León.- La alpinista Laura González logró por tercera ocasión llegar a lo más alto del Everest y logró rendir homenaje a su esposo Yuri Contreras, por lo que aseguró que él “permanece para siempre en la cima” del monte.
En una travesía que comenzó el pasado 16 de mayo, finalizó el día 20 a las 5:20 de la mañana, llegando a la cima del Everest.
Lloré. Lloré de emoción, de cansancio, de felicidad, de amor y de tristeza. Lloré porque entendí todo lo que había tenido que atravesar para llegar hasta ahí”, escribió Laura González en su cuenta de Facebook.
En su relato, Laura detalló que en el último campamento antes de la cima, South Col, se encontraba “destrozada física y emocionalmente”, por lo que habló con su jefe de Sheras, Jen Jen Lama, a quien le dijo que “ya no tendría la oportunidad de alcanzar la cima”, pero él confió en ella y le comentó que estaría lista.
Pese al cansancio, continuaron, junto con Chhebi, y aunque el frío era “insoportable”, el atardecer con “tonos naranjas y rojizos” le recordó el motivo por el que estaba ahí.
Cada paso estaba impregnado de emociones imposibles de describir por completo: amor, dolor, esperanza, nostalgia. Sentí a Yuri conmigo en cada respiración agitada, en cada mirada al horizonte, en cada instante de cansancio extremo”, detalló.
En South Summit, a dos horas de la cima, “mi cuerpo finalmente se quebró” y Jen Jen Lama le comentó que si ya no podía moverse, no había opciones de rescate, pero decidieron avanzar, porque “en ese instante, en medio del agotamiento más profundo” sabía que podía llegar a su destino.
“Había algo más fuerte empujándome”, describió.
‘Quedó un amor que ni la muerte pudo terminar’
A las 5:20 de la mañana, Laura González y su equipo logró llegar a lo más alto del Everest y tomó el recipiente con las cenizas de Yuri Contreras.
“En medio del rugido constante del viento, ocurrió algo que jamás olvidaré: por unos segundos todo pareció guardar silencio. Pensé que las cenizas saldrían volando inmediatamente, pero no fue así”, escribió.
Laura colocó las cenizas en lo más alto, donde nadie puede estar de pie y se “quedaron ahí, quietas, suspendidas entre el cielo y la tierra”.
Ahora Yuri permanece para siempre en la cima del Everest, contemplando cada amanecer, cada atardecer, cada luna y cada estrella. Ahí quedó un amor que ni la muerte pudo terminar. Un amor eterno, suspendido para siempre en el techo del mundo”, finalizó.
Laura González volvió al Campo Base para retomar energía y posteriormente hará su viaje de regreso a León, Guanajuato, después de cumplir su promesa.