Salamanca.- Miles de personas se dieron cita para celebrar el 466 aniversario del Cristo Negro, también conocido como el Señor del Hospital, para lo cual llevaron a cabo la tradicional procesión por las principales calles de la zona centro de Salamanca.
Con fe y devoción, acompañado de música, algunos de los acompañantes portaban imágenes del Cristo, globos y vestían los colores blanco, negro y morado. El Cristo Negro partió desde el Santuario Diocesano del Señor del Hospital para iniciar su recorrido donde ya era esperado por los salmantinos y visitantes de otros municipios.
El inicio del Novenario empezó el 22 de marzo, días de preparación espiritual que incluyeron rezos diarios y la llegada de las primeras peregrinaciones al santuario salmantino.



Llegan luego de caminar 20 kilómetros
Al Santuario Diocesano del Señor del Hospital, ubicado frente al Jardín Constitución en el centro de Salamanca, llegaron peregrinos, algunos caminando más de 20 kilómetros para la celebración en honor al Cristo Negro.
Sobre el Andador Revolución, el Grupo Cultural de la Catrina Salmantina llevó a cabo los trabajos del tapete monumental en honor al Señor del Hospital, el cual permaneció expuesto hasta las 8 de la noche del martes santo.
Los peregrinos, que viajaron desde diversos municipios del estado de Guanajuato y regiones vecinas para llegar al Santuario Diocesano del Señor del Hospital, son parte tradicional de esta celebración, llegando visitantes de Irapuato, Valle de Santiago, Jaral del Progreso, Villagrán y Celaya, entre otros municipios.


Historia y leyenda
Este 2026 se cumplen 466 años de la presencia de la imagen en Salamanca y la devoción está ligada a una historia que mezcla hechos históricos y tradición oral transmitida por generaciones.
La imagen llegó a Salamanca en 1560. Según la tradición popular, la figura era originalmente blanca, pero cambió de color a negro para ocultarse y evitar ser robada o, según otra versión, para absorber el mal de los fieles.
Se dice que el Cristo “eligió” quedarse en Salamanca cuando su imagen se volvió imposible de cargar al intentar sacarla de la ciudad.

En la Conquista
Entre 1545 y 1560 la imagen era venerada por grupos indígenas, quienes la llevaban consigo durante enfrentamientos contra los conquistadores españoles. En una de esas batallas murió el líder del grupo y los sobrevivientes huyeron por montes y serranías, llevando consigo la imagen de Cristo.
Con el tiempo llegaron al pueblo de Jilotepec (Estado de México), donde la figura fue resguardada y venerada durante varios años.
La tradición cuenta que uno de los descendientes de aquellos indígenas tuvo un sueño en el que Jesucristo le pidió llevar la cruz a otro lugar. Al despertar, encontró la señal prometida: la cruz clavada en la tierra, lo que interpretó como el momento de iniciar el viaje.



Cambio de color
Sin embargo, los habitantes del lugar, que ya consideraban la imagen como propia, intentaron impedir que se la llevara. Según la leyenda, fue entonces cuando ocurrió uno de los hechos más simbólicos: la imagen cambió milagrosamente de color y se volvió negra, lo que permitió que el hombre escapara sin ser reconocido.
Finalmente, llegó a la actual Salamanca, donde colocó la cruz en el altar mayor de la antigua Capilla del Hospital. Se dice que en un Martes Santo la cruz apareció clavada en la tierra, señalando que ese era el sitio donde debía permanecer.
En la actualidad, a más de cuatro siglos de su llegada, el Señor del Hospital sigue siendo uno de los símbolos religiosos más importantes de Salamanca, un Cristo Negro que sigue siendo un símbolo de protección, milagros y esperanza para miles de fieles.
RAA