Mundo Feliz de Aldous Huxley no se conocía el Bitcoin, porque, si no, hubiese sido parte de la utopía de que la sociedad tuviese su propio dinero que sube como la espuma, intocable y fuera de la fiscalización de los gobiernos. Se especula que este año el Bitcoin llegue a los 50 mil dólares, ya tocó 42 mil.