Las circunstancias no determinan el destino, y aunque sí influyen, pesan más la motivación y la visualización del objetivo. Así lo demostró la leonesa Andrea Dorantes, quien se convirtió en la primera latinoamericana en cruzar la Antártida en solitario para llegar al Polo Sur.
A lo largo de más de mil kilómetros y de más o menos dos meses, la deportista sólo vio el color blanco en el horizonte, su única compañía fueron sus esquís y el trineo en el que cargó su comida y todo lo necesario para sobrevivir en un terreno que nuevamente la puso a prueba.
Dorantes se preparó previo a esta expedición al Polo Sur, y lo hizo cruzando Groenlandia también en esquís y convirtiéndose así en la primera persona mexicana en conquistar aquella parte del mundo.
“Todo esto me sirve de preparación para una expedición más grande, que será un recorrido en la Antártida de 1,130 kilómetros, en solitario y sin asistencia, eso significa que estaré dos meses sola en la Antártida cargando un trineo con todas mis cosas, y para hacer un recorrido de esa magnitud, primero tenía que venir a Groenlandia”, dijo la leonesa en una entrevista el año pasado.
En solitario y sin asistencia
El objetivo conseguido este mes por la deportista fue diferente a lo hecho en Groenlandia, pues si bien el terreno constituía un reto por sí solo, Dorantes lo recorrió en solitario y sin asistencia de ningún tipo.
De acuerdo con las publicaciones realizadas en sus cuentas de redes sociales, Andrea cubrió un total de 1,130 kilómetros entre Hércules Inlet, que fue la zona de inicio, y el Polo Sur.
La expedición se programó para un total de 55 o 60 días que pasó en medio de temperaturas extremas que rondaban los -30°C: “El mensaje que quiero compartir es que la vida se tiene que vivir al máximo, y que no podemos dejar que los miedos controlen nuestra vida, que tenemos que soñar en grande”, ha expresado Andrea en ocasiones anteriores.
Es importante mencionar que sólo 16 mujeres en todo el mundo han completado este recorrido al Polo Sur, y luego de lo conseguido este 2026, la atleta se convirtió en la número 17 del mundo pero en la primera mujer de América Latina en lograr esta empresa.