León, tierra de viento y luz, cumple 450 años de fundación, y en ese aniversario se entrelazan las huellas profundas de nuestras ascendencias chichimeca y otomí, pueblos indomables que defendieron su territorio con dignidad y temple, junto con la herencia española, conquistadora y organizadora, que dejó idioma, fe, instituciones y una vocación de trabajo incansable. Desde el llano fértil donde nació la Villa de León en 1576, hasta la ciudad pujante que hoy late con fuerza en el corazón de México, esta tierra ha sido forjada por la perseverancia, el sacrificio y la esperanza de generaciones enteras.
A lo largo de su historia, León ha conocido la dureza de las guerras, la sombra de las pestes y la furia de los desastres naturales. Las inundaciones marcaron con especial crudeza su memoria colectiva: en 1888, lluvias implacables provocaron una de las mayores tragedias de su historia, cuando el agua arrasó barrios enteros y dejó cientos de muertos, sumiendo a la ciudad en luto y desolación. Años después, en 1926, nuevas crecidas volvieron a golpear a León, llevándose hogares, talleres y cosechas. Sin embargo, tras cada golpe del destino, el espíritu leonés se levantó, reconstruyó y siguió adelante, demostrando que la adversidad no doblega a quien ha hecho del trabajo su mayor virtud.
No menos duras han sido las pruebas impuestas por los hombres. León ha padecido malos gobiernos, decisiones injustas y momentos en los que la voz del pueblo fue ignorada o reprimida.
El episodio más doloroso de esa lucha por la dignidad ocurrió el 2 de enero de 1946, cuando ciudadanos desarmados se reunieron para exigir respeto al voto y a la legalidad municipal. La respuesta fue la violencia, y la plaza se tiñó de sangre. Aquella masacre dejó muertos, heridos y una herida abierta en la conciencia nacional, pero también sembró una semilla que transformó la vida política del país: desde León se fortaleció el concepto del Municipio Libre, como expresión de la soberanía popular y del derecho irrenunciable de las comunidades a gobernarse con justicia.
De esa historia de lucha nació un carácter democrático firme, crítico y participativo, que ha marcado la herencia sociopolítica de la ciudad. León aprendió, a un alto costo, que la libertad no se concede, se defiende; que la verdad incomoda, pero libera; y que solo una ciudadanía consciente puede construir instituciones duraderas. Esa vocación cívica ha sido parte esencial de su crecimiento, permitiendo que, con el paso del tiempo, la ciudad avance hacia formas más abiertas y responsables de vida pública, siempre con la mirada puesta en el bien común.
Hoy, León es un pilar económico de México, motor industrial y comercial, referente nacional en sectores como el cuero, el calzado, la manufactura y los servicios. Su dinamismo no es casualidad: es fruto del esfuerzo diario de miles de trabajadores, empresarios, artesanos y familias que han hecho del trabajo una forma de identidad.
Aquí se honra la cultura del esfuerzo, la disciplina y la palabra empeñada, valores heredados y transmitidos de generación en generación, que han permitido transformar la escasez en oportunidad y el reto en progreso.
A los 450 años de su fundación, León mira al pasado con orgullo y al presente con responsabilidad. Los desafíos son claros: seguridad pública que devuelva la tranquilidad a los hogares, agua suficiente y bien cuidada para las generaciones futuras, desarrollo social que cierre brechas y, por encima de todo, desarrollo humano que ponga a la persona en el centro de toda decisión. Más allá de ideologías, colores o intereses, la grandeza de León exige gobernantes a su altura y una sociedad unida en torno a la dignidad humana.
Celebrar a León es celebrar su historia viva, su capacidad de resistir y de reinventarse. Es felicitar a cada leonés y leonesa que, con su trabajo cotidiano, mantiene encendida la llama de esta ciudad. Que estos 450 años sean afirmación de lo que somos y promesa de lo que podemos llegar a ser: una tierra donde el trabajo todo lo vence, donde la verdad nos hace libres y donde la esperanza sigue siendo más fuerte que cualquier adversidad…..
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