Los países no tienen problemas económicos; todos tienen problemas políticos.
Lee Kuan Yew
Fundador de Singapur
Una gran mesa de diálogo reunió a expertos en economía de México para aconsejar a la presidenta Claudia Sheinbaum sobre cómo impulsar el crecimiento del país. Es urgente. Hubo académicos, funcionarios públicos y especialistas. Marcelo Ebrard estaba a la derecha de Sheinbaum.
La palabra más recurrente es “inversión”. Le siguen la productividad, la seguridad, la certidumbre legal, la formalidad y algo que cuesta mucho decirles a los consejeros presidenciales: la confianza. Está muy bien que consulten a expertos, que reciban opiniones de quienes tienen experiencia. Sin embargo, faltaron empresarios y pensadores liberales de la oposición. Después de leer la crónica del encuentro en Palacio, decidí consultar a otros expertos de varias instituciones financieras, con datos a la mano, sobre por qué no hemos crecido y cómo podemos lograrlo.
Con información y datos del Banco de México, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la OCDE y otras fuentes confiables, encontré 10 respuestas sobre por qué nuestro crecimiento es lento. También obtuve 10 recomendaciones para crecer al 3% o más. Todo lo que tuve que hacer fue preguntarle a ChatGPT Pro y, en unos 15 minutos, obtuve casi las mismas propuestas que tuvo la presidenta Sheinbaum de su consejo de economistas. Lo más valioso del encuentro fue la voluntad del gobierno de escuchar y, sobre todo, de reconocer que el rumbo económico deja mucho que desear.
Seguro que la Presidenta y su secretario de Economía, Ebrard, tienen las respuestas desde hace tiempo: hay que aumentar la productividad, disminuir la economía informal, lograr la seguridad pública y la eficacia del Poder Judicial con un verdadero estado de derecho; se tiene que combatir la corrupción y aumentar el gasto de inversión pública y privada.
¿Qué decir de eliminar la burocracia, apoyar a las pymes, contar con ventanillas únicas para trámites y mejorar la recaudación como porcentaje del PIB? Podemos seguir con el combate a la corrupción en las compras de gobierno; invertir en energía, agua y capacitación. Las enumeré solo como ideas sueltas, aunque la IA me las dio ordenadas y jerarquizadas.
Hay una respuesta que la IA no da porque no entiende mucho de la política mexicana: hace falta unir al país. Un clima de respeto hacia las minorías ayudaría mucho a elevar la confianza de quienes hoy están apestados por pensar diferente. En lo granular, en el detalle, todos sabemos que es imprescindible transformar a Pemex y a la CFE. Otro detalle, sin el cual el país difícilmente podrá crecer, es la contratación de talento en el gobierno con remuneraciones competitivas. La historia de 90% de honestidad y 10% de capacidad no funcionó durante el sexenio pasado.
El cambio tiene que ser profundo para que rinda frutos. Para atraer inversión local y extranjera, la presidenta Sheinbaum debe desprenderse del ala radical de Morena como guía política. Por su formación científica, recurre al consejo de quienes sí saben y hablan con datos y hechos. México está en la cola del crecimiento en Latinoamérica, muy por debajo de Guatemala, Perú, Argentina y Costa Rica. En 2026, si se cumple el pronóstico del Banco Mundial, creceremos apenas un 1.3%.
La receta de los expertos también incluye la ampliación de las libertades. Olvidemos si se habla de liberalismo o de neoliberalismo. Las sociedades más exitosas son las que promueven la libertad de emprendimiento; incluso China, cuya explosión manufacturera no se entiende sin la iniciativa privada, apoyada en todo por el Estado.