Descripción general:
Marco Antonio Serrano Rodríguez ha dedicado casi tres décadas a preservar la tradición de las mojigangas en San Francisco del Rincón. Tras rescatar una figura de la basura en 1995, consolidó un grupo que hoy cuenta con más de 30 piezas. Su labor no solo ha impactado el ámbito local, sino que ha proyectado la cultura guanajuatense a nivel internacional mediante desfiles y festivales masivos.
San Francisco del Rincón, Guanajuato.- Marco Antonio Serrano Rodríguez, originario de San Francisco del Rincón, Guanajuato, ha dedicado casi tres décadas a rescatar y conservar la tradición de las mojigangas, esos gigantes de cartón que llenan de color y alegría las calles del municipio.
Con 47 años, Marco Serrano promueve la participación de niñas, niños, jóvenes y adultos, y ha consolidado un grupo que hoy cuenta con más de 30 figuras y en entrevista con am Express, recordó el camino que ha seguido desde muy joven para mantener la tradición de las mojigangas.
Su compromiso por rescatar y reconstruir las mojigangas
Todo comenzó en 1995, cuando Toño Serrano, como es conocido, encontró una cabeza de mojiganga tirada en el jardín frente a la nevería y los elotes. “Andaba en el jardín, había bolsas de basura y me encontré una cabeza de una mojiganga. Fui y le pregunté a ‘El Campanario’ por qué estaban tirando las mojigangas”, relató.
Tras algunas indagaciones, lo remitieron al entonces cura Juan Sotelo, quien le explicó que los palomos y ratones habían destruido las figuras y que ya estaban inservibles. “Le dije: ‘No, pero cómo cree, esto es una tradición de San Francisco’”, recordó. Así nació su compromiso por rescatar y reconstruir las mojigangas.
Con el apoyo de sacerdotes de la Parroquia de San Francisco de Asís de la época, le regalaron la primera mojiganga con la condición de que reviviera la tradición con al menos 10 figuras. “Y pues sacamos 10 mojigangas el primer año”, recordó con orgullo. Entre ellas estaban el “Gigante Catrín”, un payaso que ahora es “Cepillín”, “La Negrita”, “La Española”, “El Ranchero”, “Cantinflas”, “Pedro Infante”, “La Muerte” y “El Diablo”.

El primer desfile
El primer desfile, para un 4 de octubre, día de la fiesta del Santo Patrono de la ciudad, también estuvo marcado por un momento de profunda emoción para Toño. Con la voz entrecortada, recordó cómo, en la madrugada, la lluvia amenazaba con arruinar todo el trabajo:
Estaba lloviendo a cántaros y sentí que quizá no se iba a hacer el desfile. Me puse muy triste y le hablé a Dios, le pedí que me diera la oportunidad de terminar mi trabajo y de que todo saliera bien”, contó entre lágrimas.
Minutos después, con fe y esperanza, la lluvia cesó y las calles quedaron secas, un gesto que él interpretó como una señal divina y que le confirmó que estaba en el camino correcto para rescatar y enaltecer la tradición de las mojigangas. Desde entonces, cada año organiza un espectáculo que involucra a toda la comunidad.
Mencionó que hoy, las mojigangas siguen vivas gracias a la participación de nuevas generaciones. “Niños de 1 o 2 años ya identifican bien las mojigangas, y seguimos teniendo fanáticos de todas las edades”, dijo. Los “mojigangueros”, como él los llama, participan con bailes en los desfiles. Mantener las figuras no es fácil: “Reparar las mojiangas nos cuesta alrededor de 20 mil, pero lo hacemos de corazón”.

Toño Serrano también ha llevado la tradición más allá del municipio, pues, a lo largo de los años, ha llevado sus mojigangas a distintos municipios y comunidades cercanas, consolidando la tradición más allá de San Pancho.
Hemos estado en San Miguel de Allende, Manuel Doblado, San Julián, San Felipe Torres Mochas y hasta en los Altos de Jalisco, recorriendo más de 200 kilómetros a la redonda con nuestras mojigangas viajeras”, relató, orgulloso de haber compartido la cultura de su municipio con tantas personas.
“Este es un evento internacional”
Serrano Rodríguez, además, por varios años fue organizador del evento San Pancho The Raides Party, logrando atraer a más de 15 mil visitantes y expositores de Estados Unidos, Brasil, Argentina y España. “Venía gente de Macallen en Texas, de Los Ángeles, de Brasil…”, mencionó.
El impacto del San Pancho The Raides Party fue tal que, recordó Toño, incluso el presidente municipal de aquel entonces, Ysmael López, quedó fascinado: “Le presenté proveedores y fabricantes de vehículos, me decía: ‘Este es un evento internacional’. Le respondí que: ‘No tenía idea de que esto fuera internacional’”, “Ahí me cayó el 20 de lo que estaba haciendo”, recordó.
El evento impulsó el turismo y proyectó a San Francisco del Rincón internacionalmente y ambas experiencias fortalecieron su convicción de seguir promoviendo la cultura local con creatividad y pasión por la tradición de las mojigangas.

“Sean parte de la familia de mojigangueros”
El pasado 20 de enero, Marco Antonio fue reconocido en el 419 aniversario de San Pancho. “Se sintió bonito que reconozcan tu trabajo, que vean tu esfuerzo”, compartió. Dedicó este reconocimiento a quienes lo apoyaron desde el inicio y a todos los que han formado parte de la familia de mojigangueros.

De manera reciente, ha emprendido con un taller de mojigangas, para posicionar a San Francisco del Rincón como referente cultural nacional e internacional y entre sus planes futuros se encuentra el conseguir ser Marca GTO y recibir apoyo de las autoridades.
Con más de 30 años de historia, Marco Antonio Serrano se perfila como el “Mojiganguero mayor”, un guardián de la tradición que enseña que la cultura se mantiene viva cuando se comparte y se transmite a nuevas generaciones.
“Que se acerquen, que no tengan miedo y que sean parte de la familia de mojigangueros”, aconseja a los jóvenes, recordando que preservar la identidad cultural de San Pancho es un orgullo y una responsabilidad que trasciende generaciones, finalizó.
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