El elogio en boca propia, es vituperio” –Máxima socorrida.
En obras de arte, digamos escultura, pintura y muralismo, hay con frecuencia encomiendas temáticas como la capilla Sixtina de El Vaticano, que encierra un mensaje impresionante. Otras creaciones resultan inspiración de los autores quienes conciben ideas para ser transmitidas por esos medios.
Refiriéndonos a los criterios personales podemos anotar el cuadro que concibió y estampó el guanajuatense Diego Ribera en donde proclamó sin más: “Dios no existe”. De tal audacia hace ya algunos ayeres. Y se alzaron las protestas, por la sencillísima razón de que el maestro, ateo, soflamero y provocador hería los sentimientos y creencias de un pueblo mayoritariamente católico.
Esta reflexión viene “como anillo al dedo” a propósito del mural que en la casa presidencial de Culiacán mandó pintar el Alcalde, morenista halagador, Jesús Estrada.
La obra que fue ejecutada y luce frente al salón de cabildos, se titula “Mural de la 4T”.
Aquí se están, como dicen en el pueblo al celebrar algo con mucha anticipación, “adelantando vísperas”
Las acciones lopezobradoristas apenas van en camino, sinuoso por cierto y el elogio desmesurado ya llegó.
Me pregunto e inquiero a la gente pensante, de la tendencia que sea, si un edil, comprometido con cualquier ideología, tiene el derecho y la facultad de imponer su creencia, a todo el pueblo. Digo porque si de democracia hablamos, hemos de convenir que la pluralidad es esencial, cuando se anula aparece eso que se llama imposición o dictadura.
Al ejecutor nada hay que reprocharle, ya que cumple con una encomienda y se supone que bien pagada. Además debemos entender que el arte y la cultura, de la naturaleza que se trate, han de sustanciarse con la libertad, sin taxativas que limiten o anulen eso que les permite crecer y florecer, claro que sin lesionar honras y derechos.
Lo curioso del mural que comentamos, sea por indicaciones del mecenas o de quien lo plasmó, es que aparece Andrés Manuel López Obrador en seguida de la imagen de Hidalgo, quien está luego de Morelos. Y después Juárez, Madero y Cárdenas.
¿Qué se insinúa o pretende establecer desde ya?. A poco violentar un mucho la historia y los conceptos dando a entender que el lugar que le corresponde desde ahora al actual Presidente supera a los tres últimos personajes, lo que se antoja si no una especie de usurpación histórica, sí atrevimiento sospechoso.
Ya hubo quien, diputado por cierto, promoviera un día de descanso y fiesta nacional por la Cuarta T., lo que hemos dicho adelanta las vísperas supuesto que al ejercicio de don Andrés, según el mandato que signa la Constitución, todavía está en marcha. Una calificación anticipada, antes de terminar la carrera, presentar la tesis y examen recepcional, es un punto más que absurdo.
Nadie le puede negar la gloria a quien la merece, ni las palmas, los lauros y las voces de victoria por parte principalmente de sus adictos, seguidores, convencidos, interesados, pero todo a su tiempo para no caer en eso que se conoce como servilismo.
Los mexicanos dados a querer eternizar a ciertos personajes, nos pintamos solos para poner nombres de ellos y pocas ellas, a calles, avenidas, pueblos. Aquí, en León, al señor Clohutier, que fue candidato panista le dedicaron un bulevar y ya mero le erigían la figura en bronce. Comenzaron a recoger llaves, para fundirlas.
En referencia a la historia son necesarios héroes y heroínas ya que los pueblos requieren paradigmas para asimilar valores de entrega, servicio, honradez y pasión hasta la muerte en algunos casos, por los demás; pero todo a su tiempo. Hasta en la naturaleza hay que esperar que los frutos maduren, si se comen antes, hacen daño.