Hace 30 años, con la paulatina caída de la competitividad del calzado leonés por la entrada al mercado internacional de enormes cantidades de producción de zapato de bajo costo, inversionistas locales y gobierno, iniciaron el diseño de una estrategia para diversificar la economía de esta hermosa ciudad y que transitara rápidamente hacia la economía de servicios. Se trataba de armar un centro de eventos masivos alrededor de CONEXPO y hacerlo crecer para albergar a eventos de enorme tamaño.

Esta idea se complementaba con el desarrollo de nuevos conceptos como el Festival Internacional del Globo y ampliar la capacidad instalada para ferias como ANPIC y SAPICA. La idea fue certera. Con el paso de los años permitió desarrollar proveedores locales y aprovechar las ventajas comparativas y competitivas de nuestro León querido. El Poliforum tuvo un diseño organizacional empresarial, -que, aunque ha excluido siempre a voces ciudadanas para mantener siempre a los “señores del dinero”, hizo posible una buena administración para canalizar ingresos y así, tener canales financieros sólidos.

León, ciudad de eventos masivos como concepto, fue atrayendo a más espectáculos, ferias, congresos y reuniones. Los conceptos como “turismo de negocios”, “turismo de eventos” y “turismo masivo” fueron haciéndose nuestros. Solo que se basan todos ellos, en la congregación masiva de personas que provocan, por cierto, grandes derramas de dinero. Así fue que debimos reconvertirnos rápido de la manufactura hacia los servicios y considero que lo hicimos rápido y bien en dos décadas.

La pandemia del COVID entró como escenario no planeado y catastrófico, pues acabó con la economía y con la movilidad de la humanidad. Transitamos rápidamente hacia quedarnos en nuestra casa y a eliminar toda la inversión-gasto en transporte, capacitación y turismo. Con eso, los cimientos en los que se basaba nuestro potente proyecto leonés del turismo de eventos, se sacudía, pues los turistas cancelaron con la pandemia, todos sus eventos.

Al igual que otras ciudades en el mundo que giran alrededor del turismo de eventos, León dejó de percibir al menos la tercera parte del flujo del sector terciario, y la ocupación hotelera indicador claro de esta industria-, se sumió en porcentajes de menos de una tercera parte de la capacidad instalada. Las estrategias para cubrir el “hueco” de los eventos masivos fue claramente, la virtualidad, esto es, el diseño de “eventos digitales” que permitieran en la mente de los clientes, mantener el producto y la marca del evento. Los eventos virtuales, aunque sin la derrama económica anterior, han permitido mantener en “vida latente” a algunos festivales y ferias que tenemos en León.

La expectativa de tener pronto una vacuna en caso de que realmente lleguen al País-, puede contemplar una recuperación económica para el segundo semestre del año y esto permitiría que los eventos presenciales puedan llevarse a cabo. Para fines prácticos, esto representará casi dos años de pérdidas económicas y de vida latente de la “economía de eventos”. Los estudiantes que tenemos en la Licenciatura en Eventos, la primera en su tipo en México, se preparan para ese regreso a la “nueva normalidad”.

Tendremos los leoneses (y leonesas desde luego), que reconstruir, reinventar, innovar, la industria de eventos. Nuestra Feria, el FIG del Globo, la moto fiesta, el Rally, las ferias del calzado y de la piel, para congregar a más visitantes que vuelvan a estar con nosotros y que el Poliforum sea la medida de nuestra productividad y festejo.

Por eso, la confianza en el futuro, la propensión al consumo, el trabajo y seguridad en el futuro, es el motor que mueve a los seres humanos emprendedores, a aquellos que aún en la adversidad ven oportunidades, en quienes ven más fuertes sus capacidades que los obstáculos. Es esa fuerza motriz, la voluntad, la que nos saca adelante a todos. No las promesas de los políticos, ni las dádivas de gobernantes populistas, ni las limosnas de migaja de los ricos a los pobres. Es el hambre y la sed de construir con nuestras manos un mañana distinto, el que nos hará imaginar que León regresará a ser la misma ciudad que nos ha congregado a millones a construir una historia común. 

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