En estas fechas patrias, desde semanas previas a la celebración del Día de la Independencia de México, quedamos envueltos en los colores verde, blanco y rojo por doquier, ya sea en papel, cintas, sombreros, rebozos y banderas.  

       La festividad comienza con el Grito de Dolores emulando al Cura Miguel Hidalgo y Costilla quien dio así el comienzo de la guerra de Independencia de nuestro país. El Himno Nacional se une como símbolo patrio a los festejos llamando a los mexicanos a otro grito; “al grito de guerra&El acero aprestad y el bridón&Al sonoro rugir del cañón” dicen las estrofas. Y pareciera que nos hemos estancado en esta forma bélica de ir construyendo nuestra Historia mexicana. ¡Luchas, combates, peleas, agresiones! Es cierto que nuestro Himno celebra a la patria y advierte sobre la importancia de defenderla del enemigo. Pero en otra estrofa dice: “Ya no más de tus hijos la sangre, se derrame en contienda de hermanos” es decir que no haya más enfrentamientos entre los propios mexicanos. 

      En estos días de conmemoración, algarabía y fiesta ¿Qué estamos viviendo hoy como compatriotas?  Cada vez hay más división entre mexicanos etiquetados como liberales o conservadores. Las agresiones y ofensas que vienen de Palacio Nacional son cada vez más frecuentes. Es penoso que el mandatario del país provoque enfrentamientos entre la ciudadanía, y use la presidencia para sembrar discordia y aprovecharse de sus discursos mañaneros para generar odios y rencores entre clases sociales, entre ideologías y posturas políticas. Cada mañana pone a alguien en la mira como una estrategia de confrontación. Ofende sin miramientos, sin pruebas y haciendo juicios a priori que exhibe como verdades. Desde el umbral de su podio el mandatario federal lanza terribles descalificaciones a los padres de niños enfermos a quienes no se les entrega el medicamento que requieren mostrando así una gran insensibilidad. 

        Las y los mexicanos esperamos tener un “Grito” de paz y concordia. Muchos estamos hartos de expresiones lastimosas, ofensivas, que denigran a distintos grupos de la población. Decepcionados de escuchar injurias sobre el pasado y de la miopía para no reconocer la mala administración que tenemos sin crecimiento económico y alto desempleo. Cansados de la señalización de enemigos calificados como traidores. Aburridos de los cuentos y mentiras de supuestos éxitos.  

       Queremos un líder respetuoso que sea capaz de fomentar la unión y sumar voluntades por el bien común. Un líder que inspire a realizar obras trascendentes para la humanidad. Un líder que aliente e infunda confianza en el porvenir. Un líder apto para crear alianzas que beneficien a la nación. Un líder que logre la conciliación y saque lo mejor de cada mexicano que forma parte de este gran país.  

       México tiene una gran crisis de seguridad y de violencia. Necesitamos caminar por la ruta de la concordia evitando las divisiones y los odios. Para construir la paz hay que fomentar la hermandad desde la presidencia. 

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