Hay dos palabras que siempre nos acompañan desde que llegamos a esta ciudad que hoy celebra su 450 aniversario: luz y trabajo. Muchos vimos por primera vez la luz en este Valle de Señora donde se habían asentado migrantes de los altos de Jalisco durante la Guerra Cristera.

En 1860 León tenía unos 60 mil habitantes; cien años después, en 1960, había crecido unas 4 veces para llegar a 250 mil. Esos números los recordamos de la primaria. Después fue una explosión. En siete décadas nuestra ciudad se multiplicó por 8 y se acerca a los dos millones. Somos muchos más porque tuvimos crecimiento demográfico y por la migración de quienes buscaron una luz de esperanza para su futuro.

Hoy tenemos una metrópoli que busca un nuevo destino que solo lo encontrará a la luz del conocimiento, la razón y el humanismo. Durante el 2026 visitaremos la historia de las mujeres y los hombres que nos forjaron, las industrias que nos construyeron y los detalles que nos han dado identidad. Será un viaje lleno de nostalgia, reconocimiento y enseñanza. ¿Qué nos definió? Volvemos a la luz. Nuestra cultura creció por la enseñanza de nuestro origen hispano, nuestra lengua heredada, nuestra religión aprendida, nuestros valores de los pueblos ancestrales de un país, más que conquistado, fusionado en una nueva raza.
El trabajo, que todo lo vence, logró años de desarrollo en paz, pero en la última década nuestra sociedad ha caído en lunares oscuros de violencia, muerte y sufrimiento. La vida se ha complicado; el crecimiento desordenado de la urbe ha traído retos que antes no imaginábamos. Si algo podemos decir es que estamos en un punto de inflexión. Quienes disfrutamos durante nuestra juventud de una ciudad que prometía todo, hoy vemos que necesitamos mucha más luz y trabajo para cambiar el rumbo, humanizar y mejorar nuestro destino.

¿Cómo imaginamos a León dentro de 25 años? ¿Hay quien tenga una idea clara de cómo elevar la calidad de vida de las grandes mayorías? ¿Cuáles serán las industrias y los servicios que puedan mejorar el ingreso de las familias? Importantísimo: ¿Cómo podemos rediseñar nuestro crecimiento urbano sin atraer cinturones de pobreza?

Cierto que no todo depende de la ciudad ni de nuestro estado. Si el país no crece, será más ardua la labor de mantener un desarrollo sano. Los riesgos de no avanzar son enormes. Nunca hemos visto una diáspora como la que ocurrió en Venezuela, ni hemos vivido bajo regímenes totalitarios de horca y cuchillo como en Cuba.

León trajo luz a la democracia en el año 2000, cuando convencimos al país de que era necesario un cambio. El trabajo que Vicente Fox y un puñado de soñadores realizaron, desde aquí, obtuvo una transformación histórica. Sí, de este pueblo que llamaron conservador y heredero del sinarquismo, nacieron la pasión y la voluntad de poder que hoy se requieren de nuevo para luchar por nuestras libertades. Un trabajo que nunca terminará.
Proponemos iniciar una reflexión profunda sobre los cambios que necesitamos para alcanzar muchas metas: la primera, recuperar la paz perdida; la segunda, plantear un proyecto viable para el futuro. Que sea inspirador, flexible, incluyente, pero también pragmático. Necesitamos la ayuda de expertos que iluminen las infinitas posibilidades de una ciudad de múltiples emprendedores. Tenemos que salir al mundo para aprender de otros, para contestar las preguntas que hoy no tienen respuesta. (Continuará)

450 Historias de León

Acompáñanos en un recorrido por la historia de León. Recibe en tu correo relatos sobre personajes, barrios, tradiciones y momentos clave, que celebran la identidad leonesa, en el marco de los 450 años de nuestra ciudad.