La Fiscalía General de la República solicitó el desafuero del Gobernador panista de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, acusado de delincuencia organizada, recursos de procedencia ilícita por más de 951 millones de pesos y fraude fiscal. También, fue denunciado por Emilio Lozoya, exdirector de Petróleos Mexicanos, por recibir sobornos, cuando era senador. Y, por si fuera poco, lo vinculan al huachicol, al cobro de cuotas a pipas que contrabandean combustible que cruza las aduanas de Reynosa y Matamoros.
Además, un documento en poder de MILENIO, que es parte del expediente de la Fiscalía, recoge el testimonio del empresario preso en Texas, Antonio Peña Argüelles, confeso por lavado de dinero del ex gobernador priista de Tamaulipas, Tomás Yarrington. Éste, hoy preso en Houston, le dijo a Peña Argüelles: “Que hablara con los del Cártel del Golfo para apoyar con recursos la candidatura de García Cabeza de Vaca a la alcaldía de Reynosa, porque les serviría.”
Así mismo, en la carpeta se relata el “permiso” que García Cabeza de Vaca le otorgó al Cártel del Golfo para festejar el Día del Niño en el campo de beisbol Adolfo López Mateos, un evento que sumó a casi 20 mil asistentes, y según las crónicas periodísticas “se repartieron juguetes y se distribuyeron tarjetas de felicitación firmadas por Osiel Cárdenas Guillén, el líder del Cártel del Golfo.”
O sea, las acusaciones por nexos con el narco contra García Cabeza de Vaca, vienen desde su campaña para alcalde de Reynosa; al igual que algunos ingredientes adicionales, que esbozan la calidad de su persona, sus valores y los pobres principios éticos que lo rigen: En 1986, en Texas, fue encarcelado por el supuesto robo de armas. Actualmente, su fortuna y la de su familia son inexplicables& Muchos de sus recursos, según la UIF, provienen de una empresa fachada que no cuenta con empleados, capital, ni antecedentes de declaraciones fiscales, pero le ingresa cientos de millones de pesos.
En México, por lo general, los gobernadores han personificado la reminiscencia de los caudillos de horca y cuchillo de otrora, pues se han distinguido por sus excesos y la deshonestidad rampante con la que han ejercido su mandato: Han saqueado a su entidad, nadie sabe lo que se han llevado, el eco del vacío de las arcas públicas resuena en todos los rincones de la miseria y aparecen deudas impensables& La gran mayoría de ellos han sido frívolos y deshonestos.
“Hemos encontrado la casa sucia; para acabarla de fregar, hipotecada, debido a la corrupción sin llenadera y el delirio de muchos que se creyeron reyes y no gobernantes… Se les acabó la fiesta a los bandidos.” Eso decía el Bronco a su arribo. El ex gobernador priista saliente de Nuevo León, Rodrigo Medina, junto con su familia, fueron acusados de enriquecimiento ilícito y de dejar un boquete de deuda por más de 100 mil millones de pesos.
Pero, oh sorpresa, en la Fiscalía General de la República, el senador por Nuevo León, Samuel García, informó que presentó una denuncia penal por los delitos de lavado de dinero, peculado, cohecho y uso ilícito de facultades y diversas irregularidades presuntamente cometidas ahora por el Bronco. También, fue acusado ante el Congreso de su estado por deshonesto.
A finales del 2020, existían más de 17 ex gobernadores presos, prófugos e investigados; más los que se añadieron este año: El “Gober precioso” de Puebla, ya en la cárcel, y el acusado García Cabeza de Vaca, gobernador en funciones de Tamaulipas. Así, suman 19 gobernadores de 32 entidades, el 60% salieron sinvergüenzas. ¡Pobres mexicanos! Ah, y faltarían por añadir dos ex gobernadores de Guanajuato, que deberían de ser investigados, juzgados y probablemente sentenciados y lo que sigue … junto con sus compadres gallos, cómplices y amigos…” Uno de ellos, mercachifle de la política, ya se vendió por treinta monedas al PRI de Nuevo León para enseñarle valiosos arcanos de las malas mañas& Y, su partido, no lo encuentra para regañarlo. ¡Increíble, pero cierto!
En Guanajuato, pocos gobernadores cruzaron el pantano sin ensuciarse el plumaje, como Juan Carlos Romero Hicks. Los guanajuatenses han padecido a los Gobers preciosos, reminiscencias del virrey; sí, imágenes vivas de los indeseables caudillos de horca y cuchillo, amos y mandones de los tres poderes: Judicial, Legislativo, Ejecutivo, y de su Partido.
El PAN es un partido con valores y tradición, pero por desgracia, aquí en Guanajuato, en lugar de vigilar y exigir al que eligieron para representarlos y portar sus blasones, el partido se somete al gobernador en turno, al poder del caudillo; así, son temeroso de exigirle rendición de cuentas y la observancia de los valores del PAN. Esto sucede porque el dinero corrompe todo, hasta conseguir la impunidad: Los gobernadores tienen una chequera interminable y, con ella, compran conciencias, silencios y dirigencias de su partido.
No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos. Lo que sí me preocupa es el silencio de los buenos”. Martin Luther King.