Se consumó el “dedazo” de AMLO a favor de Claudia, su elegida. Al final, el “dedazo”, es un derecho de los autócratas que tienen un partido político controlado. Así fue en el PRI por 71 años; así seguirá siendo en MORENA, su reencarnación. Se sabía desde hace años que Claudia sería la candidata a la Presidencia; pero AMLO jugó a crear un esquema que le diera juego a más aspirantes para aparentar democracia y juego limpio. Por ello, los demás candidatos de “relleno”: Adán Augusto, Noroña, etc. recibieron la orden de entrar al juego. Solo Marcelo tenía estatura para competir y pensó que esto era posible. Así, Ebrard jugó con esas reglas, aun sabiendo que perdería; no es tonto, pues Claudia Sheinbaum contaba con todo el poder y recursos de la 4T. Aquí la pregunta es: ¿Por qué Marcelo aceptó? Por algo que solo políticos expertos como él conocen: el acuerdo era “aparentar salida”, para lanzarse a la quimera de una candidatura independiente o competir por MC y así, fragmentar a la oposición.
Aunque son invencibles, AMLO necesita ganar con margen y por eso, no puede permitir fragmentación en su partido ni que el Frente opositor crezca. Estoy seguro: Marcelo Abrard acordó ser más útil a MORENA estando afuera que estando adentro. Sabe MORENA que lo tendrá de aliado, yéndose con MC el partido cuyo dueño es Dante Delgado, el siempre amigo de AMLO. Paso a afirmar lo que va a anunciar Marcelo el lunes: irá con MC por la Presidencia de la República, pues construir una candidatura independiente es muy difícil y todo su aparato de apoyo se va a desmembrar al saberse todos fuera del cobijo presupuestal de MORENA y de las nóminas. Marcelo saldrá solo y su gente regresará.
El proceso de elección de Claudia fue bochornoso, contra toda austeridad. Pudieron gastar diez, veinte veces más que lo autorizado, pues los 4 soportes que tiene MORENA son poderosísimos. Ningún movimiento político o social puede contra la potencia de esos motores. Así es. Teniendo las nóminas de 22 estados que gobiernan, las bases sociales del narcotráfico, 30 millones de apoyos sociales y a un ejército ganando dinero bien ocupado en ser empresarios, MORENA volverá a ganar las elecciones del 2024. Y en este juego, Ebrard tendrá un papel clave.
Al reconocer el viernes que el proceso de elección de Sheinbaum fue inequitativo, en este juego, Marcelo tendrá que salir de MORENA, en una jugada maestra que le ganará la simpatía de AMLO su amigo de siempre. Ebrard, junto a Dante Delgado de MC, crearán una tercera opción que puede llevarse hasta una décima parte de la elección y con ello, asegurar el triunfo y la Presidencia de la República otra vez para AMLO, pues Claudia gobernará para él.
Ebrard siempre ha vivido de la política y del cambio de partido. Ha estado en el PRI, en el PCD, en el PRD, en MC y ahora en MORENA, del cual saldrá el lunes. No es una novedad. De querer realmente ser una alternativa moderada para gobernar para todos, habría acordado con la alianza opositora ser su abanderado y no lo hizo. Su cercanía y acuerdos con el animal político que es Dante, el dueño de MC, nos confirmará en unos días, lo que algunos suponíamos: creará una tercera alternativa para dividir a la oposición y recibir los aplausos de AMLO.
La política no es sencilla ni noble. Es algo complejo y que no se basa en principios. Por ello, esta semana hemos visto las traiciones y los intereses que realmente la mueven. Los seres humanos al final de cuentas rondamos esos espacios de búsqueda de poder y de dinero. MORENA es ahora eso. Creó decenas de miles de puestos de trabajo alrededor de su proyecto político y todos ellos votarán. Se han formado las sólidas redes de nepotismo donde miles de familias se incrustaron ya en nóminas y en contratos. México tiene ahora el escenario seguro para los siguientes seis años: se seguirá dando esta cultura de extender la mano para comer; de rendir culto a la idea de que no es la aspiración legítima a ser más la que nos deba mover. La reencarnación del PRI muestra que el poder del narcotráfico y la impunidad por incumplir la ley, serán por los siguientes años, el mosaico al que deberemos acostumbrarnos. No está cercano el tiempo en que nos veamos como un País que forme a sus jóvenes para crear riqueza, sino para seguir en la cultura del conformismo. Era fácil descifrarlo: “siempre fue Claudia”.