Es seguro que Guillermo Reyes veía el edificio de Haus León con inquietud, esa que tienen los grandes emprendedores cuando ven posible algo que parece imposible. Haus, un proyecto ambicioso de vivienda vertical, estaba detenido, víctima de dos fenómenos: expectativas demasiado optimistas sobre el negocio y la tragedia de la pandemia de COVID-19. Haus, un conjunto de edificios de departamentos y áreas comerciales en el Bulevar Campestre, cerca de la Universidad La Salle, llevaba años sin avance de obra, complicado entre empresarios, financieras y compradores.
Paradas las ventas, todo parecía que terminaría en un gran conflicto legal, uno que podría ser un gran fracaso para todos y un gran negocio para los litigantes.
La mente abierta de Memo dio lugar a una idea típica de emprendedores creativos. ¿Qué tal si el enredo se puede arreglar mediante la buena voluntad de las partes y la participación de empresarios que aporten capital para el rescate? Seguro que lo contempló durante algún tiempo, hizo números, hasta que tuvo la chispa de genialidad: esto sale adelante.
Hace unos meses, Memo nos había confiado, en sigilo, su decisión de participar en el rescate. Cuando lo escuché, supe que tenía razón: más valía que todos pusieran algo y cedieran posiciones para cristalizar el emprendimiento. Ahora sabemos que lo logró. Reunió a todos los interesados, planteó una salida correcta en la que todos recuperan su inversión y Haus se convertirá en una realidad y no en un monumento al fracaso, a la pandemia y a la incapacidad de gestión. Algunas voces decían que “el proyecto no daría, que estaba muy atorado, que las diferencias entre quienes ponían la tierra y quienes emprenden eran insalvables”. No contaban con la determinación de Memo, de su enjundia para construir miles de casas por año, de hacer lo que parece imposible, posible.
Con la participación de Juan José Vega, constituyeron una sociedad llamada “Hogares Reales”, filial del Grupo Guiar. Un buen fideicomiso hará que se cumplan los planes para todos: quienes tenían pagado parte de su departamento podrán continuar con sus abonos y recuperar su inversión; los empresarios que aportaron el terreno verán una recuperación “real”; la banca que financió podrá ceder algo a cambio de recuperar gran parte de todo lo que prestó.
El próximo lunes 2 de marzo arranca de nuevo la obra; cobrará vida. Habrá empleo en la construcción, se pagará a proveedores y, de ser un círculo vicioso de desencuentros, se convertirá en un gran círculo virtuoso, una buena suma para la ciudad.
En el 450 aniversario de León, encontramos en nuestro pasado la enjundia de líderes que dieron forma a nuestro destino. Con Memo Reyes vemos —en tiempo real— uno de los grandes ejemplos del valor de un líder empresarial para nuestra comunidad. La visión, el empeño, el riesgo, la inversión y mucha fe dan una receta perfecta para el desarrollo.
El rescate de Haus dará valor a algo que estaba perdido por falta de recursos y de acuerdos. Tres torres que miran al oriente, a la aurora que baña el Valle de Señora, serán realidad. Además, se construirá una zona comercial en la base del proyecto.
¿Cuánto vale el emprendimiento? Digamos que lo vale todo. Sin la chispa creativa, sin el trabajo infatigable y la voluntad de salir adelante de mujeres y hombres que arriesgan, no tendríamos futuro. ¿Cuántos empresarios como Memo Reyes hay en Guanajuato? Muchos más de los que imaginamos.